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Andy Murray sorprendió al circuito ATP antes de que se iniciara el Abierto de Australia, cuando realizó una conferencia de prensa en la que reveló que dejaría de jugar al tenis profesional por los dolores en su cadera. El británico sostuvo que su intención era despedirse en Wimbledon, pero no sabía si podría llegar hasta mitad de año.

Sin embargo, este martes contó en las redes sociales que se volvió a operar la cadera, tal como hizo en enero del año pasado. Se realizó una "reconstrucción de cadera" y hasta se permitió bromear con una de las imágenes. "Ahora tengo una cadera de metal...", escribió en una foto de una radiografía que muestra cómo quedó tras la cirugía.
Dos veces campeón de Wimbledon, Murray venía debatiéndose si volver a entrar o no al quirófano. Es un procedimiento que consiste en colocar una placa de metal en la articulación, en un intento final para prolongar su carrera.
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Ian Holloway, cirujano ortopédico consultor en el hospital Bupa Cromwell, le dijo a un medio británico que la operación apunta a "que los pacientes puedan volver a la vida cotidiana sin dolor". Dijo que si el escocés elegía este camino, podría jugar al tenis de manera recreativa, tal vez "golpear la pelota con sus hijas" mientras crecían, e incluso podría ser entrenador de tenis.
Antes del Abierto de Australia, Murray había anunciado que tenía la intención de retirarse después de Wimbledon de este año. Ahora, esta chance no está tan claro después de la cirugía, y su último partido es hasta aquí la derrota en cinco sets con el español Roberto Bautista Agut, en la primera rueda en Melbourne.

"Básicamente tengo dos opciones. Una es tomarme los siguientes cuatro meses y medio de descanso y luego comenzar a jugar Wimbledon. Podría hacerlo, pero aunque me tome cuatro meses, nada me garantiza estar bien. Todavía no puedo caminar", dijo, tras el último partido que jugó. "Todavía tengo dolor haciendo cosas básicas del día a día. Pero tener una operación como esa, no hay absolutamente ninguna garantía de que pueda volver a jugar. Soy plenamente consciente de eso. Es una operación realmente grande. No hay garantías de que puedas regresar de eso", decía tiempo atrás.
Pero Murray optó por pasar por el quirófano e intentar recuperarse de los dolores de la mejor manera. Fue una cirugía de casi dos horas donde le extrajeron la articulación de la cadera quirúrgicamente y se la reemplazaron con un implante metálico. Como recuperación se les recomienda a los pacientes volver a la actividad después de unos meses, luego de pasar unas semanas con muletas.


