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FLORENCIA, Italia (Especial).- Anoche fue Alessio Scarpi el que no pudo pegar un ojo cuando intentó dormirse. ¿Quién? El arquero de Cagliari, que tres veces se hundió fastidioso y desconsolado en las redes de su arco para sacar la pelota. Otra vez Gabriel Omar Batistuta no había perdonado. Verdugo como siempre, implacable y más voraz que nunca al borde de los 30 años que cumplirá el 1° del mes próximo.
Fiorentina se sube a su catarata de goles para mantener el sueño del scudetto. Ayer Batistuta despejó el camino para la victoria por 4 a 2. Ya a los siete minutos ganó con un cabezazo bajo, a los 79 se aprovechó de un anticipo, y a los 90 la fortuna le sirvió el rebote de una pifia suya. Pero al margen del desequilibrio que le brinda al puntero conjunto toscano, su reencuentro con la red -aún no había anotado en 1999- le permitió extender a seis tantos la diferencia con sus perseguidores: Muzzi, de Cagliari; Delvecchio, de Roma, y el conocido Hernán Crespo.
Batigol está afilado. Un repaso por sus estadísticas en esta Liga asusta a los adversarios y hace delirar a los tiffosi violetas. Ya suma 17 goles en igual cantidad de fechas, con la particularidad de que ninguno de ellos los convirtió de penal. Justo en la mitad del campeonato (¿cuánto han tenido que ver sus gritos para que Fiorentina se corone honorífico campeón de invierno?), como para ilusionarse con que en la segunda rueda podría convertir otros 16 tantos y así alcanzar el récord de conquistas en un certamen que también pertenece a un argentino, Antonio Angelillo, que en la temporada 1958/59, en Inter, logró 33 conquistas.
Existe una buena tendencia para ilusionarse con que podrá adueñarse de esta marca. Con los tres bombazos de ayer, el ex matador de Newell´s, River y Boca superó su media goleadora al final de una primera rueda. La mejor producción anterior había sido con 15 en la Liga 94/95, temporada en la que finalizó capocannoniere del calcio, con 26.
Para el libro de honor personal quedará que por primera vez desde que desembarcó en Florencia, allá por 1991, consiguió tres goles en el estadio Artemio Franchi, jugando en la serie A. Batistuta alcanzó ahora los 173 goles en Fiorentina (125 en 202 partidos en primera división, otros 16 cuando el equipo estuvo en segunda en la temporada 1993/94 y los restantes 32 entre la Copa y la Supercopa de Italia y los distintos torneos europeos). Cada día está más cerca del sueco Kurt Hamrin, quien con 182 conquistas es el máximo anotador de la vida de Fiorentina.
Pero éste no es el único registro al que se aproxima velozmente el Batimuchacho, porque además, poco a poco, está más cerca de convertirse en el máximo artillero criollo en el fútbol de la primera división de la península. Por ahora, ese privilegio es propiedad de Enrique Omar Sívori, que en 11 campeonatos entre Napoli y Juventus llegó a los 146 goles.
Las cifras de Batistuta apabullan. Y hay más. Mucho más. Ayer, por cuarta vez en su trayectoria italiana logró una tripleta: las anteriores habían sido ante Foggia (1991/92), Udinese (1997/98) y frente a Milan, por este mismo torneo, el último 26 de septiembre último, en el estadio Giuseppe Meazza. Además, claro, cada vez saca más ventaja en una marca que hace tiempo que ya es suya: con las apuntadas 125 conquistas se trata del mayor goleador extranjero desde que en 1980 se reabrieron las fronteras del fútbol italiano. ¿El segundo? Abel Balbo, con 113.
Ya es costumbre que todos hablen de él. Esta vez el titular de Fiorentina, Vittorio Cecchi Gori, fue mucho más allá en los elogios para Batistuta. "Algún día será presidente de Fiorentina", vaticinó.
"Batistuta juega en todo el campo. No se le puede pedir nada más después de que ha decidido dedicar su vida a Fiorentina", señaló Cecchi Gori, el día que su club festejó la 100a victoria bajo su presidencia. El hombre de Reconquista tiene contrato hasta el 2003. ¿Cuántos arqueros más tampoco podrán pegar un ojo?




