Lo público y lo privado

Roberto De Vicenzo
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1 de diciembre de 2009  

Como nunca antes en su carrera, Tiger Woods está involucrado en un episodio, al menos, confuso. Su accidente automovilístico en las cercanías de su mansión en Florida, que le provocó algunos cortes en la cara, disparó múltiples interpretaciones, incluso de un problema conyugal con su mujer, la sueca Elin Nordegren.

-Maestro, ¿cómo analiza esta situación?

-Se ha exagerado la noticia. Al principio se hablaba de "consecuencias físicas graves" para Tiger, producto del choque con la boca de incendio y el árbol. Por momentos parecía que se moría, lo que me sonó irresponsable de parte de los medios. Después, el mismo sitio de Internet que había anticipado la muerte de Michael Jackson lanzó aquella versión de un conflicto matrimonial. No sé: si esto último es verdad, no tendría que haber salido a la luz. Debió haber quedado puertas adentro.

-Pero es lógico que cualquier noticia sobre Tiger repercuta en todos los rincones.

-Sí, estamos de acuerdo. Aunque Woods nació y vivió respetando las normas de convivencia. Si te educás siendo fiel a los reglamentos del deporte, en este caso el golf, generalmente respetás las leyes de la vida. Es evidente que atraviesa un momento oscuro, muy inusual en él, ya que se ve obligado a difundir comunicados aclarando cosas y situaciones. Ojalá pronto se le allane el camino y vuelva a ser el mismo de siempre.

-¿Este episodio le influirá negativamente en su carrera, con una investigación policial en curso y la avidez de los medios por saber qué le sucede?

-No lo sé, pero lo prioritario es que este circo se diluya pronto. Al mismo tiempo, algunos datos son contradictorios, ya que suena raro que se haya lastimado la cara si andaba con su auto a sólo 45 km/h. Hubo mucho de especulación de parte de la televisión y de lo sitios de Internet. En definitiva: quiero que Tiger recobre su figura de persona de conducta intachable.

-El consuelo, para él, es que la temporada del PGA Tour llegó a su fin en 2009.

–Sí, no sé qué consecuencias hubiese tenido este tema si lo sorprendía a Tiger en pleno calendario, en los días previos a un torneo de Grand Slam, por ejemplo.

-En otro orden, Italia se consagró campeón en la Copa del Mundo, que se jugó en Mission Hills, China. ¿Lo sorprendió?

-Por supuesto, nadie tenía a los hermanos Edoardo y Francesco Molinari como favoritos. Esta actuación le pone un broche de oro al excelente nivel que han tenido ambos en el Tour Europeo y en el Challenge Tour, respectivamente. Además, imagino que un triunfo familiar debe traer aparejada una sensación especial.

-¿Cómo evalúa la actuación de Rafael Echenique y Estanislao Goya, que finalizaron 19°?

-Está claro que el rendimiento varió notablemente según fueron cambiando los formatos de juego. Brillaron en los fourballs, en los que se juega con una pelota por jugador. Pero no funcionaron en los foursomes, en donde se pegan golpes alternados y que demandan un mayor entendimiento. Pero me encanta la idea de que los dos hayan debutado en esta cita. Se convirtieron en los sucesores de los habituales representantes argentinos en la Copa del Mundo, como lo fueron durante un buen tiempo Angel Cabrera y Ricardo González.

-Pasado mañana comienza el Torneo de Maestros, en el Olivos Golf Club.

-Si en el Masters de Augusta la obsesión es el saco verde, en este torneo es el saco azul, nuestra tradición dentro del calendario local. Es un certamen muy lindo para ver, por la cancha y porque siempre participan jugadores de renombre. Es la mejor antesala para el Abierto de la República, en Nordelta.

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