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"Vos sos bostero. Sos periodista, pero bostero." Cuando escuchó esa frase, Marcelo Aguilera supo que estaba en peligro. De nada sirvió su credencial ni que estuviera trabajando tras el superclásico, el domingo pasado, ni el pedido de auxilio a los agentes de seguridad, que lo ignoraron.
"¿Además sos buchón?", le dijo el mismo hombre, de unos 30 años, mientras arengaba a otros, que fueron rodeando al indefenso Aguilera.
"La primera trompada me la dieron en la nuca, y me pegaron hasta que caí. En el suelo me daban trompadas y patadas. Creí que me moría en el Monumental", recuerda, en diálogo con LA NACION.
Desde el Hospital Naval, donde sigue internado a la espera del resultado de una resonancia cerebral que determinará la gravedad de sus lesiones, Aguilera continuó el relato: "Entonces, no sé como hice para levantarme y entre un hombre de seguridad, vestido de traje, y varios policías de la Federal, con escudos, hicieron un cordón humano. Estaba a unos metros de la baranda que da a la cancha, y me dijeron que me tirara, algo que hice sin pensar. Me atajaron otros policías, y me llevaron a un vestuario detrás del arco del cartel electrónico, donde me desmayé."
Un testigo de la salvaje agresión aseguró que todo duró cinco minutos y que eran 20 contra uno. Además, agregó que desde la popular local le arrojaron a Aguilera un trozo de madera y un par de botellas de vidrio. Aunque prefirió el anonimato, la misma fuente aseguró: "Había gente que se sumaba a la golpiza sin saber por qué. Unos decían que había gritado el gol de Lodeiro, pero en concreto, primero pegaban y después preguntaban". Y afirmó: "Los que le salvan la vida son los mismos hinchas de River, que dejaron de pegarle porque se dieron cuenta a tiempo de que lo estaban matando. Los de seguridad no sólo se hicieron los distraídos, sino que a los agresores les dijeron: 'Quédense tranquilos que estamos con ustedes'".
Aguilera recordó más detalles de la odisea: "Cuando desperté, personal de River ya me estaba atendiendo con un trato muy amable, y con el carrito de los lesionados me llevaron a la sala de primeros auxilios, luego al hospital Pirovano y, después, al Naval".
Hoy el periodista agredido tiene problemas neurológicos y falta de memoria. Le dicen que puede ser por el stress postraumático. "¿Se justifica esto por un partido de fútbol?", se preguntó Aguilera, que colabora con el Departamento de Prensa de Boca.
Las autoridades de River pusieron a disposición de la comisaría 51a, en donde está radicada la denuncia, todo el material que pueda servir para aclarar la agresión.

