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Los dos querían ganar. Así se plantaron en la cancha. Los dos mostraron buenas intenciones desde el momento en que la pelota comenzó a rodar. Pero el partido los fue llevando por distintos caminos hasta llegar a ese 1-1 final que los deja sin el objetivo inicial. Dentro de este panorama, Tigre masticó un poco más de bronca que Gimnasia, especialmente porque jugó la segunda mitad con un hombre más y porque el arquero del equipo platense, Fernando Monetti, terminó siendo la figura del partido.
Se trató de encuentro atípico, con una primera mitad cargada de incidencias. Es que a los 17 minutos el partido ya estaba igualado en un tanto y además ya tenía nueve amonestados, cinco en el local y cuatro en Gimnasia. Es que así fue este cotejo: intenso desde las llegadas a los arcos y desde las pulsaciones de sus protagonistas.
Lucas Licht transformó en gol una falta de Ignacio Fideleff a Maximiliano Coronel, cuando iban 12 minutos. Tal vez había cierta sorpresa en Victoria por lo temprano del tanto y porque Tigre había experimentado una mejoría como local con dos triunfos seguidos.
Pero la alegría fue muy breve para el conjunto dirigido por Pedro Troglio. Cinco minutos después de aquel gol llegó el empate de Tigre, con otra pelota parada, pero esta vez mediante un exquisito tiro libre ejecutado por Matías Pérez García que se coló en un ángulo del arco de Moretti.
El show de las tarjetas amarillas del referí Mauro Giannini tuvo su pico máximo cuando le mostró la segunda a Osvaldo Barsottini. Se moría el primer tiempo y el segundo cambió su mapa. Gimnasia, que cambiaba ataque por ataque, se cuidó un poco más, y aguantó en el fondo más de lo que atacó.
Fue el tiempo de Tigre. Comandado por Pérez García en la conducción, llegó más y mejor al arco rival. Si no pudo llegar al triunfo fue, en buena parte, por contar con el lastre de la flojísima actuación de José Sand, que entró a los 44 mintuos del primer tiempo por el lesionado Emiliano Ellacópulos. Irresoluto en cada acción en la que participó, no fue la solución que Tigre esperaba para alcanzar la victoria.
Gimnasia, con diez hombres, aguantó con Monetti disfrazado de héroe, tapando tres mano a mano contra los rivales. Pero de vez en cuando llegaba al arco de Javier García, como con un disparo de Franco Mussis a segundos del final, que se estrelló en el palo.
Los dos querían más, pero no aprovecharon sus momentos. Fue un empate intenso en Victoria.
En este flojo momento por el que pasa el arbitraje argentino, Mauro Giannini sumó otro capítulo negativo. Amonestó por cosas leves en el inicio y en el segundo tiempo no tuvo la misma rigidez con muchísimas infracciones que merecían tarjeta y el árbitro no las mostró.
