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Tiempos duros para la economía, estos modernos. Efecto tequila, crisis asiática, sacudón de Wall Street... todo repercute. Y la Argentina no puede mantenerse al margen. Recesión, desempleo, deudas. El panorama nacional pega por todos los costados y azota en todos los ámbitos. Y el fútbol, obviamente, no consigue mantenerse fuera de alcance.
La revelación que surge de una investigación de La Nación arroja algunos datos de terror.
Se vuelve imperioso, entonces, desentrañar los porqués del sismo económico. Que los 20 clubes de primera mantengan sus cuentas en rojo surge como un dato preocupante que clama por una solución urgente.
Consultadas todas las instituciones, las claves tuvieron un alto nivel de coincidencia: malos manejos administrativos. En la mayoría de los casos, además, se consignó que los pasivos se originaron en compras sobrevaluadas de jugadores y descontrol del presupuesto de fútbol. Muy pocos señalaron obras a cambio del rojo.
No mucho menos sencilla de controlar es la deuda de Independiente y de River, los que le siguen a Racing en la lista negra.
El club de Núñez denunció, en su último balance (cerrado en agosto de 1997), un pasivo de 15.855.330 dólares. Sin embargo, no incluyó las compras de Rambert, Cardetti, Trotta (luego vendido) y Placente. En total, alrededor de 9.000.000 más. La oposición (encabezada por Alfredo Bravo y Horacio Roncagliolo) acusó, además, un déficit operativo mensual de 800.000 dólares. Y nadie del oficialismo lo confirmó ni lo rechazó. Davicce, el vicepresidente, se limitó a decir que con la venta de Salas y Gallardo el problema pasa a convertirse casi en una broma ocasional.
Independiente, en cambio, dio a conocer su situación hasta con los centavos. Pese a las ventas de Morales, Calderón y Acuña, más los ingresos por las transferencias de Albornoz y Fuertes, la deuda se incrementó unos cinco millones en el último ejercicio y trepó hasta los 27.784.179,80 convertibles. ¿Por qué se dispararon tanto los números? Según Alberto Fernández Arsuaga, ex vice de Jorge Bottaro, la conducción anterior "dejó un pasivo de 19.173.460,78 pesos". Juan Torres, actual vicepresidente, confrontó con datos, pero sin números:"Casi todo el equipo estaba sin contrato. El aumento del pasivo se debe a que debimos ponernos al día con las primas".
Enseguida surge una pregunta: si la deuda se disparó por culpa del presupuesto del fútbol, ¿acaso hay manera de recuperar el terreno perdido?
Por ahora, nadie ofrece demasiadas salidas. Aunque algunos muestren sus deudas semicontroladas.
Gimnasia y Esgrima La Plata, el club más relajado en ese sentido, dice que con una venta por año soluciona sus problemas (ver aparte). Gimnasia y Tiro, otro tranquilo, señala al Bingo Gigante de la provincia como una salvación (no le alcanza con las recaudaciones del fútbol). Los salteños son los únicos que esgrimieron obras, además del fútbol profesional, como explicación de su pasivo.
Lanús también parece bien administrado. Su deuda apenas supera el millón y medio. Y con la venta de un par de jugadores se levanta. Lo mismo dicen por Jujuy, donde Gimnasia debe 1.500.000 dólares por culpa de los pobres ingresos que genera el fútbol profesional. Confían en vender a Carlos Morales Santos, Astudillo y Casartelli para salir adelante.
Argentinos acusó un desbalanceo de 3.000.000 de dólares, en boca de su presidente, Ricardo Bravo. Aparentemente, la deuda es manejable, pues Bravo perjuró que en un año y medio bajó casi 7.000.000.
En Santa Fe no se sacan muchas diferencias. Unión debe alrededor de 2.500.000 y Colón, 3.000.000. Los tatengues sufrieron varios juicios en los últimos años (sobre todo, de ex futbolistas), mientras que los sabaleros incrementaron mucho su rojo tras el subcampeonato, entre premios y sueldos. Ambos ven al replanteo de contratos como el método más apropiado para calmar las aguas.
El resto anda por arriba de los 3.000.000. Primero viene Vélez, que, según acusó su presidente, Raúl Gámez, arrastra un peligroso desequilibrio en los contratos del plantel profesional (son altos).
Platense supera los 7.000.000. Y la principal causa son juicios (Claudio Borghi, Daniel Grioni, José Yudica, la DGI) y obligaciones contraídas y no abonadas oportunamente (Maisterra, Basso, Balugano).
Cerca andan el rojo de Español (8.000.000) y el de Estudiantes (8.450.000). Aunque los casos no son similares, pues Español, que se endeudó por comprar jugadores a un precio impagable (el objetivo era salvarse del descenso) se encuentra al borde de la quiebra. Los del Bajo Flores ya idearon una salida: hipotecar varios de sus terrenos.
En Estudiantes se les debe a Utedyc, la DGI, la Asociación de Técnicos y a varios jugadores (de ahora y de antes) y ex técnicos (Miguel Russo, Daniel Córdoba).
Newell´s posee un pasivo de 10.000.000 que comenzó en 1979, con la construcción de la tribuna que sólo se completó hace un año. Inflación y costos hicieron estragos en las finanzas del club. Y también sufrió varios juicios, entre ellos uno de un chico que se accidentó en la pileta de la entidad.
Rosario Central arrancó su suplicio antes del Mundial ´78, cuando debió poner a punto su estadio.Después, la crisis se agravó con el descenso del equipo y con las demandas judiciales que iniciaron ex jugadores y ex empleados del club.
Ferro debe más de 13.000.000, diseminados entre Ferrocarriles Argentinos, la AFA, Utedyc y otros acreedores menores. Para empezar a pagar, ya está casi acordada la venta de unos terrenos de la institución. Por ello, recibiría 6.500.000 pesos.
Muy mal se lo ve a Huracán, que debe más de $ 12.500.000. Juan José Zanola, el titular, apuntó su índice acusador hacia dirigencias anteriores. "Malos manejos", advirtió. Y dibujó una mueca cuando se le preguntó por corrupción.
Quedan dos de los grandes:Boca y San Lorenzo. Miele prometió que en tres años reducirá los 10.000.000 actuales a 1.500.000. ¿Cómo? "Con ingresos por publicidad estática y en la camiseta, derechos de la marca Umbro y venta de plateas".
Boca no definió con exactitud su pasivo. El último balance, que mostraba un superávit de 800.000 dólares en el ejercicio que finalizó recientemente, fue rechazado. Pero un dirigente de los más altos confió que, en verdad, el rojo alcanza los 13.000.000. Según Macri, está controlado. Y con la venta de algún crack se salda.
Casi lo mismo que piensan en River. Y en Lanús. Y en Gimnasia de La Plata. Y en Vélez. Y en...
En definitiva, vender parece la única salida. Algo así como una escapatoria para el problema de las deudas. Todo un mal enquistado en el fútbol argentino.



