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Lakers vs. Celtics, como en los buenos viejos tiempos. Antes de que Michael Jordan conquistara el mundo y nos convirtiera en hinchas de Chicago Bulls, había que elegir entre Magic y Larry. Esta extraordinaria rivalidad remolcó el prestigio de una liga devastada por su pésima reputación. Las drogas y el mal comportamiento de sus jugadores la estaban arruinando. El problema no era deportivo. La NBA ofrecía una tremenda paridad.
Entre 1970 y 1979 se consagraron Boston Celtics (1974 y 1976), Los Angeles Lakers (1972), New York Knicks (1970 y 1973), Golden State Warriors (1975), Portland Trail Blazers (1977), Washington Bullets (1978) y Seattle Supersonics (1979). Ocho equipos distintos en diez temporadas. Nada que ver con los sesenta, cuando Lakers y Celtics habían disputado seis de las diez finales de la década. Todas ganadas por los C s, la gran dinastía del básquetbol. Eran los tiempos de Bob Cousy, John Havlicek y de Bill Russell, el único tipo que tiene más anillos de campeonato que dedos en las manos. Ganó 11 títulos entre 1956 y 1969, los últimos dos en la doble función de jugador y coach. Obviamente contra los Lakers de Jerry West y Wilt Chamberlain.
Magic y Larry recuperaron para la NBA aquella rivalidad entre Boston y Los Angeles. Pero la propia había comenzado en el básquetbol universitario. En 1979, protagonizaron la gran final de la NCAA liderando dos equipos de sendas universidades estatales. Con una gran tarea de Magic, Michigan State derrotó a Indiana State. Tras aquella final, los dos provocaron un inmediato impacto en la NBA. Magic fue elegido el MVP de la final de 1980 contra Philadelphia. Al año siguiente, Bird festejó su primer título en la NBA ante Houston Rockets en la final. Y el primer duelo en las NBA Finals llegó en 1984, el último año antes de MJ. Hubo séptimo juego en el legendario Boston Garden. A 26 segundos del final, Larry embocó dos libres, selló el triunfo de los Celtics y se desquitó de aquella derrota universitaria. Volvieron a encontrarse un año más tarde. Y de la mano del vigente Kareem Abdul Jabbar, MVP de la serie a sus 38 años, Los Angeles Lakers ganaron 4 a 2 y se convirtieron en el primer equipo en lograr un título en el Garden.
Larry y Magic construyeron su propia rivalidad, pero Celtics y Lakers eran mucho más que ellos dos. Hasta ahora, nadie pudo igualar el poder de aquel frente interno de Boston con Bird, Mc Hale y Parish. Kevin Mc Hale era un maestro del poste bajo gracias a sus movimientos cercanos al cesto con notable uso de los pies. El Jefe Robert Parish usaba el número 00 y se fajaba en su lucha individual con Kareem, quien lo sometía con ese glorioso "sky-hook". El sobrio Dennis Johnson (DJ) manejaba el equipo desde la base. Danny Ainge aportaba energía y puntos. Pero, con el paso del tiempo, haría una contribución mucho más importante. Los Celtics eran puro fundamento y los Lakers, puro espectáculo.
El dueño del show time Pat Riley ya vestía trajes Armani y estaba a cargo del equipo desde 1982. Byron Scott se complementaba perfectamente con Magic en la base. Y el explosivo James Worthy era un deleite para la vista. Hacía todo bien con un amplio repertorio de jugadas para el uno contra uno. Michael Cooper, su sexto hombre, defendía como nadie y metía triples cada vez que se lo pedían. Los Houston Rockets de Hakeem Olajuwon y Ralph Sampson (alias las Torres Gemelas) evitaron otra final entre Magic y Larry en 1986, hasta ahora el último título de Boston.
Y así llegamos a la última final de Lakers y Celtics en 1987. Ya con el formato actual de 2-3-2, Los Angeles ganó los dos primeros en el Forum de Inglewood. Se fueron al "Gaaarden" y los locales se llevaron el tercero. Y el cuarto partido fue clave. Los Celtics sacaron ventaja de 17 puntos, pero llegaron al cierre con Lakers arriba por dos. Faltando 12 segundos, Larry acertó un triple marca registrada, pero a dos segundos del final Magic metió un ganchito a lo Kareem para darle la victoria a su equipo por 107 a 106. La serie terminó en el Forum: 4 a 2 para los Lakers, el mejor equipo de la década del ochenta, con cinco títulos (1980, 1982, 1985, 1987 y 1988).
Tras el retiro de Larry en 1992, los Celtics navegaron en la mediocridad. Recién en 2002 regresaron a la final de la Conferencia Este, pero cayeron ante New Jersey Nets. Ya formaba parte del equipo Paul Pierce, quien en abril del año pasado quiso irse por la pésima campaña. Sin embargo, Danny Ainge, manager general del club, hizo su mayor aporte al club desde el escritorio. Reconstruyó el equipo, incorporando dos grandes figuras hambrientas de títulos: Kevin Garnett, de excelentes temporadas individuales pero permanentes frustraciones colectivas en Minnesota, y Ray Allen, solitaria estrella de Seattle, consagrado actoralmente en El Juego Sagrado, de Spike Lee, pero sin anillos de campeonato para mostrar.
El coach Glenn "Doc" Rivers logró química inmediata entre las estrellas. Domesticó los egos a partir de una intensidad defensiva innegociable. Durante la temporada regular se sumaron valiosos jugadores de rol como Sam Cassell y PJ Brown. Y los Celtics fueron los mejores, con un récord de 66-16. En los playoffs, sufrieron hasta el séptimo juego ante Atlanta y Cleveland. Y, como en 1987, derrotaron a Detroit Pistons en la final del Este para llegar a este duelo con los Lakers.
Tras aquella final contra Boston, en 1988 Magic festejó contra los Pistons, pero en 1991 vio cómo Michael Jordan celebraba su primer título con los Bulls. Tras el retiro de Johnson, los Lakers entraron en su propio pozo. Portland, Phoenix, Houston, Seattle, Utah y San Antonio representaron al Oeste en las finales desde 1992 hasta 1999. En 2000, con Shaquille O Neal y Kobe Bryant en el equipo, Phil Jackson demostró que sólo era cuestión de manejar bien los egos. El maestro zen llevó a este dúo explosivo a ganar un tricampeonato entre 2000 y 2002. Pero hubo divorcio y Shaq se fue a Miami en 2004. Sin Kobe, "The Diesel" ganó su cuarto anillo en 2006 con Pat Riley en el banco.
Ahora le toca a Kobe sin Shaq. MVP de la temporada, el Bryant modelo 2008 hace acordar al Jordan del segundo tricampeonato con los Bulls. Más sabio, sigue produciendo números asombrosos, pero hace mejores a sus compañeros. Sin embargo, estos Lakers no habrían llegado a las finales si el 1° de febrero de este año no hubieran incorporado por trueque al español Pau Gasol desde los Memphis Grizzlies. "Dios existe", dijo Kobe al enterarse de la buena noticia. Con el regreso de Derek Fisher, los Lakers completaron el rompecabezas y ganaron la competitiva Conferencia Oeste. Despacharon a Denver, Utah y San Antonio en la postemporada y regresan a las finales tras la derrota en 2004 contra Detroit.
El jueves, en Boston, arranca el show. Ya no están ni Johnny Most ni Chick Hearn, los legendarios relatores de Celtics y Lakers respectivamente. Bill Walton, que jugó para Boston la final de 1987, verá a su hijo Luke defender a los Lakers en la de 2008. Phil Jackson quiere completar sus dos manos con anillos de campeonato como entrenador. Por ahora tiene 9, igual que Red Auerbach, la leyenda de los Celtics. Las cámaras no enfocarán a Don Johnson como en los ochenta y buscarán a Toby Maguire, Mr. Spiderman. Pero siempre estará el eterno Jack Nicholson en las mejores filas para demostrar que los clásicos nunca pasan de moda. Como Lakers vs. Celtics, otra vez en las finales. Como en los buenos viejos tiempos.




