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Sorpresivamente, en cuestión de minutos, Oscar Fernando Passet dejó de ser el arquero de San Lorenzo. Su figura, desgastada con los dirigentes y criticada por los simpatizantes, ya no atajará más para el equipo donde estuvo casi siete años.
Jamás tuvo una buena relación con el presidente Fernando Miele. Su lucha por los premios, por su contrato y en cada controversia con el plantel, determinaron que las autoridades le bajaran el pulgar. Pudo ser en agosto de 1997, la fría tarde que Oscar Ruggeri se despidió de San Lorenzo por la puerta de atrás. En aquel momento, Passet sabía íntimamente que el segundo hombre era él. Pero la falta de arqueros de nivel determinó que el capitán continuara en la entidad. Hasta ayer.
En un viaje relámpago, luego de la práctica con el plantel que conduce Ruggeri en el Parque Camet, Passet se trasladó a Buenos Aires y por la tarde se reunió con Alberto Carrasco, vicepresidente segundo, en las oficinas de Puerto Madero. Allí, sin la presencia de Miele, que está en España, se le comunicó que se le rescindirá el contrato, que vence en junio próximo.
Passet, a pesar de la situación, regresó anoche a Mar del Plata. Ruggeri, técnico y amigo del arquero, pretende que se quede, por lo menos, seis meses más. Pero... "No quieren que siga, no sé. Al principio yo creía que me sancionarían, o que me penarían con una multa económica o una suspensión... Pero parece que me quieren rescindir el contrato. Admito que mi relación con los dirigentes no es muy buena, pero no es la mejor manera de irme del club", señaló Passet.
Sabe que la decisión la tomó Miele, casualmente desde España. Sabe, también, que su relación con los dirigentes se deterioró desde aquella tarde de agosto. Y el público, a pesar de sus buenas actuaciones en la Copa Mercosur, siempre le dio la espalda. Pero la presencia de su amigo Ruggeri le había renovado el optimismo. Tiempo pasado.
"Mi alejamiento no es deportivo. Eso lo tengo claro. No estamos de acuerdo con muchas cuestiones y los dirigentes entendieron que esto no va más. Pero así, yo no me quiero ir", aclaró el arquero, que fue cuestionado porque el jueves último llegó a la concentración de San Lorenzo en el Hotel Sasso varias horas después que el resto del plantel. Y por sus propios medios. Ruggeri intentará cambiar la historia. Passet prefiere quedarse hasta junio. Pero las autoridades no piensan modificar su decisión.


