

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
(DPA) - En el barrio que vio nacer a Lionel Messi, los vecinos afirman que hay otro chico que será tan bueno o todavía mejor que él. Podría tratarse de una mera expresión de deseos, pero un "detalle" llama la atención: Bruno Biancucchi, el chico en cuestión, es primo hermano del astro argentino del Barcelona.
"Tiene la misma forma de jugar que Leo. Es bueno con la gambeta en velocidad, es un jugador diferente", atestigua Roberto Ramírez, entrenador de las divisiones inferiores del club Renato Cesarini, donde Bruno juega en el equipo de baby-fútbol de la categoría 96.
Coincidencias. Bruno tiene nueve años -nació el 23 de noviembre de 1996- y hace malabares con la pelota sobre el pavimento de la misma calle en que lo hacía diez años atrás su primo Lionel, actualmente de 18. En el barrio natal de ambos, en la zona sur de la ciudad de Rosario, se asombran por su parecido a la hora de jugar.
"Lionel desde chico era un fenómeno. Pero Bruno es más hábil, va a salir todavía mejor", pronostica Pedro Pécora, el mecánico del barrio, quien hoy ve como el chiquito Biancucchi emula con el balón a su pariente, frente a su taller.
Bruno es tímido, salvo con la pelota en los pies. "Jugar es lo que más me gusta, como enganche, delantero", dijo a dpa sentado en el sofá de su casa, antes de asentir con la cabeza a la pregunta de si a él también le gustaría vestir algún día la camiseta del Barcelona.
Es derecho. En el juego de las diferencias, hay sin embargo un par: Messi es zurdo y Biancucchi derecho. Y según la madre de Bruno, Marcela Cuccittini, su hijo es "más callejero" que Lionel. El delantero de la selección argentina, todos coinciden, no tenía en su cabeza otra distracción fuera del fútbol.
Bruno asiste a la misma escuela que Lionel, y una de sus maestras asegura que el chico, a quien definió como "tan calladito" como Messi, tiene "muchas expectativas de llegar a ser como su primo".
El padre de Bruno, Claudio Biancucchi, confía en las condiciones de su hijo, pero prefiere ser cauto. "Es igualito a Lionel: en el físico (mide 1,30 metros), incluso en sus pasos cortitos. Cuando mete un gol agacha la cabeza, no hace grandes festejos como otros chicos y lo mira a uno en silencio como preguntando, ´¿te gustó?´".
"Pero tranquilicémonos un poco, todavía es muy chico, la edad clave para ver hasta dónde puede dar, si mantiene su interés por el fútbol, si es constante, es de los 10 a los 12", advierte Biancucchi.
Precisamente, a los doce años fue cuando Messi emigró junto a su familia a España, para sumarse a la cantera del Barcelona, algo que Biancucchi, chofer de colectivos en la ciudad de Rosario, todavía no tiene previsto repetir con su hijo. Más bien preferiría ver a Bruno lucir la camiseta de Newell´s, para el cual Lionel jugó en categorías infantiles.
Por ahora, Bruno deslumbra en Renato Cesarini, donde entrena tres días a la semana. "Es un rayo, el otro día hizo un gol apenas empezado el partido con un zapatazo bombeado. Le veo hacer cosas que me emocionan", apunta el entrenador Ramírez.
Si es verdad que el fútbol se lleva en la sangre, la de la familia Cuccittini -apellido de las madres de Lionel y Bruno, que son hermanas- parece ser buena. Pero sólo el tiempo dirá si la nueva esperanza de la familia se queda en promesa o llega a estrella.
"Yo a los chicos les digo: para llegar a ser un futbolista profesional un 90 por ciento depende de vos y el otro diez por ciento, a la iglesia", postula Ramírez en relación a ese factor que algunos denominan "suerte", y que es clave en el desarrollo de la carrera de un jugador.
Mientras el futuro llega, Bruno Biancucchi se divierte con la pelota en los pies frente al mismo almacén de barrio ante el cual Messi construía "paredes" con la ayuda del cordón de la vereda.


