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Fue el mejor homenaje para los 100 años del San Isidro Golf Club. Aquellos seis británicos y el único criollo, fundadores de la entidad el 7 de julio de 1911, estarían orgullosos de la fantástica comunión que se entabló ayer entre chicos y profesionales, durante el tradicional Pro-Am por la Copa La Nacion.
La tarde inaugural de primavera bien pudo haber cobijado algún profesional del futuro, porque este certamen actúa como primer incentivo para iniciarse en este deporte. "El golf entra por los ojos –asegura Jorge Berendt, ganador en el Tour Europeo en 2001–. Nosotros, cuando éramos caddies, mirábamos a los profesionales y así aprendíamos. Acá, los chicos necesitan vernos para entender cómo se pega", comenta Coqui, que se divirtió en el mismo equipo con su hijo Brian, con Lucía Cesaroni y Nahuel Consoli. Nahuel, de 12 años y del club San Martín, combatía sus nervios en su torneo debut: "Estuve errando varios putts", se lamentaba, aunque sin perder la sonrisa.
El certamen les abre las puertas a todos: a Augusto López Gordillo, gurrumín de 5 años, y a chicos de 13 que ya sienten nostalgia porque el año que viene ya no podrán jugar dado el límite de edad. En cualquier caso, el mensaje es el mismo para todos: "Jugar al golf les ofrece un comportamiento en la vida, una concentración especial, los hace respetuosos de las reglas", indica el profesional César Gauto.
Los años acumulados de esta cita –ya son 29– promueven interesantes historias familiares. Rolando Caravelli, hoy de 39 años, participó a la edad de 10 de la primera versión del torneo, en 1982. En aquel Pro-Am pionero colaboró su madre, Romana Fajardo, del grupo conocido como "Damas de Blanco". Y ayer hizo su debut Pedro, de 9 años e hijo de Rolando. "Recuerdo el entusiasmo que tenía al jugar al lado de los profesionales", rememora Rolando, que siguió muy de cerca cada golpe de Pedrito.
Franco Longobardi (21) todavía conserva enmarcada en su habitación la nota del diario en la que aparecía junto con su padre, Marcelo, reconocido columnista político. Aquella foto del artículo lo mostraba como un chico de apenas 10 años intentando superar los desafíos del Pro-Am. Hoy, Franco cubre este mismo torneo como periodista de Golf Channel; toda una vida relacionado con el San Isidro Golf Club. "Estar aquí me pone contento. Me acuerdo que la laguna del hoyo 7 me parecía gigantesca y veía los greens muy lejanos. Hoy me da gracia la diferencia en las distancias", cuenta Franco.
Cada joven trae a cuestas no sólo su bolsa de palos, sino también un relato vinculado con el golf. Lourdes Sarricouet, de 8 años, llegó a este deporte de la mano de sus abuelos, que le compraron los hierros y las maderas: "Lo que más me gusta es jugar sobre el green", apunta Luli, que aprendió el swing en el Village Golf Club de Pilar.
Ignacio Castiglioni y Mateo Cesaroni, ambos de 11 años, realizaron la lectura de cada green con ojo de profesionales. "Estuvimos con Vicente Fernández, el Chino, siempre simpático y dando buenos consejos", comentan, ilusionados siempre con un triunfo en equipo.
El brillo del sol se volvió cómplice de los 300 jóvenes participantes del Pro-Am. Una jornada a pura diversión, quizá la semilla de una gran carrera.
UNA INICIATIVA SOLIDARIA
El Pro-Am agregó una iniciativa: se le pidió a cada chico que trajera un kilo de alimento no perecedero para la Fundación Santa Ana, de San Isidro, que recibió 160 kilos. "Es una forma de concientizar a los jóvenes que con estos gestos también se puede ser solidario", dijo Vicente Fernández.


