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MONTEVIDEO.- No importa cómo: para el hincha eso es lo de menos, lo que vale es que se ganó. Sufriendo, como ya están acostumbrados los uruguayos, pero se ganó al fin. Fue un 3-2 con tintes dramáticos en un partido que con un 2-0 desde el inicio del segundo tiempo parecía que era una victoria asegurada para la selección de Jorge Fossati, pero que derivó en la angustia del empate de Colombia y que estalló con un tercer gol a base de fuerza y ganas, para devolver la ilusión a los celestes de volver a un Mundial.
El partido había comenzado con el empuje del local. A los tres minutos, picó Forlán por la derecha y metió un centro-pase para Richard Morales, que anticipó a Perea para cerrar el primer ataque. Cinco minutos después fue Zalayeta que metió presión ofensiva y luego, mediante la movilidad de Forlán, Uruguay generó espacios por la franja izquierda.
Pero sobre los diez minutos Colombia comenzó a inquietar. Tressor Moreno apretó la pelota, abrió el juego y aprovechó la dinámica de un equipo que en lo colectivo mostraba superioridad. Era un partido de ida y vuelta...
Forlán metió un remate en el palo en un tiro libre. Pero Colombia no se quedaba, contraatacaba con varios jugadores y demostraba a los celestes que era más fácil de lo que parecía hacer correr la pelota y llegar al arco adversario con riesgo de gol. Carini veía el peligro de cerca.
Sin embargo, llegó el minuto esperado, ese que al hincha le hace olvidar que su selección era sólo una suma de individualidades y no un equipo. Ese minuto fue el 42, justo cuando Uruguay logró zafar de una insistente presión colombiana. Un quedo en el área de Iván Córdoba derivó para Recoba, que puso el centro justo, medido, para que Zalayeta se elevara y metiera un cabezazo de esos que ya se sabe que terminan contra la red del arco rival.
El segundo tiempo comenzó con un golazo de Marcelo Zalayeta, que recibió un pase de Forlán, a espaldas de Bedoya, y definió con un tiro fuerte de derecha, que dejó a Calero sin reacción. Uruguay pudo aumentar, aunque el desarrollo del partido indicaba que no habría cambios en el tanteador. Pero en el minuto 34 se produjo la sorpresa del gol de Soto, que no había actuado bien, pero que sacó un zapatazo increíble y marcó el descuento. Tan sólo un minuto después, Juan Pablo Angel empató el partido de cabeza y el Centenario enmudeció.
Entonces los celestes empujaron, y otra vez Zalayeta, a los 40 minutos, con un toque corto debajo del arco después de nuevas fallas en la defensa colombiana, convirtió el gol de la victoria. El resto fue festejo, ansiedad de final y más festejo. Colombia pudo empatarlo, pero no había hecho méritos para eso.
Elizondo pitó el final y estalló el Centenario en un solo grito. Uruguay mostró, una vez más, que tiene jugadores para llegar al Mundial, pero que se complica demasiado para dominar el partido y es vulnerable atrás sin que se lo presione demasiado. Enmudecieron los casi mil colombianos que llegaron a Montevideo para acompañar a su selección y de la tribuna popular, la Amsterdam, nació un grito que se repitió en todo el Centenario: "Hay que saltar, hay que saltar, el que no salta, no va al Mundial".
El 23 de mayo de 1965 fue la última vez que un uruguayo hizo tres goles para su selección: Héctor Silva, en el 5-0 ante Venezuela, por las eliminatorias.
Un detalle aumentó aún más el dramatismo que tuvo el partido: por la tormenta del 23 de agosto último, no anduvo el reloj del cartel electrónico.
Colombia sigue sin victorias en el Centenario. Su último triunfo en una eliminatoria fue en 1973, cuando se impuso 1-0, con gol de Willington Ortiz.
MONTEVIDEO.- Durante los días previos al partido de ayer, Horacio Elizondo se convirtió en el centro de las miradas, ya que los integrantes de la selección colombiana acusaron a los jueces argentinos de haber favorecido a Uruguay en los últimos partidos por las eliminatorias mundialistas. De todos modos, Elizondo tuvo ayer una buena tarea, castigando con amarillas a los que apelaron al juego brusco, y acertó en expulsar al uruguayo Marcelo Sosa.
De todos modos, el entrenador uruguayo, Jorge Fossati, dijo que tal vez Elizondo estuvo condicionado "por esos enemigos de Uruguay", a los que no identificó. Y opinó que, quizás, eso llevó a que hayan tenido un arbitraje "perjudicial" para el seleccionado celeste.


