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Eduardo Coudet volvió a sufrir la sombra de River. Como DT de Racing, no le ganó nunca al equipo millonario que dirige Marcelo Gallardo. Y este fue el peor impacto de su trayectoria como entrenador, en el momento más adverso de su camino en la Academia. Hace pocos meses fue campeón en la Superliga, pero quedó eliminado sorpresivamente en la Copa de la Superliga frente a Tigre (ya descendido) y luego, contra Boca Unidos, de Corrientes, por la Copa Argentina. "Es difícil darle un mensaje a la gente. Asumo la responsabilidad que me toca. Que la gente gritara como lo hizo, a mí me hacía sentir peor porque sentía la vergüenza de no poder retribuir", aseguró Chacho esta noche, muy golpeado.
Los dirigentes le acercaron todos los refuerzos que pretendía: los volantes David Barbona, Matías Rojas y Walter Montoya, el delantero Nicolás Reniero, que llegó de San Lorenzo y se presentó ante River. Tiene uno de los mejores planteles del fútbol argentino. Víctor Blanco, el presidente, dijo alguna vez: "Tenemos el mejor plantel del fútbol argentino". Y esa sentencia fue anterior a los últimos incorporados.
Esta vez, incluso, es peor aún a la eliminación frente a River por los octavos de final de la Copa Libertadores pasada, un categórico 3 a 0 en el Monumental. Ese había sido un impacto mayúsculo, pero luego se recompuso, le ganó en el torneo local 2-0 a Rosario Central un puñado de días después y reaccionó con todo. "Estamos obligados a ganar la Superliga", había dicho Lisandro López. Y lo consiguió.
Una temporada antes, Coudet en Racing había sufrido otro golpazo: una eliminación de la Copa Argentina frente a Sarmiento, de Resistencia. Ahora, todavía no ganó un partido en el campeonato y es un equipo frágil, lejos del campeón de tiempo atrás. Se fueron Pol Fernández, Ricardo Centurión (luego del escándalo, en el que los dirigentes respaldaron su decisión) y sufrió lesiones, como las de Mena, Marcelo Díaz, Donati, Cristaldo y Cvitanich... Pero no hay excusas: es una formación que sufre, que dejó de disfrutar.


