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La algarabía que se vivió en el vestuario de Vélez no tuvo límites. Los jugadores se transformaron por un momento en hinchas, y el descontrol se adueñó del pequeño recinto. Con los sombreros de la murga velezana y mayoría con torso desnudo, los cánticos de Zárate, Sessa, Cubero y Castromán, por nombrar a los más eufóricos, se entremezclaban con el ruido ensordecedor de un bombo que tenía en el arquero suplente Peratta a un improvisado percusionista.
En medio de la locura, los dirigentes de Vélez, encabezados por el presidente Raúl Gámez, se acercaron para saludar a los campeones del Clausura.
La maraña de grabadores y micrófonos acentuó el caos. Así, el delantero Lucas Castromán volvió a disfrutar de un título, como en 1998. "En ese momento, con 17 años, era el niño mimado de los monstruos que ganaron todo en la década del 90. Este pienso festejarlo más; me sentí más participé. Volví para ser campeón. Esa era mi meta cuando regresé de Italia. Les tapamos la boca a todos los que decían que nos caíamos", dijo el delantero.
Para Fabricio Fuentes, la consagración le permitió cumplir un sueño. "Desde que llegué a Vélez hace cuatro años, esperaba vivir este momento. ¿Por qué fuimos campeones? Simplemente, por ser el equipo más regular y los mejores", expresó el capitán del Fortín muy emocionado.
El arquero Gastón Sessa tuvo su propio festejo personal. Una mala actuación en el último partido del Apertura 2004 frente a Arsenal le valió la reprobación de los simpatizantes en el inicio del torneo. "Entendí la bronca del hincha, porque estaba irritado conmigo mismo. Pasé momentos muy duros; estos seis meses no fueron fáciles, pero por suerte me reconcilié con la gente, que se merece este lindo momento."
El otro goleador de Vélez, Rolando Zárate desgranó sus sensaciones. "Esto no me lo voy a olvidar nunca. Lo importante siempre fue creer en nuestro juego, más allá del rival que tuviéramos enfrente. Vélez es un justo campeón, y ahora lo importante va a ser festejar con la familia", dijo Roly.
Para Fabián Cubero, también éste fue su segundo título. "Es en este momento cuando uno se da cuenta de que los sacrificios que se realizan no son en vano. Con esfuerzo, juego y actitud, pudimos lograr el objetivo al ser perseverantes."

