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Londres (EFE).- La encarnizada rivalidad que en sus tiempos mantuvieron el checo Ivan Lendl y el norteamericano John McEnroe, ambos N° 1 del mundo, se traslada ahora a los palcos con la final de hoy del torneo sobre césped de Queen's que sostendrán sus dos pupilos, Andy Murray y Milos Raonic, respectivamente.
Por la década del '80 y en los primeros años de la del '90, Lendl y McEnroe, dos de los mejores tenistas de ese entonces, se cruzaron en 63 ocasiones, entre cotejos oficiales y exhibiciones (37-26 para Lendl el historial), forjando una competencia única e inigualable en algunos aspectos y, en ocasiones, hasta tóxica.
Lendl, meticuloso, trabajador incansable y gran profesional, llegó al circuito cuando el volcánico y talentoso McEnroe dominaba el tenis de esa época y sostenía grandes batallas con el sueco Björn Borg. Empezaron a forjar una rivalidad que se trasladó más allá de las canchas, con declaraciones y ademanes que recordaban más al mundo del boxeo que a un deporte elegante como es tradicionalmente el tenis.
"Yo tengo más talento en mi dedo meñique que Lendl en todo su cuerpo", llegó a decir McEnroe sobre Ivan. Éste fue uno de los muchos cruces de declaraciones entre dos tenistas antagónicos: uno era puro talento y le caía usualmente bien al público, mientras que el otro era más callado, calculador y frío. "¿Les da ilusión que un robot sea el número uno del mundo?", preguntó alguna vez McEnroe.
Ahora, más tres décadas después, el enfrentamiento se ha trasladado al exterior de la cancha, bajo el rol de coaches, aunque, claro está, sin tanta carga emotiva como entonces. Lendl ha vuelto, dos años después, al equipo del británico Andy Murray, mientras que McEnroe ha sido contratado por Raonic para ayudarle en la temporada sobre césped.
Desde que comenzó, el lunes pasado, el torneo de Queen's, muchos marcaron en rojo la final del domingo 19, esperando un enfrentamiento entre el vigente campeón y el canadiense, primer y tercer preclasificados, respectivamente. Más allá del partido por el título, el duelo más esperado será en las tribunas.
McEnroe, que no deja pasar oportunidad para generar polémica, ya avisó que no se comportará como Lendl: "Yo no me voy a quedar sentado ahí y no mostrar ningún tipo de emoción, como pasó con Lendl cuando Murray ganó Wimbledon. Y Milos lo sabe", dijo el ganador de 7 Grand Slams, contra 8 que cosechó Lendl.
Los protagonistas, en cambio, le quitaron relevancia a las declaraciones de Big Mac y a "la final" que se jugará fuera del court. "A mí, la verdad, no me parece interesante. Mañana (por hoy) juego contra Raonic, no contra McEnroe. Los entrenadores están ahí, en la tribuna, y hacen todo lo posible para ayudarnos y prepararnos lo mejor posible para los partidos", señaló Murray. "Pero al final del día las únicas dos personas que estamos ahí somos Raonic y yo. Ellos no pueden sacar, devolver o pelotear por nosotros; todo depende del jugador", añadió el escocés.
"No creo que sea importante", respondió Raonic en la rueda de prensa, al ser consultado por el duelo entre McEnroe y Lendl. "Quizá para la prensa o para los aficionados sí, pero no para Murray o para mí. Cada uno tiene su objetivo y se centra en ello", declaró, tranquilo, el pupilo de McEnroe.
Jorge Peris


