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ROMA (Especial).- Obligado por el peso de las fuertes críticas desatadas ante su actitud, el alemán Michael Schumacher debió acudir a una conferencia de prensa, en Maranello, para admitir que reaccionó mal cuando embistió al Williams del canadiense Jacques Villeneuve en la vuelta 48 del Gran Premio de Jerez de la Frontera, hecho que definió el Campeonato Mundial de Fórmula 1. Sin embargo, el ex campeón aseguró que no tuvo intención de provocar el accidente.
"Nunca pensé que Villeneuve podría atacarme en ese sector. Me sorprendió y reaccioné mal. Pero fue un reflejo. Soy un ser humano como todos los demás y puedo cometer errores. Aunque este haya sido bastante grande. Incluso, en un primer momento, pensé que el error lo había cometido Villeneuve. Sólo después de ver el video un par de veces comprendí de la manera que reaccioné. Si hubiera tenido más tiempo, hubiera procedido de otro modo."
Al mismo tiempo, el piloto de Ferrari subrayó que no quiso provocar el accidente: "No lo hice con intención. Creo que la prensa exageró las cosas, porque hubo situaciones mucho más graves que esta y no se les prestó tanta atención. No es justo afirmar que busqué sacar de la pista a Villeneuve, porque yo sólo hice todo lo posible por vencer, pero cometí un error de cálculo". Y fue más preciso: "Simplemente, quería tenerlo a raya y pensé en ese instante que la maniobra que hice era la única posible, aunque sin la intención de sacarlo de la pista".
Además, el alemán se preocupó por aclarar que no tiene ningún tipo de desavenencias con el nuevo campeón: "No hay motivos para que no pueda saludarme con él. Al contrario. Después del Gran Premio nos juntamos a tomar una cerveza y allí lo felicité por ser el ganador. Si hubiera discordia entre nosotros, eso no hubiera sucedido".
Respecto de sus primeras declaraciones, en las que aseguró que "volvería a hacer lo mismo", el alemán se retractó y señaló: "Eso no tiene sentido, porque volvería a quedar fuera de la competencia. Seguramente en el futuro, mi reacción será distinta".
Schumacher no quiso referirse a la citación que recibió por parte de la FIA para que se presente a explicar el incidente. El ex campeón, que ahora ve empañada una imagen impecable hasta hace sólo tres días, corre peligro de ser sancionado.
En la misma reunión, el director técnico del equipo Ferrari, Jean Todt, defendió a su piloto y aprovechó para resumir la actuación de Schumacher en esta temporada, en la que obtuvo cinco victorias y el segundo puesto para Ferrari en la Copa de Conductores. "Me sorprende ver ese tipo de reacciones hacia Schumacher. Es muy fácil emitir juicios, pero es muy difícil ser piloto de Fórmula Uno", expresó Todt.
"En este momento tan difícil, quiero aclarar que lo defenderemos con todas las fuerzas, porque estamos orgullosos de tener en Ferrari a un conductor como él", concluyó.
MADRID.- Repentinamente parecieron estallar todas las furias. Es probable que nunca se pueda saber quién empujó a quién. Si es que la FIA se decidió a la convocatoria del 11 de noviembre para escuchar y sentenciar (o no) a Michael Schumacher, como consecuencia del movimiento general de protesta o si, por el contrario, la protesta total cobró renovado vigor después que la FIA decidiera convocar al alemán.
Esta es una deducción que no puede suscribir Perogrullo. Recuérdese que el domingo por la tarde, cuando los comisarios deportivos hablaban de "hechos normales de carrera", la crítica todavía estaba sorprendida por la acción del golpe en la curva Dry Sack, y en medio de la conmoción, la conquista de Jacques Villeneuve era casi disimulada, en favor del discreto festejo del piloto canadiense, quien emprendía la huida hacia Mónaco como escapando de la gloria.
Ayer, en cambio, los especialistas de Alemania, Francia, Italia, España e Inglaterra se solidarizaron en forma unánime y, en algunos casos, llegaron a la ironía, cuando no a la queja. Schumacher fue un blanco absoluto; en medio de toda esa crítica, únicamente lo protege Luca de Montezemolo, de Ferrari...
Con polo de atención en París, los críticos coinciden: "En Jerez, se hizo justicia". El meduloso L´Equipe asegura con acento taurino: "Hubiera sido normal que, por aquella cornada, Villeneuve perdiera la corona". El crítico Bernard Gahier, con más de 500 Grand Prix, sentencia en su columna de Sport-Auto: "Afortunadamente, la injusticia no dispuso las cosas". Y el semanario Auto-Hebdo Sport pormenoriza: "Michael Schumacher acababa fuera de la pista, tratando de llevarse a su rival cuando vio a éste desbordarlo limpiamente en un adelantamiento de libro".
En las islas se aventura más. En The Times se lee: "Schumacher ha perdido mucho más que un campeonato; ha sacrificado su reputación en un gesto de instintivo cinismo que le acuerda todo el derecho para la conmiseración". El Independent juega con las palabras: "Un Villeneuve pleno de vida conquistó su título mientras Schumacher perdía la cabeza". Y en sus revistas especializadas se escriben casi las mismas palabras: "La gente quedó bien en claro; el comportamiento de Schumacher fue ridículo".
Los propios periodistas alemanes no se quedan atrás, preguntándose: "¿Se trató de un error o es el final del mito?". Esto se lo cuestiona el Bild Zeitung, que agrega: "Toda Alemania está bajo los efectos de un shock". El Berliner Kurier señala que "Schumacher hundió a los tifosi de Ferrari en un valle de lágrimas", y se reiteran las críticas avanzando por el mismo andarivel: "Fue un duro golpe para la imagen de Schumacher".
Hasta el ex piloto Hans Joachim Stuck rubrica: "Schumacher perdió el título y su blanca aureola como corredor". Dejó de ser un santo, en pocas palabras...
Una palabra lúcida La del crítico Pino Allievi en La Gazzetta dello Sport es una palabra rectora que apunta desde el golpe en adelante. Y escribe: "También cambió el eje del fervor; gracias al golpe, Villeneuve penetró en el corazón de la gente. Como su padre, 20 años antes... Una nueva historia desde las 15.20 de la tarde del último domingo. Esa es la hora en que mucha gente comenzó a separarse de Michael Schumacher y retornó a la fiebre Villeneuve", en referencia al fenómeno que envolvía a Gilles, el padre de Jacques, quien en los años 70/80 trastornaba a toda Italia.
Allievi se anima a escribir que la FIA consideraba a Villeneuve como un ángel malo. "No lo era y todos lo sabíamos -confiesa-, y contra él estallaba una campaña psicológica. Pero llegaron las 15.20 del domingo. Hubo un golpe. Y muchos pasaron del escepticismo al amor. El golpe de Schumacher transformó la marcha de la corriente de la simpatía. Veinte años más tarde que su padre, Jacques conquista el afecto de la Italia del motor y del mundo. Una historia bellísima".
Entre nostálgico y desencantado, Allievi dispara: "Ahora se analizará una vez más, en Módena. Se hablará de dar vuelta la página, de mirar al nuevo año, que el 98 será el año justo, que se contará con todos los elementos para ganar... Un disco roto que se repetirá hasta el hartazgo, el mismo motivo". Un triste y solitario final que bien pudiera haber escrito el inolvidable Soriano.
La mayor autoridad de Ferrari piensa de una manera diferente a la mayoría de las opiniones: "Nuestro piloto no quería el incidente y toda la escuadra se comportó en forma perfecta. El balance de la temporada es excelente y sólo tenemos una meta: seguir avanzando".
Después se queja del supuesto acuerdo McLaren-Williams. La versión asegura que las dos casas inglesas se habían puesto de acuerdo para no competir entre sí, confirmando que no le habían gustado las declaraciones de una y otra después del Gran Premio de Japón, y rechaza la sentencia de que "Ferrari estaba ganando el campeonato y Schumacher lo perdió", para replicar secamente: "No estoy de acuerdo en absoluto; Ferrari y Schumacher perdieron el Mundial; Schumacher manejaba una Ferrari".
¿Cómo estarán las aguas el 11 de noviembre? Pueden que mucho más calmas. Renault probablemente no tenga interés en sumarse a la protesta, porque abandonó el campo después de sumar seis títulos. Williams alcanzó las dos coronas del año; no puede tener importancia dañar más el árbol herido. Los observadores más rigurosos piensan que todo puede concluir con una advertencia para el piloto alemán.
Si así fuera, se agregaría una nueva lástima. Se sumaría a la otra que uno comprueba con la pena que sienten todos los que quieren a Ferrari. Que en Ferrari se estén mancillando 50 años de una conducta deportiva sin tacha. Ferrari jamás puso en pista a pilotos o autitos chocadores. Como esta vez...
Emerson Fittipaldi y Niki Lauda
SAN PABLO (EFE).- En un caso tan explosivo como el de Michael Schumacher, una de las voces con mayor autoridad para referirse al tema es la del brasileño Emerson Fittipaldi, legendario campeón mundial de la categoría en 1972 y en 1974, que en una entrevista con el diario O´Globo, aseguró: "Con el talento que Schumacher tiene, no necesitaba hacer lo que hizo. Mantener una actitud deportiva es algo que está muy encima de una victoria en una carrera, e incluso, de un título mundial".
"Cuando el alemán vio a Villeneuve, se desesperó. Lo peor es que en 1994 hizo lo mismo con Damon Hill. Es triste, pero un campeón como Schumacher no necesita de este tipo de actitudes para ser reconocido como un buen piloto", subrayó Fittipaldi.
En Bolonia, otro ex campeón, el austríaco Niki Lauda, defendió al piloto de Ferrari: "Michael (Schumacher) no esperaba ser superado por Villeneuve en ese momento. Eso puede apreciarse si se ve claramente la filmación televisiva. No puedo entender por qué lo critican en forma tan dura por lo ocurrido en la última carrera. Todos parecen haberse olvidado de sus victorias y de que las posibilidades de llegar al título son mérito exclusivo de Schumacher".
"No sé por qué dejan de lado estas virtudes sólo porque cometió el error de no ver a una máquina que lo estaba pasando", concluyó Lauda.
"Son tales las presiones en la Fórmula 1, que los pilotos se olvidan de la moral", afirmó el ex corredor italiano durante el juicio por la muerte del brasileño Ayrton Senna
IMOLA, Italia (AFP).- El escocés David Coulthard, piloto de McLaren-Mercedes, que en su momento corrió para Williams, y el italiano Michele Alboreto, retirado de las pistas, mostraron ayer sus diferencias frente al Tribunal de Imola, sobre la oscilación de la barra de dirección del auto del brasileño Ayrton Senna, que murió en el circuito de esta ciudad en 1994.
Las imágenes filmadas por una cámara colocada en el Williams de Senna, el 1 de mayo de 1994, mostraron una oscilación de unos dos centímetros, lo que habría provocado la ruptura de la barra de dirección que fue mal instalada y, consecuentemente, habría precipitado el accidente mortal, teoría sustentada por el fiscal Maurizio Passarini.
En la audiencia de ayer, la defensa afirmó, por el contrario, que la barra se rompió debido al violento choque del auto contra un muro de cemento en la curva de Tamburello, aunque una frase de Alboreto resonó como una sentencia: "Frente a las presiones, los pilotos pierden la moral" .
Sin embargo, para Coulthard era normal que aquella época oscilará el volante o la columna de dirección.
"Hoy, el reglamento ha cambiado y la barra de dirección es más rígida", aclaró Coulthard, que ya había afirmado por escrito que, según él, el accidente de Senna no fue provocado por un problema técnico de la columna.
"Antes, los desplazamientos de la barra podían ser de izquierda a derecha, de arriba a abajo, y variar dos centímetros; incluso, más", señaló Coulthard. Y amplió la teoría: "Era normal que la mano que sujetaba el volante rozara contra el borde del auto en el momento de tomar una curva. Por eso, todos los pilotos llevaban guantes reforzados".
Durante la audiencia se proyectó un video filmado en agosto último en la sede del equipo Williams, que muestra a Coulthard al volante de un modelo 1994.
Se ve claramente, en la filmación, que Coulthard maniobra con el volante, que provoca una oscilación muy perceptible.
Después de observar detenidamente el documento fílmico, el ex piloto italiano de la Fórmula 1, Michele Alboreto, estimó que nunca "habría conducido un vehículo que oscilara tanto. Con esos movimientos, es muy difícil controlar un auto de Fórmula 1".
Alboreto sostuvo en dos audiencias anteriores la misma teoría y reiteró que si otros seis pilotos afirmaban lo contrario era porque estaban en la Fórmula 1 y recibían muchas presiones.
Justamente seis personas, entre ellas tres dirigentes del equipo Williams y tres responsables del circuito de Imola, comparecen ante el Tribunal de Imola, por homicidio involuntario, desde el 20 de febrero último.
Hoy será el turno de los testimonios de Frank Williams, el propietario del equipo; también, de los técnicos Patrick Head y Adrian Newey.
Los seis acusados se arriesgan a penas que van desde los seis meses a cinco años de cárcel. Sin embargo, en Italia, la pena sólo se hace efectiva cuando se han agotado todos los recursos previstos por la ley.
Coulthard, que avala la teoría del equipo Williams, admitió que la ahora legendaria curva de Tamburello, tras la muerte de Senna, es particularmente difícil.
"La primera vez que la tomé fue en los ensayos de 1993. En las dos o tres primeras vueltas no apreté a fondo el acelerador con el fin de adquirir confianza; me acuerdo de que la curva era muy rápida y que la pista no era lisa", comentó el piloto escocés Coulthard.
Claro que, para todos los que estuvieron en la audiencia de ayer, quedó clavada como una espina la definición de Alboreto. "Sí, en la Fórmula 1, las presiones son tales que los pilotos se olvidan de la moral".



