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Pablo Cavallero construyó su casa alrededor de un campo de golf de 27 hoyos en el barrio Torre en Conill, a 12 kilómetros del centro de Valencia. Disfruta del fútbol y desde el arco sostiene la ilusión del club Levante, que marcha tercero –detrás de Recreativo y Nástic– en el campeonato de segunda de España y hasta aquí se asegura la vuelta a la máxima categoría. Pero le falta algo: desde el 30 de junio de 2004 no juega en la selección argentina. Desde que asumió José Pekerman, el hombre que atajó en Corea-Japón ya no apareció en ninguna convocatoria. Tras casi una década de presencias ininterrumpidas, a los 32 años le ha tocado tomar distancia. Una situación que lo invita a un análisis diferente.
–¿Cómo ves a la selección?
–Me parece un poco incierto el futuro de la selección. No se sabe cómo van a llegar los jugadores ni con qué equipo inicial afrontará Pekerman el Mundial. Tengo la sensación de que aún quedan muchas dudas, ¿no? En todas las líneas no se sabe bien cómo formará el equipo, como también hay incógnitas sobre la lista definitiva de 23. Sí sabemos que jugarán Riquelme y dos puntas delante de él..., pero no mucho más. Se han jugado varios amistosos y hubo muchos cambios de sistemas y de jugadores. ¿Vamos a jugar con doble cinco o con uno solo, con línea de tres o de cuatro? También es cierto que, por lesión, a otros futbolistas no los pudimos ver. Son demasiadas incógnitas tan cerca del Mundial.
–Describís un panorama muy diferente al del equipo que llegó al Mundial 2002, pero eso no es determinante, porque en Japón...
–Sí, ya sé, nos volvimos enseguida... ya sé. Llegar a un Mundial bien depende de las expectativas que generaste antes. Y si en 2002 éramos candidatos, nos habíamos merecido ese lugar. El equipo tenía estilo, contundencia, iba al frente de local y de visitante. Ahora siento que quedan muchos puntos por atar. No digo que corra en desventaja, pero está claro que el equipo no llega en las mejores condiciones. Lo ideal sería ya estar armado, con un once base y con varios amistosos que les hubiesen dado continuidad a esos nombres.
–Entonces, según tu visión, ¿esta vez la Argentina no es candidata?
–Por historia y por algunos nombres es candidata. Después, si es por su actualidad, tendrá que demostrarlo. Pero me imagino que el que ahora está dentro del equipo se debe sentir menos candidato que, por ejemplo, nosotros en 2002.
–¿Qué jugador no tendría que faltar en la lista definitiva?
–Zanetti, Ayala, Verón, Crespo y el Kily.
–La vieja guardia. ¿No aceptás la renovación de Pekerman?
–No, no es por eso. Realmente creo que ellos son valiosos y le pueden aportar mucho al equipo. Por experiencia, capacidad y hambre de revancha, al menos tendrían que estar entre los 23. No busco alimentar ninguna polémica con lo que digo, pero... ¡Hay tipos que se necesitan! Son 18 o 19 los jugadores de campo, ¿no? Bueno, con esos cinco que nombré, más Heinze y Samuel... ahí tenés los jugadores que necesitás en un Mundial.
–¿Y Sorin?
–Sí, también tiene que estar.
–¿Creés que el cruce público entre Sorin y Verón puede dañar la convivencia en la selección?
–No, ese episodio no tendría que trascender más allá de lo que se vio en el partido.
–¿Quién debe ser el arquero?
–Hay que darle continuidad al Pato Abbondanzieri. El bajón futbolístico que tuvo puede haber sido por la proximidad de jugar su primer Mundial; tal vez le pesó un poco el fantasma de no tener un buen rendimiento y temer quedarse fuera de su sueño. Todos pasamos por eso. Ante el primer Mundial es difícil mantener un nivel muy alto. Tal vez la cercanía del torneo hizo que su rendimiento no fuera el mejor, y en la selección todo se paga el doble. Igual, se lo criticó más de lo normal. Ahora hay que darle continuidad. Tiene experiencia y lo avalan muchos logros. Me gustaría que le fuera bien.
–¿Qué opinás de Messi?
–Es muy desequilibrante y creo que puede darle mucho a la selección. Jugar en Barcelona no es fácil y él lo hace con naturalidad. Se apoyó mucho en Ronaldinho y se ha aprovechado del gran momento de Barcelona y de todos sus compañeros. Así, todo es más sencillo. Me gusta su inocencia para jugar en cualquier lado en un alto nivel..., esa sana irresponsabilidad.
–¿Por qué creés que José Pekerman nunca te llamó?
–Nunca hablé con él desde que asumió. Seguramente, la segunda división de España no le ha servido de parámetro para ver cómo estaba. Me hubiese gustado tener alguna oportunidad en los últimos amistosos. Mi etapa en la selección me hizo muy feliz y la aproveché. La extraño, claro, pero no sufro.
–Y vos, ¿cómo analizás tu nivel?
–No soy menos que los arqueros que irán al Mundial. Si me hubieran dado una oportunidad para que al menos me vieran entrenar, seguro que hubiese estado peleando entre los tres. Estoy convencido de eso. Que no haya estado en primera seguro que influyó para que no sepan en qué nivel estoy. Me vinieron a contratar de Alavés antes de ir a buscar a Costanzo y tal vez la vidriera de primera hubiese tenido otra resonancia. Pero estoy tranquilo con la decisión que tomé.



