

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Tiene motivos para celebrar, otra vez, el viejo y querido boxeo argentino. Contra todos los pronósticos, el santafecino Carlos Baldomir conquistó el campeonato mundial welter ganándole por puntos en doce rounds al norteamericano Zab Judah. El resultado, histórico, fue considerado una de las grandes sorpresas de los últimos meses y frustró la pelea millonaria entre Judah y Floyd Mayweather, prevista para abril próximo.
El combate se llevó a cabo en el Theater del Madison Square Garden, de Nueva York, y fue promovido por Don King. Baldomir fue ratificado por el Consejo Mundial de Boxeo en posesión de su corona y también lo haría la Asociación Mundial, que participó de la fiscalización del match, aunque hasta anoche no lo había confirmado. La FIB se expedirá a la brevedad sobre el reconocimiento del argentino.
La historia de cada uno de los combates de boxeo tiene un contenido que hay que saber ver, apreciar y sentir, cualquiera que sea su importancia. Desde las máximas aventuras, cuando se combate por toda la gloria, hasta las mínimas proezas, cuando las miserias anónimas y la pobreza escénica convierten al protagonista en un simple sobreviviente de este deporte.
Cansado de esperar la gran chance, después de haberla asegurado tras dos eliminatorias en 2002 y 2005, el santafecino Carlos Baldomir, a los 34 años, sacudió al ámbito pugilístico y rompió valiosos negocios ya armados alrededor del jerarquizado campeonato mundial welter del Consejo Mundial de Boxeo. Su victoria unánime al cabo de doce rounds fue reflejada por un fallo con mayoría femenina: las norteamericanas Julie Lederman y Melvina Lathan: 114-113 y 115-112 para Baldomir, quien recibió, además, la ventaja del italiano Gualterio Cavalieri, por 115-113.
El combate estuvo precedido por un ambiente muy especial que pareció fusionar los espíritus de pandilla de Brooklyn, donde Judah es un héroe y las peleas por las esquinas de venta ambulante del Santa Fe bravo de donde emergió Baldomir.
Judah quiso imponer una pelea tan talentosa como sucia y no pudo. Arrancó mal. Y en plena ceremonia instructiva del mediocre árbitro neoyorquino Arthur Mercante Jr., previo al primer campanazo, golpeó arteramente en la pierna al argentino, sin que éste se inmutara. Allí estuvo la primera respuesta anímica del santafecino, quien combatía por 16a. vez fuera del país.
Judah, con muy poco, marcó diferencias en la primera mitad del combate. Con un prolijo jab de derecha, manejo conservador de piernas y buenas defensas, mandó por sobre un Baldomir fuera de foco y asfixiado por todas las faltas que el árbitro le permitió realizar al entonces campeón.
Sin embargo, en el séptimo round, un derechazo abierto de Baldomir conmovió a Zab, quien deambuló por todo el ring al cabo de dos minutos y milagrosamente terminó de pie.
La amplia ventaja conseguida por el argentino en este asalto fue vital a la hora de la suma de las tarjetas y en el concepto general, sobre dominado y dominador, para la definición conceptual del match. Baldomir intentó repetir su andar impecable en los rounds posteriores pero no alcanzó el mismo efecto, aunque comenzó a transformarse en el patrón táctico y objetivo del encuentro...
Al talento de Judah, considerado uno de los ochos campeones más importantes del momento, le faltaron respuesta anímica y variantes técnicas. Al sacrificio de Baldomir le sobró entrega y ganas de buscar siempre, con la derecha abierta, sobre la guardia del pugilista de Brooklyn. Con esmero, intentó y sorprendió.
El final fue tan parejo y variable como lo indicaron las tarjetas. Baldomir, herido en su rostro por los constantes cabezazos de Judah, que jamás tuvieron sanción, se convirtió en la opción de los jurados. Premiaron su intento y castigaron la soberbia y la suciedad deportiva que Zab le entregó al match, áspero y de pocas luces.
Toda pelea tiene su historia y ésta es una más. Casi, con el efecto retrasado que sólo la magia de la Navidad blanca de Nueva York puede tener. La historia de un astuto vendedor de plumeros de las calles de Santa Fe que hoy cotiza en más de medio millón de dólares si el invicto tricampeón Floyd Mayweather desea desafiarlo para su próxima pelea.
Seguramente, como los ídolos santafecinos de los viejos tiempos, desembarcará en el barrio Sargento Cabral de Santa Fe desde la autobomba roja de los bomberos voluntarios, escoltado por su mujer y sus cuatro hijos. Como debe ser...
Cuando Carlos Baldomir recibía el fallo que lo consagraba campeón mundial, se conmemoraba el 11° aniversario de la muerte de Carlos Monzón, cuyo equipo secundó al santafecino, con el viejo maestro Amílcar Brusa, de 83 años, a la cabeza.
José Lemos, ex pupilo de Brusa y sparring de Monzón, es hoy el entrenador y director técnico de Baldomir. Y el veterano profesor Jorge Artuccio se ocupa de la preparación atlética del pugilista santafecino, del mismo modo que lo hizo con Monzón, en gran parte de su carrera.
Este equipo se concentró en el gimnasio La Brea, de Los Angeles, propiedad del mexicano Javier Zapata, manager principal del flamante campeón mundial. Baldomir, junto con José Lemos, se entrena regularmente en el gimnasio del club Colón de Santa Fe.




