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Los grandes espectáculos deportivos que cuentan con relato dentro del mismo escenario, como un servicio más para los aficionados, son contados. Las carreras de caballos, sin la narración del desarrollo, son imposibles de concebir. El público del turf tiene privilegios: además de contarles lo que pasa mediante el relato, los hipódromos ponen a su disposición el circuito de televisión.
En San Isidro, Pedro Pipi Alvarez, Justo Francisco Ortiz y Diego Notario son los encargados de contar lo que pasa desde que suena la campana hasta que los caballos cruzan el disco. Alvarez, que tiene a su cargo la cabina, comenzó hace 24 años en La Plata y desde 1981 está en el hipódromo del JockeyClub.
"Todavía estoy en La Plata, en el sector de anotaciones y relato aquí y en Palermo", dice Pipi, algo así como un maestro exigente y un compañero comprensivo para Notario, que empezó en agosto último, y para Ortiz, hijo del ex jockey Justo Ortiz.
"Vendía boletos aquí, en el Paddock, y un día me dijeron que tenía que subir a relatar", comenta Ortiz, que por entonces ya estaba trabajando con el micrófono en Palermo.
A pesar de su menor fogueo y de no venir de alguna de las vertientes del turf, Notario tiene la ventaja de que estudia locución en el Cosal, a pesar de lo cual aclara: "No tengo voz para relatos, pero este trabajo es excelente para mi profesión". Después de hacer pruebas durante un mes, con videos, Diego relató su primera carrera:"Al terminar me felicitó Jorge Iglesias -gerente del hipódromo- y me dijo que siguiera con la que venía en el programa", recuerda.
Una silla giratoria, prismáticos, un televisor y el programa de la reunión, en el que el detalle al que más se presta atención es el de las chaquetillas, acompañan al micrófono. Los caballos están en la redonda de presentación y Alvarez ya está trabajando:"Lo primero que me grabo son los borrados; no hay nada peor que nombrar un caballo que no corre; después, estudio los colores", explica quien tiene a su cargo la prueba central de cada reunión.
Desde hace poco, San Isidro sumó una locutora, Victoria Zarlenga, que releva a los relatores en la mención de los dividendos y cambios de montas, entre otras informaciones. "Trabajo en FMSanta Rita y en una empresa de eventos", cuenta.
"Muchas veces seguimos a los favoritos desde la largada", analiza Notario para mostrar otro aspecto que no debe descuidarse. Luego, no eludió el tema del léxico:"Trato de innovar, pero no tenemos demasiado margen para hacerlo. San Isidro prefiere que el relato sea bien conciso".
Alvarez aporta más datos:"Yo los dejo que prueben palabras nuevas y que queden como sello propio. En Palermo son más flexibles."
Entonces surge la cuestión de las muletillas. "No me quedo callado nunca; hasta que identifico al caballo digo Ôganando colocaciones´, o Ôva en busca del puntero´, para darme tiempo", revela Pipi.
Este es un aspecto en el que se exponen a las quejas, aunque en general el público los acepta. "Una vez no mencionamos los números y seguimos a los caballos por el nombre;cuando saqué la vista de los prismáticos, después de que cruzaron el disco, me estaban mirando todos los que estaban cerca, en la tribuna... me querían matar", reveló Ortiz.
Notario y Ortiz dicen estar acostumbrados a las críticas de un ex relator, aunque no disimulan que no les parece bien que las haga públicamente. "De todas formas, alguna vez también nos elogió", admite Notario.
"Esto no es para cualquiera -asegura Alvarez-; más de uno se sentó aquí y no pudo ni empezar." Claro que no debe ser fácil. Hay que ser muy preciso y, si es posible, ponerle emoción a la narración de las carreras. Por suerte, el turf lleva como una parte inseparable el relato. Es que resulta difícil imaginar un final cabeza a cabeza que, en medio del grito de la tribuna, no tenga el clásico "¡y cruzaron el disco!.."


