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LA PLATA.- Hace unos cinco años, poco después de conducir a La Plata Rugby Club a su primer título en el certamen de Buenos Aires (1995), Gonzalo Nicha Albarracín fue designado para hacerse cargo de los seleccionados de seven-a-side (la modalidad reducida del rugby, que se practica con equipos de siete jugadores). Desde aquella época, el técnico platense se transformó en un verdadero especialista y dentro de un mes, en el 3er Mundial de Seven que se disputará en Mar del Plata (del 26 al 28 de enero), afrontará el máximo desafío en su proceso, durante el cual trabajó a la par del rosarino Ricardo Paganini (es el manager). En plena etapa de preparación, Albarracín describió el presente y los objetivos de los Pumas.
-¿Hay alguna posibilidad de que los seis jugadores que actúan en Europa no puedan estar?
-No. Salvo algún imponderable de último momento, ellos (Pichot, Contepomi, Simone, Corleto, Albanese y Albina) estarán en Mar del Plata. Hace un mes, los integrantes de la comisión de selección se contactaron con cada uno de los profesionales y ellos mismos aseguraron no tener inconvenientes para venir. Además, la International Board confirmó que para esa fecha no habrá partidos en ningún lado.
La única baja que por ahora tuvimos es la José Orengo... y, toco madera (pone su mano sobre la cabeza y se ríe). La actitud de Josi (por Orengo, que renunció al equipo por cuestiones de trabajo y estudio) me parece muy sana. Avisar con anticipación que no iba a poder entrenarse con el énfasis necesario para este tipo de competencia, demuestra un grado de responsabilidad muy importante para un jugador.
-¿Qué es lo que están haciendo los jugadores preseleccionados a un mes del certamen?
-Consensuado entre todos (entrenadores, manager, médicos y preparadores físicos), se les dio a cada integrante del plantel un plan físico, nutricional y técnico que deberán cumplir hasta que nos juntemos en Mar del Plata, el 18 de enero. Y todos se están entrenando diariamente (de los elegidos, Agustín Pichot y Santiago Phelan se recuperan de lesiones).
A partir de nuestro encuentro, las prácticas serán en doble turno, con actividades extras que permitirán que los jugadores no se aburran para que la concentración física, anímica y mental sea óptima cuando se inicie la competencia.
-Sin embargo, con jugadores del exterior y otros de la Argentina, se hace difícil evaluar el estado del equipo.
-Sí, pero tanto a los del exterior como a los que están acá los conozco bastante por haberlos entrenado en alguna otra oportunidad. Pero esta respuesta me gustaría dividirla en dos. Obviamente, la razón de esta separación llega a partir de los que están y los que no.
Los dos grupos tienen sus pros y sus contras. En primer lugar, los que están acá tienen mucha competencia de seven, están muy compenetrados con el juego y eso es muy favorable, pero deben mejorar su condición física para llegar en el mejor estado posible. Y, en segundo término, los que juegan en Europa tienen un estado atlético inmejorable, pero hay que sacarles el cassette del juego de quince para cambiárselos por el de seven.
-¿Cuáles son las posibilidades reales de los Pumas?
-La prioridad es clasificarse entre los ocho primeros, algo que no se logró en ninguno de los otros dos mundiales (1993 y 1997). Ahora, si llegamos a esa instancia, seguramente vamos a querer pasar a las semifinales y, por qué no a la final. Tanto los jugadores como yo queremos ganar todo, aunque somos conscientes de que ganarles a los All Blacks o a los fijianos es casi un imposible. Igualmente, lo vamos a intentar.
Nicha Albarracín se deja llevar por la pasión y hace bien, porque el sueño de ubicarse entre los mejores no es imposible: "Sería el corolario de un trabajo de cinco años, de esfuerzo, de estudio y de dedicación. Ojalá que junto con los jugadores -los principales actores- podamos cumplir con las expectativas de la gente".



