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IBARAKI, Japón (Especial).- Impetuoso y voraz. Frente al arco, Miroslav Klose no perdona. Ya marcó cuatro goles en dos partidos, todos de cabeza, y es una de las sensaciones de este Mundial, además de ser el máximo artillero del torneo.
Primero lo sufrió Arabia Saudita. Ahora fue el turno de Irlanda. El delantero de origen polaco no falla. Y Alemania confía en su instinto goleador para pasar a los octavos de final. Hoy estuvo a un paso de conseguirlo, pero se descuidó sobre el final y el tesón de los irlandeses consiguió igualar el partido en el primer minuto de descuento por intermedio de Robbie Keane.
Klose nació en Opole, Polonia, y vivió en esta ciudad hasta que, a los nueve años, se mudó a Alemania con su familia. Tanto el DT del seleccionado germano, Rudi Völler, como su colega polaco, Jerzy Engel, trataron de conseguir a este formidable delantero, que se decidió por el equipo teutón. “Tengo dos nacionalidades, pero, para el fútbol, soy sólo alemán”, suele decir Klose.
El jugador de Kaiserlautern ha impactado de forma inmediata. No sólo anotó goles importantísimos para que Alemania se clasificara para la Copa del Mundo, sino que también está haciendo respetar a un seleccionado que llegaba bastante golpeado por algunas derrotas en los últimos partidos amistosos y sin el cartel de “candidato”.
Si bien los medios alemanes consideran que su seleccionado no estará entre los cuatro primeros del mundo, el equipo de Völler intenta hallar una línea de juego para desdecir esas palabras. Hoy dio un paso en falso. Tenía la clasificación en el bolsillo y permitió en un descuido que Irlanda se la arrebatara sobre el final. Ahora deberá definir su suerte con el peligroso Camerún, que no tuvo un buen comienzo en el torneo, tras igualar 1 a 1 con Irlanda, pero que siempre se las ingenia para complicar a sus rivales.




