

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Sólo el color de su pelo advierte del tiempo que pasó. Claro, no se lo vio dentro de una cancha de fútbol desde su retiro, a fines de 1977. A Giovanni Rivera ya no le gusta hablar acerca de fútbol. Se pone nostálgico cuando recuerda su trayectoria, pero se acuerda de los detalles a la perfección. Sobre todo, de sus logros con Milan y con la selección de Italia y de sus inicios en el Club Alessandria. Tampoco se le escapa de la memoria aquella noche de escándalo en la Bombonera, ante Estudiantes de La Plata, por la final de la Copa Europeo-Sudamericana de 1969.
En esta ocasión la ropa deportiva quedó en el placard. Elegante, con un impecable traje azul y una vistosa corbata, Rivera estuvo ayer en el país para asistir a la presentación de la IV Carrera de Miguel, en el Cenard (ver recuadro).
Su nuevo rol de secretario de Deportes de la Comuna de Roma lo alejó del deporte que lo vio nacer. Ya no disfruta del fútbol, lo admite, con pura sinceridad.
"La única vinculación que mantengo con el fútbol es cuando lo veo por televisión, nada más", dice Rivera, que enseguida arremete, quizá con intenciones de aclarar su posición: "Es que en la actualidad, prima el dinero y no la pasión. No me gusta el contexto del fútbol; empeoró por los intereses económicos".
Il Bambino de Oro, como lo llamaban durante su exquisita carrera en Milan y en la selección italiana, fue campeón del Calcio en tres oportunidades (61/62, 67/68 y 78/79), ganó la Copa de Campeones de Europa dos veces (62 y 69), consiguió la Copa Italia cuatro veces y obtuvo una Copa Europeo-Sudamericana (69). Con el seleccionado azzurro participó de cuatro mundiales, consiguiendo un subcampeonato, en México 1970, ante el Brasil de Pelé, como su logro máximo.
En números, toda su carrera se sintetiza en 527 partidos y 130 goles convertidos.
"La época de Pelé fue la más bella del fútbol mundial; él y Diego Maradona fueron los jugadores más grandes de todo el mundo", opina Rivera, con el estadio de River como escenografía de un mediodía a pleno sol en el Cenard. Allí, en ese estadio, el italiano jugó ante los millonarios en 1979, durante una gira de Milan por la Argentina. En ese mismo viaje, también jugó contra Boca.
Simpático, con buen sentido del humor, Rivera no profundiza demasiado sus anécdotas futboleras. Opta por contar acerca de su tarea a cargo de la dirección de Deportes en Roma. Pero, casi como si estuviera obligado, recuerda aquella noche en la Bombonera, donde jugó la final contra Estudiantes. "Prefiero olvidar porque no se trató de un partido de fútbol. Estudiantes se equivocó de camino", señala, dejando caer algún gesto de lamento, a pesar de que esa noche Milan se había consagrado campeón. Después de la terrible pelea entre los jugadores argentinos e italianos, Alberto Poletti y Eduardo Luján Manera, del equipo platense, fueron llevados, detenidos, a una comisaría.
Lejos del fútbol, pero bien cerca del deporte en general, hoy Gianni Rivera no brilla más con la pelota entre sus pies. Sus horas ya no transcurren en los entrenamientos ni en las concentraciones. La política, es su nueva pasión. Así lo siente. Es un compromiso con su país. Allí, con la misma elegancia con la que dejaba a sus rivales por el camino, se va Rivera...
El domingo próximo se correrá la IV carrera de Miguel, en homenaje al tucumano Miguel Benancio Sánchez, atleta desaparecido el 8 de enero de 1978, durante la última dictadura militar en la Argentina. Ayer, en la presentación oficial de la carrera, estuvieron el secretario de Deportes, Claudio Morresi; el director de Deportes del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Daniel Bravo, y Giovanni Rivera, director de Deportes de la Comuna de Roma.
La inscripción -gratuita- para la carrera, que comenzará a las 9 y se largará desde el Obelisco, cerrará mañana a las 18. Para mayor información comunicarse al 0800-999-2727.
