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ROMA (EFE).- La polémica se instaló en Parma. Los análisis de sangre realizados a 24 jugadores de Parma el 27 de julio último revelaron la existencia de niveles de hematocrito anormalmente elevados, según señalaron fuentes judiciales. Y entre ellos figuran Hernán Crespo, Abel Balbo, Sebastián Verón y Roberto Sensini, quienes integraron el seleccionado argentino en el Mundial de Francia.
Los resultados de esos análisis, que fueron efectuados a todo el plantel cuando comenzaba a prepararse para la temporada en el Valle de Aosta, con excepción del defensor Fabio Cannavaro, fueron descubiertos por los carabineros en un registro ordenado por el fiscal de Bolonia, Giovanni Spinosa, que investiga desde hace dos años el uso de productos prohibidos en el deporte.
Los niveles de hematocrito -un índice del volumen de glóbulos rojos respecto al volumen total de sangre- de dos jugadores del plantel fueron alarmantes, como el del tercer arquero Alessandro Nista, que alcanzó un 63 por ciento, cuando la proporción normal es de 50.
Y los argentinos no están fuera del problema, como el caso de Hernán Crespo, a quien se le encontró un nivel de 51,8 por ciento. Este registro, al igual que el del arquero suplente Mattheo Guardalaben (50,6%) o el del volante Stefano Fiore (50,2) fueron realizados en el domicilio del doctor Alberto Bargossi, del laboratorio de análisis del policlínico San Orsola, de Bolonia, y colaborador del club Parma.
Todos están bajo sospecha, menos los franceses Thuram y Boghossian, campeones del mundo el 12 de julio, que se unieron a Parma el 3 de agosto último.
Y desde Marsella, Daniel Bravo, un ex jugador de Parma y hoy de Olympique, denunció que cuando actuaba en ese club, desde julio de 1996 a diciembre del 97, a los jugadores del plantel les aplicaban inyecciones sistematicamente antes de los partidos: "Los días anteriores a los partidos, a todos los jugadores nos sometían a inyecciones que decían eran vitaminas y a las que no debías negarte para no tener problemas. Ahora tengo mis dudas...".
Para el colombiano Faustino Asprilla, otro de los involucrados, los informes del laboratorio son irregulares: "A mí me hicieron todos los exámenes que exige la federación italiana, además de los que hace Parma para controlar al jugador y saber cómo llega para cumplir con una buena pretemporada, pero no me hicieron nada más", sostuvo Asprilla.
El escándalo de doping en el fútbol italiano estalló el verano último y cada día se agregan nuevos elementos. Están en curso varias investigaciones dispuestas por los tribunales de Ferrara, Roma, Turín y Bolonia.
El gobierno nombró una comisión especial para llevar a cabo una investigación administrativa, y el Comité Olímpico Italiano (CONI) realizó su propia evaluación, que terminó en septiembre último con la conclusión de que no había doping en el calcio. Pero luego de que se conocieron las irregularidades del laboratorio antidoping del CONI, el presidente del organismo olímpico, Mario Pescante, renunció a su cargo. Además, el viernes último fueron despedidos tres médicos del laboratorio.


