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ROSARIO.- Sin duda que a Mario Gori, jugador formado en las inferiores de Rosario Central, le hubiera gustado enfrentar a la prensa para contar su experiencia en el fúbol profesional de los Estados Unidos, en lugar de tener que ensayar su defensa ante la dura acusación que le costó tres días de prisión y que aún lleva los avatares de un proceso judicial.
Cuando todo iba bien en lo deportivo, casi dos años jugando en el Washington DC United, con dos campeonatos ganados, llegó la aciaga jornada del 16 de agosto de 1997.
"Luego de haber jugado en Ohio fuimos hasta el hotel. Como había recibido un golpe en la rodilla derecha decidí quedarme allí junto con un compañero salvadoreño (Raúl Díaz Arce), el utilero y un dirigente. El resto salió a caminar. Lo único distinto en el panorama de la concentración fue la presencia de una chica, para nada agraciada, pero sí con evidentes signos de estar algo alcoholizada."
-¿Cómo siguió la historia?
-El plantel regresó del paseo, cenamos y nos fuimos a dormir.Al día siguiente fuimos al aeropuerto para regresar a Washington y ahí recibimos la triste e imposible novedad. Ni Díaz Arce ni yo pudimos abordar el vuelo, ya que habíamos sido acusados por la dama del hotel de haberla violado. Y ese delito, en los Estados Unidos más que en cualquier otro lugar, es severamente castigado. Si nosotros estábamos sorprendidos, imaginate el resto del plantel.
Vinieron de la prisión y nos llevaron directamente hacia la cárcel. Los dirigentes se quedaron con nosotros y nos acompañaron constantemente. Cambiamos la ropa de futbolistas por la de presos. Fue algo tan desagradable que no se lo desearía ni al peor de mis enemigos, si es que lo tuviera.
-¿Qué creés que pudo haber pasado, entonces?
-Ni me lo imagino. Puedo hacer miles de conjeturas y ninguna de ellas cierra. Se puede haber confundido. O la puede haber mandado alguien con la única intención de perjudicarnos. A partir de lo que le ocurrió a Tyson, que por rara casualidad fue en la misma ciudad, puede que se haya montado una industria del juicio por violación. En tanto esto se aclare, uno está en el medio sufriendo. Si algo escondiera, pienso que que no me hubieran dejado regresar a mi país. Y tal vez yo no hubiera intentado volver.
-¿Volviste a ver a la mujer que te acusó?
-No, nunca más. Ni siquiera sé si podría recordar su rostro. Aunque me gustaría enfrentarla y sacarme la duda de saber por qué lo hizo.
-¿Tu señora qué dice de todo esto?
-Verónica, que ahora está embarazada, me acompañó en todo momento. Sigue confiando en mi inocencia. Y en eso no la defraudaré.
Verónica intercede en el diálogo y apunta:"Esto no es más que una pesadilla. Sé que esto es una infamia de alguien que busca plata o qué se yo. Pero mi esposo es inocente".
Gori fue a los Estados Unidos a jugar con la sola intención de cambiar de aire y desandar una nueva experiencia, ya que por su edad (tiene 24 años; nació el 1º de junio de 1973) y condiciones podría haberse quedado en Rosario Central, lugar al que llegó de la mano de Vicente Cantatore.
Cuando se probó en las divisiones inferiores, allá por 1988, su único sueño era llegar a la primera división. Sin siquiera sospechar que diez años después tendría una pesadilla de la que aún le cuesta reponerse.
Pese a todo lo ocurrido, Mario Gori retornará a los Estados Unidos. El ex jugador de Rosario Central, seguro de sí mismo, retornará para intentar volver a ser campeón con Washington DC United, como ocurrió en las dos temporadas de vida de la Major League Soccer (MLS).
"Si me dejan volver es porque confían en mi inocencia", señaló Gori.
Su vuelta será muy diferente a la primera excursión por losEstados Unidos, allá por 1996.
En ese entonces, llegó de la mano de Ricardo Schlieper y Jorge Balbis, sus representantes, que lo llevaron a un selectivo de jugadores latinoamericanos para reforzar la liga. Con mucha incertidumbre, viajó junto con Roberto González, un compañero de las inferiores de Central. Tras muchas pruebas, Gori tuvo la suerte de conformar al entrenador para comenzar a escirbir su historia en inglés. Pero debió continuar solo, porque su amigo fue desaprobado.
En el fútbol argentino, Gori debutó bajo la conducción de Vicente Cantatore. El entrenador chileno le brindó la oportunidad de dar sus primeros pasos en Rosario Central y, cuando era una gran promesa, surgió la posibilidad de jugar en el exterior.
Antes de Central, donde llegó en 1988 cuando tenía quince años, jugó en las divisiones inferiores de un club rosarino llamado Juan XXIII, que tiene la particularidad de haber sido el primero en participar en torneos internacionales.
La vida en los Estados Undidos le sonrió hasta que vivió la noche de la controversia, que lo tuvo como principal protagonista, junto con el salvadoreño Díaz Arce.
"Pienso seguir jugando en Washington", expresó Gori, quien retornará al Norte hoy acompañado con su esposa, Verónica Di Franco. Allí, dentro de seis meses nacerá su primer hijo.
El futbolista tiene dos deseos que le quitan el sueño: primero, que todo en el parto sea normal, y, segundo, que el pan bajo el brazo sea el esclarecimiento de todo.

