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Dicen que el campeón se forjó a partir de la unidad del grupo. Y así será, nomás... Pese a la diferencia de edad, el plantel se amalgamó a partir de un sentimiento en común: Lanús, campeón. De los más grandes, Carlos Bossio (34 años), Rodolfo Graieb y Walter Ribonetto (ambos de 33) hasta los más jóvenes, como Sebastián Blanco y Lautaro Acosta (ambos de 19). El contacto más fluido con el grupo, tal vez por una cuestión generacional, lo tiene Luis Zubeldía, ayudante del entrenador Ramón Cabrero, pero la relación es cordial con todos. Sólo se recuerda un entredicho durante la era de Cabrero en Lanús: con Rodrigo Archubi, ahora en Olimpiakos, de Grecia, que se negó a ser suplente. Después, sólo armonía, buen ambiente. Tal como pudo observarse en la producción con la que nueve jugadores y el DT campeones celebraron el título para LA NACION.
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"Haber ganado el título en la Bombonera fue la frutillita del postre. Fue coronar un ciclo tremendo. Trabajamos mucho para esto. Hubo momentos no muy buenos, pero también mucho esfuerzo para superarlos. Pese a que muchos decían que no íbamos a aguantar las presiones de ser punteros, se demostró que sí podíamos" (Carlos Bossio, arquero, 34 años, 19 partidos en el Apertura).
"No jugué mucho, pero me siento parte de este título porque hace rato que estamos juntos con los chicos. Antes, pensar en Lanús campeón era muy lejano. Hoy, por suerte, es la realidad más linda" (Diego Manicero, delantero, 22 años, 4 partidos).
"Siempre estaba a disposición de Cabrero. Fue especial entrar la noche del partido con Gimnasia y hacer ese gol, el único que marqué en el torneo" (Nelson Benítez, defensor, 23 años, 9 partidos).
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¿Cómo es el interior de la vida del campeón? Todo es informal, pero eso no implica que no haya organización. Algo así como en la cancha. La música está a cargo del grupo de los cordobeses: Bossio, Rodolfo Graieb, Nelson Benítez, Marcos Aguirre, Walter Ribonetto y Diego Manicero. No hay que ser demasiado agudos: domina la cumbia. Tal vez por afecto a los colores, de vez en cuando se intercala algún tema de la Bersuit Vergarabat, cuyo líder, Gustavo Cordera, es fanático de los granates.
En la producción todos sonríen, todos bromean. Los más serios son Aguirre y Manicero. Los más jocosos parecen Bossio y Graieb. Bossio siempre está en medio de la ocurrencia, aunque el festejo del campeón lo encontró como "punto". ¿Por qué? Por el secador de pelo. "Es el único jugador de fútbol que usa ese aparato", vocifera Ribonetto, en tono de queja. Entre los afectos a la broma también está Sebastián Salomón, que una y otra vez insiste en que es increíble que Lanús se haya consagrado con los refuerzos más feos : Malingas Jiménez, Leonardo Sigali, Kily Peralta y José Sand.
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"Por lejos, fuimos el mejor equipo. Por eso siempre estuvimos en la pelea en los últimos tres años. En lo personal, no le puedo pedir nada más a este año: antes de que termine, además, me caso, igual que Diego [Valeri] y Santiago [Hoyos]. Un presente así es difícil de superar" (Agustín Pelletieri, volante, 25 años, 16 partidos).
"Acá trabajamos todos muy parejo; los más grandes, a la par de los jóvenes. Si ellos aflojaban, estaba el cuerpo técnico para reprenderlos, y detrás, nosotros, los mayores" (Walter Ribonetto, defensor, 33 años, 18 partidos).
"El equipo siempre trató de respetar una idea de juego y siempre privilegió la cuestión grupal por sobre la individual. Un punto fuerte del equipo estuvo en que Cabrero siempre supo elegir a los jugadores que mejor estaban; yo acepté que cuando perdí la titularidad con Blanco no estaba en mi mejor nivel" (Marcos Aguirre, volante, 23 años, 14 partidos).
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Uno de los más tranquilos es Aguirre. En la lista le siguen Sand y Pelletieri. En la nómina de los ansiosos, primero está Laucha Acosta, como en sus electrizantes corridas en la cancha. El mate es propiedad del arquero uruguayo Claudio Flores, bien secundado por Jadson Viera, que nació en Brasil pero que jugó siempre en Danubio. Desde afuera llegaron los saludos de Sebastián Leto, ahora en Liverpool, de Inglaterra, y de Cristian Fabián, en Clur, de Rumania. En la Bombonera estuvo Mauricio Romero, de Morelia, de México, que dirigió la orquesta. Salidos del club, ninguno olvidó sus colores.
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"Acá somos todos amigos. Por eso esto se disfruta el doble. ¿La vuelta olímpica en la Bombonera? Se complicó, porque por donde estaba La 12 era imposible pasar, por todo lo que nos tiraban. Pero ya está... Ahora hay tiempo para celebrar". (Diego Valeri, volante, 21 años, 16 partidos).
"En este plantel, los más chicos tienen una madurez envidiable para su edad. Ramón siempre nos pide que les hablemos, pero a la vez nos da tranquilidad". (Rodolfo Graieb, defensor, 33 años, 16 partidos).
"Lanús es mi segunda casa. Cuando estuve en el banco al volver de mi lesión en el hombro viví todo con mucho nerviosismo, pero esperaba que consiguiéramos esto. Siempre habrá tropiezos, pero ahora hay que celebrar". (Lautaro Acosta, delantero, 19 años, 14 partidos).
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En las concentraciones, los más grandes se entretienen con el truco. Los de la nueva generación se vuelcan a la Play Station. Dicen que Juventud y Real Madrid son los equipos preferidos. En el cuerpo técnico, si bien Ramón Cabrero tiene la palabra final, Luis Zubeldía tiene un papel importante en las jugadas preparadas y en la formación. Otro que se ganó la predilección del plantel es el preparador físico Pablo Sánchez. Pero nadie queda afuera en el marco afectivo de este equipo campeón con corazón de familia.
Desde el exterior ya llegan ofertas a Lanús por algunos de sus jugadores. Uno de los pretendidos es José Sand: La Coruña ofrecería 8 millones de euros por él, cifra similar a la que Atlético de Madrid acercaría por Diego Valeri, a quien también observa Juventus. Sevilla pretende a Velázquez. El club sólo se desprendería de dos jugadores; por trayectoria, se le daría vía libre a Pelletieri si llega alguna propuesta por él.


