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Puede quedarse tranquilo: nadie le va a recriminar nada. Puede, con autoridad, recorrer paso a paso la mayoría de los hechos futbolísticos que marcaron a fuego la historia de la pelota en nuestro país. Incluso se puede dar el lujo de contarles a los más jóvenes que se vistió de gala cuando quiso para alguna que otra obra de ballet, y hasta se sacó el gusto de moverse al ritmo del rock and roll. Supo, también, ser el templo de distintas religiones y se puso serio cuando algún partido político lo eligió para encuentros multitudinarios. Claro, el Monumental nunca dirá nada, pero a los 63 años (se inauguró el 25 de mayo de 1938) el estadio más grande de nuestro país bien podría escribir un libro.
Plantar un árbol ya no sería una cuenta pendiente, porque cuando Antonio Liberti llegó a River con la idea de comprar terrenos lindantes con el Río de la Plata, en 1934, por esos tiempos un basural, lo único que había eran, precisamente, árboles. La legendaria cancha de Alvear y Tagle, y antes las de Sarandí y Dársena Sud, le dejaron lugar al coloso que, como si fuese de carne y hueso, creció y está en Figueroa Alcorta y Udaondo, como una esfinge de la ciudad. La primera vez que abrió sus puertas para un partido de fútbol fue el jueves 26 de mayo de 1938; River le ganó a Peñarol por 3 a 1 y Carlos Peucelle fue el primer jugador que anotó un gol en el templo.
Pasó el primer formato, que recibía todo el viento rioplatense con su herradura; llegó el cierre con una tribuna (hoy la Almirante Brown, baja y media) con el dinero recaudado por la venta de Enrique Omar Sívori a Juventus, en 1957 ($ 10.000.000). El estadio quedó completo –con la actual popular local– en 1977, cuando el gobierno militar de Jorge Rafael Videla, a través del EAM 78 (Ente Autártico Mundial), refaccionó los estadios –y construyó los de Córdoba, Mar del Plata y Mendoza– que fueron sede del Mundial 78.
Enumerar los hechos importantes que cobijó el Monumental (en 1986, bajo la presidencia de Hugo Santilli, se le dio el nombre de su ideólogo, Antonio V. Liberti) sería larguísimo, pero hay algunos que trascienden. Allí, la selección argentina logró su primer título Mundial ante Holanda, en 1978. El 25 de octubre de 1997, casi como una broma del destino, Diego Maradona jugó para Boca el último partido de su carrera. O las incontables vueltas olímpicas que dio River a lo largo de sus 100 años, o el gol de Juan Gilberto Funes a América de Cali en la primera obtención de River de la Copa Libertadores, en 1986...
Hubo, también, un hecho desgraciado: el 23 de junio de 1968 ocurrió la mayor tragedia de nuestra historia en una cancha de fútbol, recordada como la Puerta 12. Tras un clásico con Boca, miles de personas quedaron atrapadas en una de las escaleras del estadio, porque la puerta de salida estaba cerrada; 71 hinchas murieron asfixiados.
Ahí está el Monuemental, al lado del río, y con él, gran parte de la historia del fútbol argentino.




