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Aparece como un Goliat de calle de tierra. La primera queja sobre Buenos Aires apunta a la humedad: su castigada cervical se convierte en un calvario por el pegajoso clima. Fabio Moli entra en el bar como si de una pulpería se tratase. Casi amenazante por talla, apoltrona sus 118 kilos en un sitio próximo a la ventana. Habla rápido y cerrado. Atropella las palabras. Es idioma cordobés puro. De tierra adentro.
"¿Este es La Mole?", susurra un mozo a su compañero. Es una pared humana, de 1,95m y puños tan enormes como dos embutidos. No necesita pensar lo que dice. Suena visceral, sin diplomacia. Temible cuando frunce el ceño; con una ingenuidad adolescente cuando ríe. Tiene manos de albañil. Se pasó la vida levantando paredes, cargando fardos en el campo y reses para un frigorífico. Esa espalda, que parece resistir todo, no le escapó a otra forma de poner comida en los platos de su familia. La Mole Moli es boxeador, pero sin manual; es un luchador desencarnado, heterodoxo y brutal.
"Lo que hice yo no lo hizo nadie. Con 132 kilos y 26 años fui a entrenarme a un gimnasio solo. Yo le pegaba a la bolsa en un tinglado en mi casa y fui a pelear con Abel Montú, que tenía 15 peleas amateurs: le gané por KO en el 2° round y le quebré el tabique. Con 10 peleas amateurs me hice profesional y les gané a todos. Y conseguí cuatro cinturones: argentino, sudamericano, latino y Fedelatin. No lo hizo nadie. Está bien, capaz que boxísticamente soy un caballo. Pero los h... y la potencia que tenía no lo aguantaba nadie", dice, sincero, sin eufemismos.
En Córdoba es tan popular como la Mona Jiménez. Moli nació hace 33 años en Villa del Rosario, un pequeño pueblo distante 80 kilómetros al sudeste de Córdoba, donde la gente aún duerme con las puertas de las casas abiertas y la siesta es un ritual inalterable. Hace seis años le llegó una propuesta que terminó con una vida de borracheras, peleas en los bares y amaneceres tras las rejas.
Un verborrágico abogado, Bladimiro Sodero, buscaba un peso pesado. Le hablaron de un tal Loco Moli, cuya trompada lo ponía siempre en problemas. Sodero lo vio y supo que era el indicado. Y lo primero que hizo fue bautizarlo La Mole.
"Hacía 25 días que estaba sacando fardos en una estancia. Pero empezó a llover y tuve que volver a casa. Fui para lo de mis viejos y estaba el doctor Sodero. Apenas me vio me dijo: "¿No querés boxear vos?" Me llevó al gimnasio de un tal Rojitas (Miguel Rojas, su actual entrenador). Yo pesaba 132 kilos. Y ahí me dijeron que tenía que esperar 8 meses para debutar. Me di media vuelta y me fui..."
Pasó el tiempo, cambió de opinión e inmediatamente se transformó en ídolo. Tanto que el 19 del mes próximo protagonizará la pelea estelar del Luna Park frente a Marcelo Domínguez: "Al Luna lo pongo hasta la jeta"
-¿Seguís a las trompadas afuera del ring?
-Desde que empecé el boxeo y dejé de tomar vino no me peleé nunca más.
-¿Ni en un asado tomás?
-Nooo, tampoco. Nunca más. Ando bien con todo el mundo ahora. Antes no me podían ni ver (imposta la voz): ahí viene el h... de p... ése (risas). Ibamos a los boliches y me cerraban la puerta.
-Ahora que sos famoso te hacen pasar gratis...
-Es que nosotros somos muy buenas personas: mi papá, yo, mis hermanos... El problema nuestro es la bebida alcohólica.
-¿Te provocaban o provocabas?
-Buscaba yo. Tenía que pelear. No podía irme a dormir sin pelear. O sin amanecer preso (lanza otra carcajada). Quince días, un mes, tres meses adentro. Todas por pelearme; nunca robé ni maté a nadie.
-¿Qué cambió con la fama?
-Nada (se apresura). Me quiere más la gente.
Moli es dueño de un bar a pocas cuadras de su casa. Dice que ya no es negocio: "Hay una miseria terrible". Es una enciclopedia de la anécdota, un hombre de pueblo, con costumbres que se sienten a años luz de los semáforos, el malhumor y las tardes huérfanas de siesta propias de la urbe.
"El más bravo de mi casa fue mi viejo (ya fallecido). Era muy laburador, pero tenía un defecto: fresco lo quería todo el mundo, pero chupado no lo aguantaba nadie", dice, y recuerda que una noche lo despertaron para avisarle que a su padre le estaba pegando la policía. "¡La guardia completa! Porque venían de a dos o de a tres y mi viejo los peleaba. Fuimos mis dos hermanos y yo a la comisaría, le volteamos la puerta y nos agarramos a trompadas con toda la policía. Casi los ponemos presos a ellos."
Los Moli son cinco hermanos. Fabio afirma que el mayor, Carlos Alberto, fue un "grande del ciclismo". Y dice de Rosario, la más chica: "Decí que está preñada ; si no, la meto en el boxeo. Es peor que nosotros. En la confitería se pelea con los guasos . A un vago, una vez, le tuvieron que dar como 15 puntos".
La Mole tiene tres hijos, aunque su visión es distinta: "Bah, la Negra (su mujer) tiene tres. Hay que decir así, porque el hombre nunca sabe si son de uno. Yo tengo dos hijos que son rubios: ¿vos me ves rubio a mí?" Con Leonardo Favio (8), el menor, parecen dos amigos veinteañeros: "Nunca me gustó que me diga papi. Nosotros somos amigos. Si fuera por mí no lo mando más al colegio.Que salga a laburar. Mirá: a mí no me gustó nunca el colegio; si hay algo que odié en mi vida fue el colegio".
Golpea la mesa para poner énfasis y los vasos tiemblan. Y el anecdotario sigue. Se ríe de sí mismo. Como cuando en un programa de la TV cordobesa, cantando a dúo con la Mona Jiménez, se tiró al suelo y se le rajó todo el pantalón. O cuando le dijo a su mujer que se preparara, que iba a comprar milanesas y tomate para la cena y regresó con las compras a las... ¡seis de la mañana!, previo largo paso por un bar. O cuando en el pesaje para una pelea apareció con un calzoncillo roto y al otro día la gente le envió como 25 cajitas de slips.
-¿Ganaste plata con el boxeo?
-Sí, cualquier cantidad. En este momento ningún boxeador gana lo que gano yo. Pero yo no tenía nada; vivía con mi mujer y mis hijos en dos piecitas de ladrillo hueco, todos amontonados: en una dormíamos y en la otra comíamos. Ahora tengo un hermoso caserón, mi vehículo. Estos seis años viví del boxeo y ayudé a mucha gente. A mucha.
Pura honestidad brutal. La Mole Moli no figura en los viejos libros de boxeo. Seguramente, la imagen de este Goliat de calles de tierra coloreará algún tratado sobre esfuerzo y autenticidad.
Fecha y lugar de nacimiento:
23 de mayo de 1969, en Villa del Rosario, provincia de Córdoba
Altura:
1,95m
Peso:
118 kg
Récord profesional:
27 triunfos (16 KO), 1 derrota y 2 sin decisión;
Títulos:
Actual campeón argentino de los pesado. Y fue campeón sudamericano, latino y fedelatin de la categoría.
Curiosidad:
El 6 de octubre de 2000, en Córdoba, fue protagonista de un escándalo en el ring con Walter Masseroni. Por este hecho le quitaron los títulos que tenía.
El futuro:
El 19 del mes próximo, en el Luna Park, Fabio Moli (campeón argentino pesado) y Marcelo Domínguez (campeón sudamericano de la misma categoría) expondrán sus respectivos títulos.


