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La figura de Laffit Pincay Jr. está ligada a uno de los mejores caballos de carrera argentinos que hayan pisado los Estados Unidos: Bayakoa. Con la yegua criada en el haras Principal, el jinete panameño consiguió dos victorias en la Breeders´ Cup, nada menos, para que la hija de Consultant´s Bid fuera considerada como la mejor del mundo en 1989 y 1990.
Por eso, en estos días, la noticia sobre el récord mundial de victorias obtenido por Pincay, que ahora lleva 8834 triunfos, se sintió un poquito más cerca de los argentinos que si lo hubiera alcanzado Jerry Bailey o Gary Stevens, por nombrar a notables jockeys norteamericanos, cuyas hazañas también son reconocidas aquí.
A los 52 años, Pincay superó a una leyenda de la hípica, Bill Shoemaker -el equivalente a Leguisamo para nosotros-, hoy postrado en una silla de ruedas tras un accidente automovilístico que sufrió ya retirado, vaya paradoja, después de ejercer durante 42 años una de las profesiones más riesgosas. A un costado de la pista de Hollywood Park, en Los Angeles, donde Pincay consiguió la hazaña, Shoemaker dijo:"Yo lo alenté a lograrlo", como para demostrar, una vez más, su amistad con quien acababa de batir su marca.
Al mismo tiempo, Laffit confesaba:"Lamento que mi amigo Bill tuviera el récord; es por lo único que no hubiera querido superarlo".
Ron McAnally estaba aquí para observar el Pellegrini cuando Pincay cumplió su sueño. Debe haber pocas palabras más autorizadas que las de este entrenador para describir al jinete y al hombre:"Lo conocí apenas llegó a California desde Panamá (hace 35 años). Siempre tuvo que pelear con el peso, pero su voluntad hizo que se mantuviera durante tanto tiempo. Lleva excelentes años conmigo, en los que corrió a John Henry y a Bayakoa. Estoy muy feliz por él y sé que todavía tiene el deseo de seguir compitiendo y ganando".
John Henry fue un elegido. Caballo del año dos veces, los jockeys que lo condujeron en su extraordinaria campaña fueron justamente Pincay y Shoemaker. ¡Cuánto tuvieron que ver ambos en aquellas sensacionales y angustiosas victorias del notable caballo!
Hace diez días, el panameño ganó uno de sus dos Grupo I del año con Lazy Lode, otro caballo nacido en la Argentina. Richard Mandella, su cuidador, se lo ofreció a pesar de que la monta oficial de The Thoroughbred Corporation, propietario del hijo de Lode, es Gary Stevens, una situación que se multiplicó por 20: el récord de Pincay parecía una causa común en California.
Y fue una semana después, con otro caballo de Mandella, que el formidable jockey obtuvo la marca. El entrenador le había dicho que tenía que traer a Irish Nip a la expectativa, para después atropellar, pero Laffit lo puso en la punta desde la largada y se impuso por dos cuerpos. No debe haber sido su primera desobediencia (de más está decir que Mandella no lo retó) en 44.646 veces que condujo un sangre pura. Shoemaker corrió casi cinco mil pruebas menos, con un porcentaje de eficacia del 21,8, mientras que Pincay tiene una media de 19,7.
Casado con Jeanine, con la que reconstruyó una vida matrimonial cortada abruptamente en 1985, cuando su primera esposa, Linda, se suicidó a causa de una depresión, Laffit Pincay Jr. tiene dos hijos y aunque deba continuar la lucha contra los kilos y el stress (hoy con meditación, antes con mil dietas), no quiere dejar aún la profesión que lo llevó a ser el hombre-récord.
Después de tantos golpes (las fracturas que sufrió en las rodadas ni las cuenta), aprendió a vivir con 850 calorías por día, con fuerza para sobrellevar uno de los oficios más duros, a los 52 años. "Creo que voy a correr un año o dos más. Tal vez cuando llegue a las 9000 carreras ganadas sea el momento de retirarme", comentó Pincay al recibir un trofeo de parte de los hipódromos del sur de California. Y una vez más, seguramente, tendrá varios amigos que se encolumnarán detrás, para que consiga el objetivo. Incluido Bill Shoemaker.
Entre los jinetes que compiten en nuestro medio, Jorge Valdivieso ronda los 4000 éxitos en 24 años de actuación; el peruano Jacinto Herrera tiene 2312 en 10 años y medio (sin contar la campaña en su país) y Pablo Falero, que trajo alrededor de 1000 victorias desde su Uruguay natal, suma aquí 1968, desde octubre de 1991. En otros tiempos, con menos carreras, Irineo Leguisamo se ganó el mote de El Pulpo al ganar 3202 pruebas sobre 12.731, lo que le da el asombroso promedio de 25,1, superior al de Bill Shoemaker. Legui corrió 50 años y tenía 70 cuando montó por última vez un pura sangre.



