Historias cruzadas: Alberto Salazar, mito, sospechas y doping

Alberto Salazar, en otro momento de controversia y acciones poco claras
Alberto Salazar, en otro momento de controversia y acciones poco claras Crédito: Reuters
El entrenador de Mo Farah y Galen Rupp, entre otros grandes atletas, se defiende de las acusaciones, mientras continúa al frente del Oregon Project
Jorge Blanco
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5 de agosto de 2015  • 17:00

Alberto Salazar y Jerry Schumacher se encontraron nuevamente en febrero de 2014, en Albuquerque, Nuevo México. Ambos protagonizaron una feroz pelea (casi se trenzan a golpes de puño) después de que Salazar acusara a Schumacher de conspirar contra Galen Rupp en carrera, al afirmar que sus atletas "se la pasaron molestándolo". Ese día, Rupp fue segundo (7m48s19/100) detrás de Bernard Lagat (7m46s01/100) y por delante de Ryan Hill. Alberto Salazar, de 57 años, fue, además, el primer y último estadounidense (sus orígenes son cubanos) en ganar tres veces las maratones de Boston y Nueva York, entre 1980 y 1982. Quienes tuvieron la fortuna de verlo en carrera, afirman que su ritmo era demencial. De principio a fin. Sin embargo, en 1994, dijo basta y trasladó su legado para convertirse en entrenador. Su primer atleta de peso fue Mary Decker, una prestigiosa medio fondista de Estados Unidos. Con 37 años, Decker se clasificó a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, pero una prueba de orina arrojó valores elevados de testosterona y fue descalificada de la cita olímpica. En 2015, 19 años después, Salazar tendría una nueva página de acusaciones con –casualidad o no– la testosterona de por medio.

Antes de arribar a Oregon, Schumacher era entrenador de la Universidad de Wisconsin. Su camino y el de Salazar se cruzaron por primera vez en 2007. Salazar, que el 30 de junio de ese año sufrió un ataque al corazón mientras daba clases en Beaverton, lo nombraba como su socio en el Oregon Project (OPJT), un programa de entrenamientos sin precedente en su país. Avalado por Nike a través de Tom Clarke y bajo la conducción de Salazar, la misión era devolver a Estados Unidos a los primeros planos del fondo mundial, un espacio que supo dominar en la década del 80 con el mismísimo Salazar como abanderado. Después de algunas diferencias en los métodos de entrenamiento, en 2008, Schumacher acordó su salida del OPJT para formar el Oregon Track Elite (OTC), un segundo grupo entrenamiento en Portland que también contaría con el apoyo de Nike. A Schumacher lo siguieron Chris Solinsky y Ryan Hill, y se incorporó Shalane Flanagan, que actualmente es la mejor maratonista de Estados Unidos.

En 2011, Kara Goucher, que estaba en las filas del OPJT, se fue al OTC, porque, según sus propias palabras, no se adaptaba a los entrenamientos de Salazar después de ser madre. Kara, una de las grandes atletas norteamericanas de todas las épocas, es mucho tiempo después uno de los rostros acusatorios contra Salazar. "Estoy cansada de tener que decir que me fui del OPJT por mi embarazo", dice Goucher, entre lágrimas, sobre el final de la emisión de un programa de la BBC. La medallista de bronce en Pekín 2008 reveló que Salazar la obligó a tomar Cytomel, un remedio para perder peso post maternidad.

El 3 de junio último, Salazar fue señalado como encubridor de prácticas de doping. Se lo sindicó como responsable de suministrar medicamentos a Rupp y Mary Cain, dos de sus mejores atletas. El programa Catch Me If You Can, emitido por Panorama (BBC) y en colaboración con la web ProPública, afirma que el entrenador proveyó a Rupp de testosterona, una sustancia prohibida bajo la regulación de la Usada (Agencia Norteamericana de Antidopaje). El documento muestra un sospechoso análisis de sangre a Rupp, en el que se pueden ver los valores alterados.

El informe cuenta con la participación de Steve Magness, ex colaborador de Salazar, y de David Epstein, autor de la nota en Sports Illustrated y periodista especializado en dopaje (famoso por revelar al diario francés L'Equipe las pruebas iniciales en el caso Armstrong). Magness, además, describe cómo Salazar llevaba a cabo testeos con su hijo Alex, hasta detectar los límites donde se revelaban las anomalías en el consumo de las sustancias dopantes. Experimentaban para ver la llamada "zona gris", allí donde era imposible detectar la sustancia en los controles. Según Magness, los laboratorios del OPJT funcionaban como un escenario perverso, donde tanto Salazar como el jefe médico del equipo, Loren Mhyre –que murió en 2013–, llevaban a cabo sus prácticas.

Salazar con Galen Rupp y Mo Farah; otro momento de controversia para el entrenador
Salazar con Galen Rupp y Mo Farah; otro momento de controversia para el entrenador Crédito: Reuters

Además, se lo acusa de haberle provisto prednisona, un medicamento prohibido por la WADA, la Agencia Mundial Antidopaje. Si bien Salazar reconoce que Rupp fue medicado con esa sustancia, en su descargo alega que fue durante un proceso de enfermedad ambulatoria (sufre de asma), y que fue lejos de cualquier competencia. Además, a Salazar lo acusaron de prácticas poco éticas y extorsionadoras con el caso Goucher.

HydroWorx (cinta bajo el agua), crioterapia, máscaras antialergia, 270 kilómetros de carga, terapeutas, masajistas, psicólogos y mucha tecnología son parte de su metodología. Además, recurre a la filosofía, ya que considera al desarrollo del factor mental como determinante en el rendimiento. Como respuesta a las acusaciones, Salazar publicó un extenso comunicado en el sitio web del OPJT, donde da su versión. Además de Farah y Rupp, Salazar tiene a otros atletas destacados. Matt Centrowitz, campeón vigente de 1500 metros en los NCAA y los campeonatos nacionales de pista, y Cameron Levins, poseedor del récord canadiense.

Galen Rupp tenía 14 años cuando Salazar lo descubrió jugando al fútbol en su escuela de Portland. Llamó su atención la biomecánica de Rupp. El 4 de agosto de 2012, Rupp cerraba el último eslabón de su cadena al cosechar títulos universitarios, nacionales e internacionales. En los Juegos Olímpicos de Londres, se colgó la medalla de plata en los 10.000 metros detrás de su compañero en Oregon, el somalí nacionalizado británico Mo Farah, y por delante de una armada de keniatas y etíopes. Galen se convertía en el último hijo pródigo del atletismo americano. Un año después, en el PreClassic por la Diamond League, lograba el récord nacional en 10.000 metros (26m44s), pulverizando la marca anterior de Chris Solinsky.

Su atleta estrella, Mo Farah, aunque no fue involucrado directamente, se transformó en un engranaje de la tormenta al conocerse que, en 2011 y 2012, se saltó dos controles, uno por "no estar en casa" y el otro porque no escuchó el timbre.

El doble campeón olímpico en 5000 y 10.000 metros, récord del mundo de doble milla y récord europeo en media maratón, sostiene que jamás utilizó drogas para aumentar su rendimiento y que nunca dio positivo en los más de 270 controles a los que se sometió. Farah buscará retener sus títulos en el Mundial de Pekín (del 10 al 18 agosto). Viene de ganar la prueba de 5000 metros en la Diamond League de Lausana, con 13m11s46/100.

Por su parte, Rupp se sometió al silencio tras el escándalo. Su manera de responder también fue en la pista. Un mes después de conocida la incriminación, el 26 de junio, retuvo por séptima vez el título en 10.000 metros de los Campeonatos USATF Outdoor y dos días más tarde fue tercero en los 5000 metros, prueba que ganó Ryan Hill, pupilo de Schumacher.

En el mismo torneo, apareció Mary Cain, quien, un mes antes de que saliera a la luz el informe de Panorama, dijo que precisaba descansar del OPJT. La medio fondista de 17 años, récord estadounidense en 1500metros, fue 8va en la prueba de 1500. Kara Goucher, que en 2014 se alejó de Schumacher para entrenarse con su marido, Adam Goucher (campeón de pista y cross con Salazar), corrió el mismo campeonato, pero quedó lejos en la clasificación.

Salazar continúa trabajando en el OPJT. La Usada prometió ir a fondo en una investigación más mediática que de rigor científico. La esperanza de que el deporte y, en particular, el atletismo permanezcan limpios es escasa frente a una descarga de acusaciones cruzadas de uno y de otro lado que afectan no sólo la credibilidad de los atletas, sino también a la estructura de los medios de comunicación.

Por ahora, sólo sirven para ganar tiempo en medio de un show de especulaciones. Armstrong, amigo de Salazar y ganador de siete Tour de Francia consecutivos, y Rita Jeptoo, doble campeona en Chicago y Boston, son el ejemplo de cómo verdaderos héroes nacionales caen en la guillotina del éxito e inundan la portada de diarios.

¿Cambió algo después de aquello? Con el caso Salazar lejos de ser comprobado, pareciera que el primer round está consumado.

Con o sin investigación, el mito de Alberto Salazar y sus secretos más oscuros, atrapan y cautivan. Generan rechazo y adhesiones. La historia dirá de qué lado se sitúa.

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