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CORTINA D’AMPEZZO, Italia.- Buscó la medalla de oro durante 16 años. La soñó, luchó por ella en cada entrenamiento, hasta pareció acariciarla. Finalmente, a los 41 años y 130 días, Elana Meyers Taylor abrazó el metal más reluciente en bobsleigh, el arte que más domina, en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milan-Cortina. Después de una tremenda última bajada, la estadounidense superó por 0,04 segundos a la alemana Laura Nolte. Y allí en el podio del monobob, Kaillie Armbruster Humphries -su amiga y compatriota- celebró con la veterana tras conseguir la medalla de bronce.
Después de haber cosechado tres preseas de plata y dos de bronce en sus cuatro Juegos Olímpicos de Invierno anteriores, Meyers Taylor podría retirarse con el deber cumplido y como la cultora femenina de bobsleigh más condecorada en la historia de este deporte. Por sobre todo, batió el récord de longevidad de un campeón olímpico individual -varón o mujer- en las citas de invierno. Y con esta victoria, además, se unió a la legendaria patinadora de velocidad Bonnie Blair con seis medallas olímpicas.

Durante las tres primeras series, Elana estuvo por detrás de Nolte, pero una impresionante cuarta manga de 59,51 segundos le permitió liderar la clasificación con un tiempo combinado de 2m57s93. Sucedió que la alemana, la última en el trineo, despegó para su cuarta y última carrera y golpeó el costado de la pista varias veces en la parte superior, lo que le costó un tiempo precioso. De repente, la ventaja de Nolte se desvaneció. Cruzó la meta con la bandera roja, en tanto que Meyers Taylor, rodeada de su esposo y sus dos hijos pequeños, se desplomó en el suelo entre lágrimas de alegría.
“Es todo”, dijo Meyers Taylor, sosteniendo su medalla de oro, “y no es nada, porque en seis días, tendré que recoger a mis hijos de la escuela en medio de Texas”. La vida de mamá, para la campeona, nunca se detiene. Elana es madre de dos chicos sordos, de 5 y 3 años, uno de ellos con Síndrome de Down. A la vez, es hija de Eddie Meyers, jugador afroamericano que formó parte durante seis años de los campus de verano de los Atlanta Falcons, aunque nunca llegó a jugar un partido de la NFL en la temporada regular.
Fue una jornada inolvidable. Meyers Taylor ni siquiera estaba segura de que sus hijos, Noah y Nico, estuvieran despiertos al momento en que el evento concluyera, dada la hora de inicio local de la carrera final, más allá de las 21 del lunes. “Ya era hora de dormir”, se rio. “Pero tenerlos aquí y compartir ese momento con ellos en el fondo fue realmente genial”. Desde muy pequeños, ambos hijos recibieron implantes cocreales, con todo lo invasivo que puede resultar el procedimiento. “Que tengan que abrir la cabeza a tus hijos siempre es un episodio duro”, reconoció alguna vez la campeona.
Antes de convertirse en una leyenda del bobsleigh, Meyers Taylor jugó sóftbol en la Universidad George Washington. Durante sus cuatro años en el programa (2003-2007), estableció récords en casi todas las categorías ofensivas y fue la MVP del equipo durante las cuatro temporadas, impulsada por su fuerza y explosividad. Después de graduarse de GW, hizo su debut en bobsleigh en 2007, alentada por su madre, una fanática de los Juegos de Invierno por TV. Entró al equipo nacional en su temporada de novata y continuó impresionando, lo que la puso en camino a convertirse en la mujer más condecorada en la historia de esta disciplina.
Meyers Taylor debutó en los Juegos Olímpicos de Vancouver 2010 y participó en todos desde entonces, con la particularidad de que nunca se bajó del podio. Milán-Cortina se trató de su quinta cita olímpica y, para siempre, es la que atesorará como la más emotiva. Vale señalar: comenzó su trayectoria compitiendo en la prueba de dos mujeres, pero inició su incursión en el monobob durante la temporada 2020-21 de la Copa del Mundo.
Tras tomarse un descanso del deporte tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022 para centrarse en el nacimiento de su segundo hijo, regresó al circuito con una serie de actuaciones fantásticas. Subió al podio seis veces durante las temporadas 2023-24 y 2024-25 de la IBSF. Nunca mostró signos de desaceleración y se perfilaba como candidata para estos Juegos de Milan-Cortina.
Vivió una situación particular en Pekín, hace cuatro años, ya que había sido seleccionada para portar la bandera por el equipo olímpico estadounidense, pero no pudo asistir a la ceremonia de apertura porque quedó en aislamiento después de una prueba positiva de COVID. La patinadora de velocidad Brittany Bowe tomó su lugar. “Ser votada por mis compañeros para llevar la bandera es el honor más grande de mi carrera”, dijo entonces Meyers Taylor, que agregó: “Aunque no puedo portarla y entrar con el resto del Team USA, Brittany merece la oportunidad de encabezar nuestra delegación en representación mía“.
Ahora, sin ningún contratiempo y bañada de gloria, solo le quedó agradecer: “Tengo un gran equipo a mi alrededor, ya sea mi esposo, mis hijos, que son unos soldados, mi niñera (este año Macy) o las niñeras que he tenido detrás de mí, mi personal de apoyo, medicina deportiva e incluso USA Bobsleigh y Skeleton que creen en mí y fueron los que me dijeron: ‘Es una idea loca, pero te dejaremos llevar a dos niños a todas partes, a dos niños que ni siquiera oyen, y te apoyaremos’. Me ha costado mucho estar aquí, así que no, todavía no lo asimilé, y dudo que lo haga por un tiempo”.



