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La memoria debe hacer un esfuerzo y retrotraerse 15 años. Fue en 1984 cuando en el legendario estadio Luna Park se rodó por última vez en el Anillo Embrujado. Mañana, a partir de las 20, el estadio de Bouchard y Corrientes abrirá otra vez sus puertas y recibirá los Seis Días en bicicleta.
La competencia, realizada en Buenos Aires por primera vez en noviembre de 1936, ganada por la pareja española conformada por Antonio Prior y Rafael Ramos, paulatinamente se fue convirtiendo en un clásico porteño.
El vértigo y la velocidad se impusieron en la pista peraltada y transformaron la prueba en una atracción tan peculiar como concurrida, que vivió más de una tarde-noche con el estadio colmado.
El fenómeno que se despertó en derredor del los Seis Días, el empresario Tito Lectoure lo sintetizó de la siguiente manera: "No hay nada comparable con esto. Este espectáculo es el más emocionante después del boxeo, y es sin dudas, uno de los más importantes que hayan pisado el suelo del Luna Park". Ayer, en la conferencia de prensa realizada en el estadio, se presentó la pista y asistieron tanto los ciclistas como los organizadores: Tito Lectoure; Jorge Bátiz (director general); Hugo Werli (presidente de la Federación Argentina de Ciclismo) Víctor Hugo Ramírez (representante de la Unión Internacional de Ciclismo).
Uno de los competidores argentinos más reconocidos, Juan Curuchet, contó su expectación: "Con mi hermano tenemos los objetivos puestos en los Seis Días y en los Juegos Panamericanos -que se disputarán este año en Winnipeg, Canadá-. Esta, sin dudas, es la prueba que más me gusta, por eso armé un diagrama de competencias y la incluí".
Quien fue campeón Mundial en 1997, se justificó de su ausencia en la Doble Bragado: "Sé que pude haber quedado en la historia si la ganaba por tercera vez consecutiva, pero no se pueden correr todas las pruebas, hay que seleccionar. Cuando corro en ruta lo hago para prepararme para estas pruebas. Ya disputé 45 Seis Días, es lo que más me gusta y por eso la elegí", concluyó. Con el regreso de esta prueba, que otorga puntos para el ranking internacional, también retornan las imágenes pasadas y los 1800 listones de timbó parecen hablar. El nombre del italiano Luigi Casola sale a la luz.
Por las décadas del 40, 50 y 60, los Seis Días eran continuados. Siempre debía estar al menos un ciclista rodando en la pista. Casola, ya cansado de los insultos de un grupo de fervorosos espectadores, le pidió a un ayudante un balde con agua. Cuando el italiano pasó por el lugar, se lo tiró a los aficionados; los aplausos y las carcajadas por la ocurrencia del corredor brotaron de los mismos perjudicados, pero no duraron mucho tiempo: enseguida se dieron cuenta de que no era, precisamente, agua... Los recuerdos y las anécdotas son incontables. Lo cierto es que el nuevo desafío, después de 15 años, ya está en marcha.
Será desde mañana, a las 20, cuando los 20 ciclistas comiencen a desandar los 145 metros del Anillo Embrujado, que por su forma circular marea a los competidores y lo transforma en uno de los circuitos más peligrosos del mundo. El jueves, viernes, sábado domingo y lunes, el Luna Park abrirá más temprano, a las 14.




