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SYDNEY (De nuestros enviados especiales).- Quien la haya visto hace cuatro años y quien pueda verla ahora notará las diferencias. En Atlanta 96 sufrió la ansiedad que resultó de todo el deporte argentino. Carolina Mariani llegó a Atlanta con un subcampeonato mundial en los 52 kilos del judo. Por eso le dieron la Bandera, la nombraron en todos lados, la hicieron dueña de una medalla antes de luchar... La ansiedad del resto le costó demasiado.
Cuatro años más tarde, con menos presión encima, Carolina confiesa sentirse mucho más tranquila. Mañana, a la 1 de la madrugada argentina, buscará lo que se le escapó en los Estados Unidos. "Cuando miro los videos de aquellas luchas no puedo creer que esa haya sido yo. Hice cosas que nunca hago. Como si en el tenis vos tuvieras un juego muy bueno de red y en ese torneo decidieras irte a jugar bien de fondo. Realmente, ése fue el peor día deportivo de mi vida. Nunca había luchado tan mal."
No quiere tomar Sydney como la revancha de Atlanta: "Qué revancha ni revancha... Atlanta ya pasó y jamás voy a poder borrar aquella frustración. Yo quiero mejorar ese séptimo puesto. Si, además, puedo traerme una medalla, bárbaro".
El sorteo, que se conoció ayer, la dejó libre en la primera rueda, con lo que debutará en octavos de final contra la ganadora del combate entre Naina Ravaoarisoa (Madagascar) y Shih Pei-chun (Taipei). Una lucha accesible. El problema viene después, en cuartos, donde chocaría contra la cubana Legna Verdecia, su gran rival panamericana.
No hay revancha. Sí deseos de cumplir con una aspiración. Que no es otra más que irse contenta de unos Juegos Olímpicos. Apenas pasada la medianoche de hoy, Mariani puede empezar a resolver el dilema...


