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Para Vanina Oneto, este 2002 se convirtió en un año especial. En todo sentido. Porque su club, San Fernando, actual puntero del torneo de primera división de hockey sobre césped con medio certamen disputado, alimenta la ilusión de pensar en un título que no logra desde hace 20 años (el de 1982 es la única conquista de esa institución). Y, aunque Oneto y sus compañeras no quieran admitirlo, ellas piensan en el campeonato, estimuladas por las ganas de cobrarse esa deuda con la historia.
Luego de defender el título del Champions Trophy (China) con el seleccionado en agosto próximo, Oneto jugará tres meses más tarde la Copa del Mundo en Australia, la última de su carrera. A Vanina le quedan pocos títulos por obtener con el equipo nacional. Y la obtención de un campeonato mundial mayores es uno de ellos. Demasiados sueños apretados en 365 días. Sobra convicción en La señora del gol, dueña en estos tramos de la temporada local de una marca extraordinaria: 27 tantos en 13 partidos.
–Vanina, personalmente, ¿cómo definirías este presente?
–Me siento muy bien. Físicamente, bárbara. Disfruto corriendo, porque tengo aire y piernas para hacerlo. Además, sigo incorporando nuevas cosas, como cuando empecé.
–¿Cómo ves en este certamen a San Fernando?
–Bien. En realidad, muy bien, pero falta mucho, demasiado. No hablamos todavía de campeonato, pero lo que comentamos siempre con las chicas es que justo este año cambió el formato del torneo (se juega en una sola rueda; hasta el año último existían los torneos Apertura y Clausura y los ganadores de ambos se enfrentaban en la final). Con el sistema anterior ya estaríamos clasificadas para la definición. Tal vez cuando ganemos algún partido importante en la segunda rueda empecemos a pensar en el título, pero en estos momentos los dos puntos de diferencia no te sirven para nada si perdemos algún partido.
–Tu club hace mucho tiempo que posee a la mayoría de las titulares del seleccionado, pero desde 1991 no lucha por el campeonato. ¿Qué cambió para que ahora suceda lo contrario?
–Los otros equipos tienen las jugadoras del seleccionado más repartidas en todas las líneas. Nosotras tres (Vanina Oneto, María Paz Ferrari y Jorgelina Rimoldi), en cambio, el año último jugábamos todas en la delantera. Hacíamos muchos goles, pero también recibíamos muchos.
La arquera (Juliana Schoeller) está atajando muy bien; fue la figura varias veces y eso te brinda confianza para mandarte al ataque. El cambio está en todo. Candelaria Méndez y Marcela Mosovich ascendieron desde la quinta división y se están adaptando bárbaro. Básicamente, el equipo se animó a jugarse por algo más y a no aceptar que los demás siempre estén arriba nuestro. Había que hacer ese clic. Ahora ganamos hasta jugando mal, como sucedió frente a Buenos Aires. Tenemos esa suerte extra que antes no estaba con nosotras.
–¿Volverías a jugar en otro país?
–No, ¿cómo me lo llevo a mi marido? La etapa de irme sola a vivir nuevas experiencias ya la pasé. Era mi sueño y me animé a concretarlo. Si decidiera irme ahora, sólo lo haría para vivir en el exterior, pero no para jugar y volver.
–¿En qué nivel están hoy las Leonas?
–Estoy superesperanzada, ya quiero jugar el Mundial. Siento que éste será el año de la Argentina. Estamos dando ventajas, pero intentamos suplirlas de la mejor manera posible: jugando contra los varones y entrenando más a conciencia que nunca. Aunque el hecho de no disputar partidos internacionales es una ventaja terrible que les estamos otorgando a nuestros rivales. Es necesario medirse con las potencias y nosotras lo haremos directamente y sin exámenes previos en el exigente Champions Trophy, salvo que nos programen algún partido antes. Así no tenés tiempo de ajustes. A mí me gustaría saber cómo están las holandesas o las australianas, probarlas de antemano. Pero una de nuestras virtudes es que nos adaptamos muy rápido; hemos sorprendido muchas veces a los mejores cuando no éramos nadie. Estamos desarrollando nuevas tácticas que sorprenderán. Ahora desplegamos una fineza en el juego que antes nos teníamos.
–¿El Champions Trophy será una especie de práctica para el Mundial?
–Sí, porque todos los equipos mostrarán muy poco. El 80% de los córners cortos serán directos. Nosotras estamos amagando más en las ejecuciones; lo estamos practicando todos los días. Quizá a Cacho (por el DT Sergio Vigil) se le ocurra algún planteo táctico diferente, como el 3-3-2-2 que está muy bueno y tal vez lo tiremos en algún partido, aunque seguramente él no lo marcará de entrada.
–¿De qué modo te afectó el furor mediático que generaron luego de los Juegos de Sydney 2000?
–Me encanta. Lo que más me gusta es que la gente me reconozca por la calle y me diga algo lindo. Para todos soy la rubia de la vinchita roja, pero que sepan tu nombre es bárbaro.
–¿Te sentís el máximo referente?
–No, esa cuestión está muy repartida. Por ahí soy más carismática o más sociable que algunas y resalto en el grupo. También puede ser que tengo algo especial con los nenes. Hasta amagué con ser maestra jardinera, porque tengo una onda especial con ellos. En general, me ayuda el hecho de hacer goles, porque sos la cara que más sale en la fotos. Es injusto para el resto, pero es la verdad.
–¿Seguís pensando en retirarte después de Atenas 2004?
–Sí, eso está firme. En Grecia cuelgo los botines junto con varias otras.
–¿Se termina entonces la base que obtuvo la Copa del Mundo del 93?
–Y... muchas de ésas van a dejar.
–¿Qué proyectos postergados desearías cumplir en esa nueva etapa?
–Ser madre es el más fuerte de todos. Quiero mellizos; así estaré embarazada una sola vez. Trillizos me dijeron que es mucho lío, pero igual me imagino con dos, tres y hasta cuatro hijos.
–¿Cómo van los estudios?
–Cuando me fui a Sydney dejé la carrera de comunicación social. Este año empecé periodismo deportivo. Me encanta el deporte. Tengo libros de la historia del deporte. Me gusta estudiar los comienzos. Quisiera hacer algo; no sé si con el hockey, pero sí con el deporte.
–¿Te enganchaste con el Mundial de fútbol?
–Como a mi marido no le divierte tanto, los partidos de las 3 de la mañana casi no los veo, pero los que empiezan a las 6 sí. Después de la Argentina, mi favorito era Portugal, pero me desilusionó. Tenía cábalas con el equipo de Bielsa pero las perdí todas, porque contra Inglaterra hice lo mismo que frente a Nigeria y salió mal. Después de la derrota frente a los ingleses, me encantó que la gente saliera a festejar igual y que no hubiera agresiones.
–¿Un 2002 ideal implicaría que San Fernando celebrase el título y que la Argentina volviera a ganar el Champions Trophy y se adjudicara además la Copa del Mundo?
–Eso sería mucho. Lo de Sanfer sí, ¡por Dios, hace 20 años que lo estamos esperando! Y lo del Mundial, también. Pero me conformo con que el Champions sea sólo un buen trampolín para la Copa del Mundo, porque si conseguimos el resto todo va a estar muy bien igual.
Mas allá de las cuestiones deportivas, Vanina Oneto es una Leona sensible y se siente muy preocupada por la situación actual del país. "Soy parte de la sociedad. No hay nada que no me afecte. El otro día fui a la Capital a realizar un trámite y me asombró la cantidad de gente que abría las bolsas de basura para comer. Tanta marginalidad me sorprendió”, expresó la delantera de San Fernando.
“Lo peor es la inseguridad –continuó Oneto–. Yo soy miedosa y me pasaron cosas feas. Una vez me siguieron con el auto y me quisieron asaltar. Además, conozco gente a la que le robaron o la quisieron secuestrar. Ya no podés ir por la calle tranquila. Es tu país, el que amás, y esto duele. Tampoco alcanza el dinero para vivir. El otro día nos pagaron una becas de la Secretaría de Deportes que nos debían desde hacía tiempo, pero no nos daba la cara para reclamarlas. ¡Cómo vas a pedir una beca deportiva si en Tucumán se están muriendo los chicos por la desnutrición!”
“¿Elecciones ahora o en 2003? No sé. Si hubiera un candidato que sepa que asegurará la salud y la educación lo voto mañana, pero no hay nadie así. Si hubiese elecciones ahora, entro en el cuarto oscuro y elijo sin ver. Me da lo mismo cualquiera, porque nadie me convence”, concluyó la Leona.
Vanina Paula Oneto
Nació el 15/6/73.
Está casada desde diciembre de 2000 con Andrés Findor.
A los 15 años debutó en San Fernando. Salvo la temporada 98/99, que estuvo en Den Bosch, de Holanda, no jugó para otro club.
A los 17 años se presentó en el seleccionado mayor. Disputó 167 partidos internacionales y participó de los siguientes torneos:


