Una tendencia que se revierte: el fútbol argentino importa talento por millones

Los clubes solían vender por grandes cifras y comprar por mucho menos, pero en este mercado de pases varios de ellos, como River, Independiente y Racing, adquirieron como nunca; los balances superavitarios los impulsan a gastar; en la imagen, Lucas Pratto, el más costoso: 11.500.000 dólares
Los clubes solían vender por grandes cifras y comprar por mucho menos, pero en este mercado de pases varios de ellos, como River, Independiente y Racing, adquirieron como nunca; los balances superavitarios los impulsan a gastar; en la imagen, Lucas Pratto, el más costoso: 11.500.000 dólares
Alejandro Casar González
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27 de enero de 2018  

La balanza comercial del torneo de la primera A tuvo el mayor déficit de los últimos diez años. Pero la razón no es que los clubes argentinos no hayan vendido futbolistas por unos buenos millones de euros, sino las resonantes compras que hicieron pensando en competencias internacionales como las de las copas Libertadores y Sudamericana.

River , con Lucas Pratto; Racing , con Ricardo Centurión, e Independiente , con el ecuatoriano Fernando Gaibor, rompieron sus propios récords de inversión. Y los Rojos podrían incluso superarlo si concretan la operación por Silvio Romero, de América, de México. Mientras, Boca , que ya se aseguró a Emmanuel Mas (Trabzonspor, de Turquía), Emanuel Reynoso (Talleres, de Córdoba) y Julio Buffarini (San Pablo, de Brasil), más el regreso de Carlos Tevez, apuesta fuertísimo para repatriar de Italia al zaguero central que es una debilidad de Guillermo Barros Schelotto: Gustavo Gómez. La oferta se mantiene en torno a los 5.000.000 de euros. Números más propios del Viejo Continente que de la historia reciente del fútbol argentino.

La política de compras de cada club tiene su propia explicación. En el caso de River, desde el Monumental destacan que “Gallardo tiene a su equipo soñado para ir por todo”. Sucede que a la llegada de Pratto (US$ 11.000.000 por pagar en dos años, y un contrato por tres temporadas) se agregan las de Franco Armani (Nacional, de Medellín), el colombiano Juan Fernando Quintero (Deportivo Cali) y Bruno Zuculini. En total, y según el sitio especializado Transfermarkt.de, la entidad de labanda roja invirtió 17.300.000 euros. Es decir, poco más que lo que recibió por la salida de Sebastián Driussi a Zenit, de Rusia.

“Son cifras de otro mercado. Pero la tendencia había empezado a notarse en agosto”, admiten en las oficinas millonarias. A mediados del año pasado River adquirió al colombiano Rafael Santos Borré, los uruguayos De la Cruz y Saracchi, Enzo Pérez, Ignacio Scocco y Javier Pinola. Por todos ellos pagó más de 14.000.000 de euros. Es decir que River invirtió más de 30 millones de euros en futbolistas si se suman el último mercado de invierno y el actual, de verano. “Son planteles de ligas europeas. La locura mundial llegó al fútbol argentino”, refiere una fuente del club. Y apunta al efecto cascada de la compra de Neymar por parte de Paris Saint-Germain, de Francia. Según el informante, la consecuencia directa de aquella transferencia es que “el mercado mundial ahora maneja otras cifras”.

Boca, por su parte, lleva gastados algo más de tres millones y medio de euros, aunque la cifra bordeará los 9 millones si consigue a Gómez, en una negociación que comenzó con el año nuevo y que aún no logró plasmar, pese a que el club mandó a Italia a dos personas para gestionar con los directores deportivos de Milan. Desde La Boca aseguran que no cometerán la “locura” de pagar 10 millones de euros por el pase del futbolista que se consagró en Lanús. Esa es la cifra que quiere la entidad italiana. Hasta hace unos años parecía insensato que un club argentino pagara diez millones de euros por un jugador, pero en este mercado esa cifra es posible.

River y Boca tienen una característica en común: su economía es fuerte. El primero mostró un resultado operativo cercano a los 500.000.000 de pesos de ganancia, con un superávit consolidado de 310 millones y un patrimonio neto de 866 millones. Boca, por su parte, se jactó de haber presentado un balance histórico: 407,94 millones de pesos de superávit. Y un patrimonio neto de 702,3 millones. “Nos fue muy bien en 2017 y tenemos los fondos como para traer a Gómez”, justifican desde La Bombonera.

En Avellaneda la historia tiene otros matices. En el mismo mercado de pases, Racing se desprendió del jugador más oneroso de su historia (el colombiano Andrés Ibargüen, vendido a América, de México, por 4 millones de dólares, el mismo valor de su compra) y repatrió a un hijo pródigo: Ricardo Centurión. El futbolista crecido en el predio Tita Matiussi desbancó a Ibargüen: la Academia pagó US$5.000.000 a Genoa, de Italia, a cambio del 70% del pase que le faltaba. Además, Racing se dio otro lujo: pagar cerca de 2 millones por Leonardo Sigali, un zaguero central que se destacó en Godoy Cruz y jugaba en el Dinamo de Zagreb (Croacia). La Academia también tiene buenos números: en 2017 ganó 134.000.000 de pesos.

Independiente, el campeón de la Copa Sudamericana, realizó en este mercado de pases la segunda venta más importante de su historia: después de una larga negociación, aceptó US$ 15.000.000 de Atlanta United (club de la MLS en que dirige Gerardo Martino) por Ezequiel Barco. Y se aseguró el 30% de una futura venta. Con ese dinero, y contando con los aceptables números del balance (superávit de $97 millones), salió a copar el mercado. Hizo gestiones por pases importantes que se frustraron, como el de Fernando Belluschi (San Lorenzo), pero resolvió el de Fernando Gaibor (Emelec) y contrató a Braian Romero, que dejó Argentinos a cambio de US$2.300.000 por 80% del pase.

Semejantes números hablan de un cambio de paradigma: el fútbol argentino, histórico exportador de futbolistas por cifras millonarias, ahora también los importa.

Hace un año: vendieron por mucho y compraron por poco

Las ventas de Carlos Tevez (de Boca a Shanghai Shenhua), del paraguayo Miguel Almirón (de Lanús a Atlanta, de la MLS), de Oscar Romero (de Racing a Shanghai Shenhua), de Walter Montoya (de Rosario Central a Sevilla), de Martín Cauteruccio y Sebastián Blanco (de San Lorenzo a Cruz Azul y Portland, de la MLS, respectivamente) y de Víctor Cuesta (de Independiente a Inter de Porto Alegre), entre otras, contribuyeron para que la balanza tuviera un superávit superior a los 47 millones de euros. Carlos Auzqui (US$2,7 millones, de Estudiantes a River) fue la compra más cara.

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