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SYDNEY (De un enviado especial).- Desgracia, mala suerte, cosas del destino. Alejandra Gulla fue la Leona más desafortunada en este ciclo brillante que ya acumula cuatro años. Cuando estuvo frente a la posibilidad de afrontar los desafíos más importantes de su carrera apareció la implacable osteocondritis para amargarle la vida. Justo antes de Sydney 2000 y del Mundial de Perth quedó al margen por esta lesión en el cartílago de las rodillas, que derivó en sendas operaciones. Primero la intervinieron en la rodilla izquierda y luego en la derecha. Así, vio desde su casa cómo sus compañeras se colgaban la medalla plateada en la cita olímpica, primero, y la dorada en la costa oeste australiana, después.
Por fin, la situación cambió para la delantera de 26 años de Lomas A: este año le regala sólo alegrías deportivas. Primero, en los Juegos Panamericanos, y luego, en el Champions Trophy, además del título que logró en el hockey local con su club. Ayer, los ojos se posaron en ella por su protagonismo en las jugadas más importantes del match con Inglaterra.
-¿Alguna vez te lamentaste diciendo "por qué me tocó a mí" con las lesiones?
-Para mí hubiese sido muy fácil quedarme con esa frase. Pero la cambié. Me dije: ¿por qué no, si estoy desde 1993 con el seleccionado juvenil y jugando en el alto rendimiento con exigencias importantes? Entonces mi dilema fue: ¿me meto en un pozo o salgo adelante? Ahora disfruto de todos los momentos porque tengo ganas de seguir formando parte de este grupo de Leonas.
-¿Cómo viviste esos torneos desde tu casa?
-Tenía sentimientos encontrados y decía que podría haber estado entre las 16 si me encontraba en un ciento por ciento. Pero me encantó ver a la Argentina por TV.
-¿Sentís que ahora deberías recuperar el terreno perdido de alguna manera?
-No, no pienso en compensar nada, aunque lógicamente me gustaría estar en Atenas 2004. Por lo pronto, ahora disfruto de este Champions Trophy, como también viví intensamente los Panamericanos. Todo lo que planeé este año se me está cumpliendo. Son un montón de esfuerzos entre el hockey, de día, y el estudio de la carrera de kinesiología, por la noche. Pero creo que por este equipo vale la pena el sacrificio.
-Fuiste la goleadora de Lomas A y del hockey local, con 25 tantos. ¿Se sienten mucho las diferencias con la competencia internacional?
-Sí, el torneo local es muchísimo más lento. Incluso, el nivel de este campeonato en particular que terminó no fue bueno. Cuando actuás en el nivel internacional es un juego mucho más rápido, más físico, nada que ver. Los equipos ya nos conocemos mucho y aparte juega un papel preponderante la tecnología. Quizá la ventaja de los otros equipos es que su liga de hockey local es un poco mejor que la nuestra. Igual, el día a día de los entrenamientos y el hecho de estar al lado de jugadoras de gran nivel, como tiene el seleccionado, me permitió dar ese salto que necesitaba. Y aquí estoy...



