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La imagen, correspondiente al partido Vélez v. River jugado anteanoche en Liniers, fue elocuente: tras disputarle una pelota a Guillermo Morigi, Pedro Sarabia salió despedido por el aire e impactó con todo su cuerpo en los carteles de publicidad. El diagnóstico dice: cortes profundos en la nariz, el pómulo y la mano derecha, por lo que le deberán realizarse una cirugía plástica. La pregunta que surge es: ¿existe una reglamentación sobre los carteles de publicidad en las canchas? La respuesta es: sí...
Desde la AFA, se informó que la FIFA tiene estipuladas las medidas para la publicidad estática que se ubica detrás de los arcos, pero no en los laterales de la cancha. Desde el banderín del córner, el cartel más cercano debe estar a dos metros de la línea de fondo. A la altura del área chica, a 3,5 metros, y cuando se llega a los postes, de 6 metros.
La deducción es lógica: muchas canchas argentinas de primera división no cumplen con estos requisitos. Entonces, cuando las distancias entre la cancha y la tribuna son más cercanas y no alcanzan las exigencias reglamentarias, los carteles se colocan contra el alambrado.
Cada club negocia la colocación de los carteles y su comercialización con la empresa Publicidad Estática Internacional SA, que tiene los derechos en 18 clubes de primera, salvo en Colón y en Unión. Su presidente, Carlos Abdo, le dio su versión a La Nacion: "La publicidad es parte de la cancha. Yo no invado espacios que no me correspondan. En este caso en particular, el cartel estaba en una segunda línea. Además es de fibra plástica, pues hace seis años se sacaron los de chapa. Los comisarios deportivos los controlan antes de cada encuentro". El empresario argumentó que de no estar el cartel, el hecho podría haber sido más grave. "Detrás del cartel había un caño y luego el foso, por lo que hubiese sido peor para Sarabia".
Con respecto a las medidas, Abdo dijo que en algunas canchas las medidas pedidas no son alcanzadas. "En Gimnasia y en Estudiantes, desde la línea de fondo hasta la tribuna apenas hay dos metros. Los carteles los ponemos contra el alambrado. Y en Boca, apenas sobrepasan los 2,50 metros en zonas donde se exige esa distancia". Y redondeó: "Esto fue una desgracia porque el jugador justo golpeó con la punta del cartel. Nunca había pasado algo así".
En la AFA informaron que ante un eventual incidente de este tipo, la responsabilidad le corresponde al club local. Pero en Vélez Sarsfield, el vicepresidente segundo, Adolfo Chutchurru, deslindó responsabilidades del club: "Nosotros contratamos a una empresa que se encarga de la estática. Ellos son los que se deben regir por la disposiciones que estén en vigencia para colocar los carteles a una determinada distancia". Está claro: una línea fronteriza peligrosa -yo no tengo nada que ver- se advierte en los responsables de la seguridad de los jugadores.



