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ROSARIO (De un enviado especial).– El mercado de palos de hockey sobre césped nunca fue en paralelo con las crisis del país desde 2000. Más bien, el negocio siempre estuvo en ascenso y creció en sintonía con los resultados de las Leonas en la última década, durante la consolidación en la elite. Hasta hace quince años era impensado que jugadoras del conjunto mayor, del Sub 20 e incluso del Sub 17 prestaran su imagen para promocionar un stick. Pero en este Mundial se observa un sinnúmero de afiches en los stands con las chicas exhibiendo los productos. Quizás, la primera cara de una marca de palos haya sido Karina Masotta en 1995; era la capitana y venía de ser la mejor jugadora del Mundial 1994.
Gabriel Merino, padre de Delfina y que tiene la distribución en nuestro país de Malik y Ditta, sostiene: "Todos los años se registra un crecimiento del 15 o 20% de este mercado, pero este año se aceleró por el Mundial, sobre todo en localidades chicas del interior del país".
Se estima que entre las cinco marcas líderes (Grays, Malik, Gryphon, TK y Atlas) se venden por año unos 50.000 palos, a un promedio de 100 pesos por artículo. La gama va desde los $ 50 –los de madera, para iniciarse en este deporte-, hasta los 1200, aquellos de última generación y que están compuestos en un 95% de carbono, combinado con fibra de vidrio. El palo de Luciana Aymar (Malik), la única argentina ciento por ciento profesional, alcanza los 1080 pesos.
¿Cómo son los contratos de las jugadoras? Se renuevan en forma anual; algunos son de palabra y otros escritos. Jorge Ruiz, ex DT de la selección masculina y distribuidor de Gryphon, comenta: "Nuestros modelos son Soledad García, Alejandra Gulla, Carla Rebecchi, Mariné Russo; a ellas se les paga una retribución anual, además de su compromiso para utilizar los palos en los torneos y gigantografías". Para este Mundial, estas cuatro jugadoras utilizan una edición especial de su palo, que es de color azul y luce el escudo de la leoncita y el nombre de "Las Leonas", tras un acuerdo con la Confederación Argentina de Hockey.
Excepto el caso de Lucha, el resto de las firmas afirma que a sus jugadoras no se les paga, sino que únicamente se las asiste con todos los artículos que necesiten, sin limitaciones. Una jugadora top necesita unos cinco palos por temporada, en función de la posición que ocupe. El stick de una arrastradora de córners cortos como Noel Barrionuevo tendrá más desgaste que el de una volante acostumbrada a la conducción de la bocha.
En este mercado hay captación de talentos. Jorge Querejeta (Grays), comenta: "La gente de la empresa es del ambiente y busca detectar tempranamente cuáles son aquellos jugadores que pueden promocionar la marca, antes de que lleguen a la selección". También hay palos fabricados para cuestiones muy específicas. Pedro Rothberg (TK) explica: "En su momento, a Jorge Lombi se le confeccionó un palo con el grado de curvatura exacta para la ejecución de los córners".
A cada firma, instalarse en un stand del Mundial le cuesta 7000 dólares. Lo hacen más por presencia de la marca en una cita de lujo que por la venta en sí misma. Ya es un gran negocio si se van hechos tras dos semanas de competencia. Y todos coinciden: aquí se venden muchos más accesorios que palos de hockey, los fieles compañeros para una nena de club o una Leona.




