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SIDNEY, Australia .- Luego de un período de tranquilidad, Lleyton Hewitt parece que volvió a perder la calma. Tras sufrir una sorpresiva derrota ante su compañero de Copa Davis, Chris Guccione en la segunda rueda del torneo de Sidney, le apuntó duro al nivel de los jueces en el tenis.
Hewitt no pudo mostrar el mismo rendimiento que lo llevó a a los primeros puestos del escalafón en su mejor momento y perdió el partido por 7-6 (7-4) y 7-6 (7-2).
Pese a la derrota, Hewitt demostró que no perdió nada de su agresividad y disparó su enojo contra los jueces, comparando su actuación con la de los árbitros del partido de cricket de la semana pasada entre Australia e India.
"Me siento como los jugadores de cricket", afirmó Hewitt. "¿Qué es lo que pasa con los árbitros estos días?, ¿son inútiles?"
La frustración de Hewitt se hizo evidente en el segundo set cuando discutió con el juez de silla, luego de un fallo en su contra.
Hewitt consideró como pobre el nivel de los jueces, pero admitió que tiene algo de compasión por los árbitros. "Pienso que los jueces centrales se han, probablemente, retraído más desde el advenimiento del ´HawkEye´ (sistema para decidir las pelotas dudosas), el cual, está bien en los torneos importantes", sostuvo.
"Pero en los torneos más pequeños, donde uno no tiene ´HawkEye´, uno debe plantarse y tomar decisiones. Es obviamente duro para ellos porque una semana tienen el ´HawkEye´ y a la siguiente no", destacó.
Perfil de un tenista polémico. El australiano hizo famoso su grito de "C’mon!" para festejar los puntos obtenidos cuando coloca un tiro ganador, pero también cuando su rival comete un error no forzado. Eso es lo que enerva a quienes comparten con él el circuito, pero no las actitudes lejanas a la caballerosidad.
Lleyton Glynn Hewitt, que debe su segundo nombre a su padre, se formó en la escuela de la exigencia familiar, por lo que sus arranques vienen de pequeño. Cuando el niño Lleyton tenía diez años, sus padres lo hacían jugar con chicos dos años mayores que él. Ya entonces, su grito de "C’mon!" era todo un símbolo de su personalidad.
Cuentan quienes lo conocen de aquellos tiempos que una vez, el joven Lleyton se imponía en un partido por 6-0 y cuatro o cinco a cero en el segundo set. Todo se encaminaba a una bicicleta, como se llama al doble 6-0 en el tenis. Pero un fallo del umpire le dio un game a su rival y el pequeño Lleyton empezó a protestar como si el encuentro se le fuera en ese punto o ese juego. Lo que quería Hewitt era ganar 6-0 y 6-0 y aplastar a su rival.
La historia no terminó allí. Con motivo de ese encuentro, Tennis Australia, la federación de ese país, convocó a una reunión de padres de jugadores juniors para que los de Hewitt pudieran comprender que había cuestiones éticas que respetar. Todos los convocados estuvieron presentes, pero los asientos reservados para Glynn y Cherilyn, los papás de Lleyton, quedaron vacíos.
<b> La relación con los argentinos. </b>



