

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Si la presión es demasiado intensa, el golf puede tomarse en broma. Eso es lo que hizo Mateo Pulcini en el momento de máximo apremio: rio con ganas cuando pegó y vio cómo su pelota escapaba de los árboles durante el playoff del Latin American Amateur Championship (LAAC). Tanto descomprimió durante esos dos hoyos de desempate que terminó ganándole al venezolano Virgilio Paz Valdes, quien lo tuvo contra las cuerdas. Así, el amateur cordobés se aseguró el pasaje para disputar tres majors este año, el Masters de Augusta, el US Open y el Open Británico, un sueño solo para algunos en el golf mundial. “Es una cosa de locos”, suspiró el campeón, cuando se detuvo a pensar en semejante privilegio.
Lejos de ser un golfista de laboratorio, la gente que más conoce a Pulcini habla de su naturalidad en el juego, de su facilidad para bajar palpitaciones y de permitirse disfrutar en plena competencia. Aún cuando el desafío es mayúsculo, como el que afrontó del 15 al 18 de enero en el Lima Golf Club, tiene la virtud de desdramatizar, sobreponerse y acertar en el hoyo cuando más se necesita.
“Yo no soy de ponerme nervioso, para nada. Trato de estar relajado. Siempre les digo a todos que si erro un tiro es por malo y no por miedoso”, se define. Empezó a competir tarde en torneos nacionales juniors, casi con 17 años. Pero ahora, a sus 25, dispone de un calendario de certámenes que reluce como oro. Muchos grandes profesionales envidiarían las posibilidades que se le abrieron en esta temporada a este joven macizo y de sonrisa fácil.

Pero... ¿quién es concretamente este riocuartense? Desde muy chico empezó a jugar en el Country Club San Esteban, pegado al Río Cuarto Golf Club. Asistía a la escuelita de golf a cargo del profesor Mauricio Domínguez. Años después, la familia Pulcini se asoció al Río Cuarto Golf Club, en donde él comenzó a jugar más y a adquirir mayor interés por el golf. De esa manera, se incorporó a la escuela que estaba bajo la supervisión de Óscar Díaz. Allí es donde aparece Juan Ignacio Gil, una suerte de guía técnica y de organización, que fue el coach de la Asociación Argentina de Golf durante el último LAAC en Perú. “Es un jugador súper talentoso, con muchas ganas y muy amiguero; muy buena onda siempre. Muy divertido y muy amigo de sus amigos. Ya en ese momento todo el mundo lo quería, una persona extremadamente simpática. A partir de ahí, Mateo se fue desarrollando y pasó prácticamente por todas las etapas que tiene que atravesar un golfista en Argentina”, cuenta Gil.
Pulcini empezó a trabajar con la coach y ex golfista profesional Martina Gavier en el momento en que ella estaba en la Academia Campra Golf. A partir de allí, el aficionado tomó clases durante dos años con la instructora. “En gran parte, lo que es Mateo hoy se lo debe al club, a Río Cuarto. Se formó con una camada arriba de él, un poco más grande y de jugadores realmente muy buenos. Jugó y compitió permanentemente con ellos, que eran superiores y ganaron muchísimas cosas para el club. Siempre estuvo viéndolos y compartiendo prácticas en el día a día. Ese roce también lo fue haciendo cada día mejor”, recuerda Gil.

Cuando concluyó su etapa como jugador aficionado junior en Argentina, su primer paso universitario fue en Oklahoma Christian University, de la División II, donde tuvo un gran éxito y se coronó como uno de los jugadores top 10 de esa categoría. Tuvo una carrera espectacular en ese claustro bajo la tutela del coach David Lynn, que tuvo una influencia muy grande en él. Fue la primera persona que a Mateo lo ayudó mucho a desarrollar confianza y autovaloración. Resultó una etapa de gran evolución a lo largo de cuatro años. Y el último año de facultad, desde agosto de 2023, lo cursó en la Universidad de Arkansas, de la División I. “Sin duda fue un salto importante, porque Arkansas figura entre las universidades top del país y él formó parte de un equipo sumamente competitivo. Vivió un período difícil pero de mucho crecimiento. Enfrentarse a los desafíos de ese año resultó clave para fortalecerlo y prepararlo para todo lo que vino después”, explica Gavier.
Tantas horas juntos le permiten a la ex jugadora del Symetra Tour trazar una radiografía: “Mateo tiene un swing técnicamente muy sólido, ha tenido poco de instrucción técnica, los conceptos que le dimos han sido relativamente simples porque él entiende el juego desde un lugar de mucha sencillez. Y también juega mucho desde la sensación; eso es importante a la hora de coachearlo. Su gran desafío siempre ha sido el green, embocar la pelota, hacer más birdies, porque se da muchas chances al pegar tan derecho desde el tee y ser un gran jugador de hierro también. Con los años y las experiencias se fue dando cuenta de su enorme capacidad y potencial para, de a poco, ir creyéndosela”.

Para profundizar en el aspecto técnico, Gavier recomendó a Hernán Rey, que se sumó al Team Pulcini hace seis meses: “Es un jugador súper simple, no hay que complicarlo con muchos conceptos. Trato de bajar una línea que sea bien concreta, sin explicar los porqué. Solamente le digo: ‘Quiero que hagas esto’. Y él, desde ahí responde bien. No le gustan las cosas complicadas. Es un golfista que juega rápido, que es reactivo, talentoso obviamente”, describe. Si bien no es tanto el tiempo que transcurrió con él, delineó su perfil como persona: “Es muy querido, buena gente. Es gracioso y ocurrente, como todo cordobés. Tiene muchas cosas de Cabrera en ese sentido, pero un Cabrera sonriente. Y a la hora de competir es muy hablado. Hay jugadores que se meten en su burbuja de concentración; él en cambio se muestra extrovertido, charlando con el compañero. Su manera de descargar los nervios es faltándole un poquito al respeto al momento, no pensándolo, y buscando relajarse. Esa es su mejor manera de disputar un torneo”.

En el día a día, Pulcini se entrena con Horacio Carbonetti (h.) en Río Cuarto Golf Club. “Antes del LAAC lo vi muy bien, muy sólido con su juego. Estaba muy confiado previo al viaje a Lima. Y al regresar, el lunes después del triunfo, hicimos un asado en su casa con los más íntimos. Lo vi muy contento, todavía no caía después de lo que había ganado. También lo noté muy pendiente del teléfono, tenía muchísimos saludos y felicitaciones que no llegaba ni a contestar; además estaba muy pendiente de las redes sociales”. Carbonetti hace una salvedad: “Al mismo tiempo lo sentí muy abrumado por el año que se le viene. No por lo golfístico, sino por lo costoso que será a nivel económico. Por suerte, entiendo que la Asociación Argentina de Golf y el ENARD lo van a apoyar. Ojalá que todo esto sirva para que Mateo, además, pueda conseguir alguien que lo quiera ayudar pensando ya en su carrera a futuro como profesional”.
Mark Lawrie es el director ejecutivo de la R&A en Latinoamérica y el Caribe. Su radar está siempre puesto en los jugadores de la región: “Mateo tiene un temperamento que lo favorece porque es tranquilo, al menos exteriormente no se le nota que esté presionado, intenta traducir todo en una sonrisa y es descontracturado. E incluso sabe celebrar un buen tiro de un adversario. Todas estas cosas se notan y creo que lo hacen también una persona muy querible. En el futuro va a entrar en un mundo más áspero, cuando disponga de esta enorme posibilidad de jugar Majors y en el caso de que enfile hacia el profesionalismo. Allí se va a encontrar con un ámbito distinto de lo que es el amateur: más frío, más distante y, lógicamente, más exigente”.

Según Gil, el golf de Pulcini cuenta con mayoría de puntos altos: “De tee a green tiene un talento superior; o sea: le pega como pocos, tiene unas 180 millas de velocidad de pelota y unas 305 yardas de pique. Consigue un control muy bueno de pelota, pega alto y maneja bien el spin; ejecuta bien los medios tiros y su vuelo de bola es totalmente definido. En el remate del LAAC se lo vio fortísimo en su parte más floja de su juego, que es arriba del green, pero es una parte para seguir mejorando. Creo que tiene consolidado el ABC del muy buen jugador de golf. Dependerá de su disciplina para ver si puede seguir mejorando o no”.
Rey aporta su mirada desde la estrategia: “Uno siempre empieza marcando por dónde el jugador no tiene que ir en la cancha, para después elegir dónde ir. En cuanto le empecé a decir: ‘No podemos ir por acá, no podemos ir por allá’, me frenó y me respondió: ‘No, a mí decime dónde tengo que ir, no quiero escuchar adónde no tengo que ir’. Fue lo mismo que me contestó en su momento Cabrera. Así que le indicamos directamente a dónde apuntar en los distintos sectores de la cancha y por suerte funcionó”.
José Luis “Pepa” Campra lo tuvo como alumno en su academia en Córdoba en 2017, hasta que después, Mateo quedó a cargo de Martina Gavier: “Lo que más me impresionó en un principio fue la calidad del golpe y la distancia, la velocidad que generaba. Era un chico con un swing relativamente corto, pero con un poder increíble y mucha precisión. Lo primero que hice fue medirlo con un radar y después lo grabé porque quería empezar a trabajar conmigo. Pero hasta el día de hoy, el swing de Mateo no ha cambiado mucho. Ya está en la categoría de grandes pegadores, tiene poder”. El propio Campra lo convenció para que después emigre a los Estados Unidos: “Se los aconsejo a todos: si vos llegás a cierto nivel golfístico y no querés dejar, lo mejor que podés hacer es ir para allá. Estados Unidos te enseña y te educa en tu desarraigo, porque pasás a estar vos solo en cuanto a tu comida, tu orden, tus clases y entrenamientos; tus padres no están más atrás tuyo... Madurás de golpe, no te queda otra. Y obviamente, el estudio va de la mano con el deporte y te ayuda mucho a que vos puedas seguir cursando y rindiendo a un nivel muy alto”.
Un momento emotivo para Mateo.
— Latin America Amateur Championship (@LAAC_Golf) January 18, 2026
An emotional moment for Mateo. pic.twitter.com/u84XlpwTxm
Para sus próximos pasos y en pos de querer triunfar, la disciplina es un pilar fundamental. También, una mejor preparación física. En este sentido, Rey menciona: “Desde que arrancamos le dije: ‘Loco. si querés hacerte profesional hay que hacer esto, esto y esto’. Y obviamente, el gimnasio es la parte que le cuesta. Lo seguiré empujando en ese camino para que entienda que es parte de la tarea”. Lawrie va en la misma línea: “Es muy probable que su talento le alcance en el golf aficionado, pero tendrá que agregarle consistencia a su trabajo y una alimentación adecuada para sostenerse una temporada completa en el golf profesional. Cualquiera sea el tour al que acceda, necesita de una preparación muy específica y cuidados de un atleta de alto rendimiento”. Gavier agrega: “Ya viene entrenándose en lo físico. Es algo que habrá que seguir profesionalizando, si se considera la carga de entrenamiento y preparación física de los jugadores del Tour. Esto también lo va a motivar e inspirar para llevar su alistamiento a un próximo nivel”.
El cordobés ya tiene la mente puesta en el Masters en Augusta National Golf Club, que se jugará en la segunda semana de abril; en el US Open, por disputarse en Shinnecock Hills de 18 al 21 de junio, y en el Open Británico, cuyo escenario será Royal Birkdale del 16 al 19 de julio. Además, jugará The Amateur y el U.S. Amateur, más allá de otros certámenes que le aparecerán a lo largo del año. ¿Cómo se las arreglará para afrontar semejantes escenarios?
Al margen de la parte técnica, contará con la asistencia de la Asociación Argentina de Golf. El presidente de la AAG, Pablo Lozada, apunta: “Se lo ayudará en la logística, transporte y hotelería para que no tenga ningún problema. Y en términos económicos siempre hacemos algún aporte para que los chicos puedan ir y jugar. A veces es un esfuerzo importante, pero creemos que debemos estar presentes como mejor podamos. Así fue con los otros campeones del LAAC, Abel Gallegos y Mateo Fernández de Oliveira, y las ganadoras del WALA, Ela Anacona y Valentina Rossi”. El orgullo de Lozada está a flor de piel: “Este triunfo de Mateo Pulcini es una caricia para toda la comunidad golfística argentina. Es un incentivo además para todos los jugadores que ven que se puede; uno de ellos llegó y dio la pauta de que es un objetivo conseguible, una meta lograble”.
Desde el punto de vista mental, Pulcini viene trabajando con la psicóloga Margarita Llanos. Ese ángulo es clave para afrontar tres majors que fácilmente podrían depararle una suerte de pánico escénico. “El objetivo es que logre ser el mismo que jugó la ronda final del LAAC y de la manera en que lo hizo: con humor, simpatía y, a su vez, con un espíritu súpercompetitivo. Mi labor es ayudarlo a prepararse para poder jugar a su manera en escenarios totalmente desafiantes”. De sus charlas cara a cara concluye que es “un chico súpercálido, muy empático, sociable y muy carismático con la gente”, además de su competitividad y autoexigencia. “Todo eso hace a su identidad como jugador y se lo pudo ver muy claramente en los últimos hoyos del LAAC, reaccionando bien ante cada error, siendo resiliente después de cada mal tiro. Pero al mismo tiempo, sin dejar de ser él mismo”, cierra la especialista rosarina.

Dice Gavier acerca de las frenéticas semanas que se aproximan para el jugador: “Nuestra función como equipo de trabajo es mantenerlo por el camino que transita: enfocado, tranquilo, confiado. Muchas veces sucede que cuando se afronta un nuevo nivel de competencia hay que cambiar ciertas cosas para estar a la altura. En realidad, la idea es afianzar, fortalecer y profesionalizar aún más lo que venimos haciendo. Siempre le decimos que él debe ser el capitán del barco, respetándolo sus tiempos y sensaciones. Creo que nos dará muchas alegrías en su performance en los grandes torneos”.
Rey tiene mucho conocimiento de lo que significa un certamen de Grand Slam de golf por haberlos presenciado desde adentro, incluso como comentarista de ESPN: “Le voy a dar varios consejos de cómo prepararse para los majors, desde la logística y un montón de otras cosas. Es todo un mundo nuevo: la prensa, el público, las marcas... o sea, diez mil cuestiones que vamos a preparar más allá de la estrategia, su juego y su cabeza. Un major es totalmente distinto a cualquier cita del PGA Tour... y ni hablar de un torneo amateur”. Lawrie apunta a capitalizar la experiencia. “Es un chico inteligente; para él, es poder medirse y sentir cómo juegan los profesionales de la elite del golf. Además, sacar conclusiones en cuanto a qué tiene y qué le falta. Y que eso, en alguna medida lo ayude a refinar y a trabajar sobre los aspectos de su juego que necesitan más ayuda, más trabajo, más precisión”.
“La ventaja es que va a tener la chance de hacer cinco vueltas de práctica allá en Augusta”, rescata Carbonetti, un apellido ilustre en el golf argentino. Horacio (h.) completa: “Pero Mateo es un tipo muy simple, no quiere cambiar mucho de lo que viene haciendo. No es que ahora va a pasar a entrenarse 15 horas por día, sino que va a mantener con su esencia. Sí puede que se entrene un poquito más, pero va a ser muy similar a lo que viene haciendo, que no es poco: practica a la mañana y a la tarde, hace gimnasio y ahora empezó natación”.
Según Juan Ignacio Gil, el paso por los majors puede implicar una reorientación de rumbo importante para la carrera de Pulcini: “Sé que realmente disfrutará este año y después verá qué le depara la vida y qué opciones le darán estos campeonatos grandes para tomar una decisión de hacerse profesional o no, o lo que sea en su camino. Imagino que con el golf que tiene y sus ganas, en algún momento va a probar con el profesionalismo. Se le abre un abanico de situaciones que antes de ganar el LAAC no contemplaba”.
