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Los vientos de cambio que se conocieron tras la eliminación de la Copa Mercosur se transformaron, con el paso de los días, en una de las peores tempestades. El ánimo en Independiente no es el mejor. A la agresiva campaña política que se vive en el club como consecuencia de las elecciones del 19 del mes próximo y a la escasez de buenos resultados, se agregó un desgaste preocupante en la relación entre el cuerpo técnico y algunos de sus jugadores. Una sumatoria de inconvenientes que no le permite al equipo de Avellaneda salir de la crisis futbolística que atraviesa.
Desde que Enzo Trossero asumió en Independiente, el 24 de agosto último, tras el despido de César Luis Menotti, los aires de renovación sobrevuelan sobre algunos futbolistas. Luego de la eliminación con Flamengo en la Mercosur y de la derrota con San Lorenzo por el Apertura, los rumores se hicieron realidad, a pesar de que unos días antes la noticia había sido desmentida por algunos y reconocida a medias por otros. El primer golpe de efecto se produjo con la desafectación de Daniel Garnero -uno de los titulares indiscutidos- y de Norberto Scoponi -líder del grupo y arquero titular en el comienzo del campeonato- de la lista de los convocados para el partido con Instituto, del sábado último.
Esta actitud no cayó del todo bien entre los jugadores más representativos del equipo, quienes en la intimidad sienten que están siendo señalados como los responsables de la mala campaña y lo expresan por lo bajo. Ayer, una vez concluida la práctica matutina en el complejo de Villa Dominico, algunos jugadores de los denominados históricos, como Garnero, Calderón y Cascini, optaron por el silencio.
"Doy fe de que los jugadores más experimentados del equipo estamos dejando todo para salir de esta situación", dijo Cascini en Córdoba, luego de la derrota por 2 a 1 con Instituto. En clara defensa del grupo de los históricos, el volante central salió a respaldar a sus dos compañeros desafectados. La sospecha que domina el ambiente Rojo consiste en que el descanso obligado de Garnero y Scoponi no es más que un adelanto de lo que se está programando para otros.
Es un secreto a voces que algunos jugadores se quieren ir. Cascini y Calderón son candidatos a dejar el club. Por un lado, ellos ya entienden que llegó el momento de cambiar de aire y, por el otro, los dirigentes ven con muy buenos ojos la venta de ambos para reducir el presupuesto del fútbol profesional. Incluso, también el boliviano Oscar Sánchez reconoció que tiene ganas de dejar el club porque el técnico no le da oportunidades para consolidarse como titular.
Los cuestionamientos son de todo tipo y variados. Desde jugadores que están molestos porque se consideran borrados, otros que sienten que son señalados como los únicos culpables de este mal momento y otros que no comparten el pensamiento futbolístico del entrenador y lo hacen notar dentro de la cancha. Hasta tal punto llega la crisis interna, que en una charla brindada por el árbitro Angel Sánchez, en una escuela de periodismo, se conoció una situación bastante comprometida. Según el relato, Trossero, que ayer no quiso hacer declaraciones, mantuvo hace unos días una conversación en buenos términos con el árbitro en la que le pidió explicaciones acerca del penal sancionado por una infracción de Cascini en el partido con San Lorenzo, en la 14a. fecha del Apertura, y la respuesta que recibió fue la siguiente: "No soy yo el que te está tirando abajo, sino tus jugadores... hubo uno que todo el partido me pidió que lo echara, vaya a saber por qué". Es evidente que la apuesta que Trossero hace por los juveniles encendió el cortocircuito y la indefinición no presupone un futuro alentador para Independiente. Para el presidente del club, Héctor Grondona, el mal ánimo se debe a los malos resultados, aunque tampoco desconoció el malestar de algunos integrantes del plantel: "Siempre hay rumores cuando los resultados no se dan. Hablé con Garnero y Scoponi y es lógico que estén mal porque el técnico no los ponga, pero eso no quiere decir que exista una mala relación".
La tirantez es inocultable. Miradas bajas y de costado es una constante en los entrenamientos. La supuesta etapa de renovación propuso desde hace un tiempo un ambiente denso. Sin duda, un clima que no ayuda para nada.

