Pato: el deporte nacional quiere cambiar su imagen y popularizarse, al iniciar la Triple Corona

Con una estrategia de marketing en la que la asesoran dirigentes del polo, la Federación Argentina de Pato trat de expandirse
Con una estrategia de marketing en la que la asesoran dirigentes del polo, la Federación Argentina de Pato trat de expandirse Fuente: Archivo
Andrés Vázquez
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21 de noviembre de 2018  • 23:59

Lejos de la popularidad del fútbol, con menos glamour y marketing que el polo, el pato busca resurgir en la propia tierra que lo vio nacer en el siglo XVII. Con un perfil de acontecimiento deportivo, mezclado con tradición gauchesca, y con un público exclusivo –en su mayoría del interior bonaerense–, el comienzo de la denominada Triple Corona con la Copa Nacional de Pato , el próximo sábado, en Las Heras, tiene como objetivo principal una expansión deportiva y comercial que recupere la trascendencia de otrora y le dé valor real a la ley sancionada en 2017, que lo canonizó como Deporte Nacional.

"El reconocimiento oficial como Deporte Nacional debe ser aprovechado y explotado al máximo para que se logre la popularidad. Tenemos que acabar con eso de que solo lo practicamos y lo disfrutamos chacareros. Hay que cambiar la imagen y derribar ciertos preconceptos para que la gente se acerque al deporte", sostiene Bautista Risso, ex jugador devenido dirigente y uno de los máximos impulsores del cambio de imagen que promueven desde la Federación Argentina de Pato.

Como casi todos los símbolos de la argentinidad, la práctica del pato no fue ajena al paso del tiempo. Víctima de la rigidez de algunas de sus costumbres amateurs y la poca atracción de sus torneos, las principales marcas que supieron invertir en el pato emigraron hacia otros deportes y lo condenaron a un estancamiento comercial y deportivo. Desde hace décadas, lo único que lo rescata del olvido es un decreto dictado por Juan Domingo Perón, en 1953, y la resistencia de los aficionados genuinos. "No podemos seguir subsistiendo por una denominación. Estamos en otra época y debemos aggiornarnos a las demandas actuales para que el pato sea un deporte sustentable", expresa Risso, quien confía en que este es el camino correcto para emprender la resurrección de una disciplina que tuvo su época de pujanza entre los años 50 y 80.

Con la implementación de nuevas estrategias de marketing, los directivos de la Federación Argentina de Pato buscan acercarse al aspecto comercial del polo, sumando atracciones gastronómicas y de entretenimientos que complementen lo deportivo. "Necesitamos profesionalizarnos en marketing y en el área comercial, como lo hizo el polo, para que las marcas también inviertan en el pato", dice Risso, que recurrió a Eduardo Novillo Astrada , presidente de la Asociación Argentina de Polo, para que los guiara en los nuevos planes de cambio. "Nos está dando una mano muy grande. Esto muestra a las claras la hermandad que existe entre las disciplinas", admite, desmitificando los celos que para muchos existen entre ambos deportes.

En la actualidad, la Federación Argentina de Pato cuenta con más 30 campos (equipos) afiliados y 500 jugadores que participan activamente en los 57 certámenes de Baja y Alta ventaja que se realizan anualmente. Los torneos que concitan la mayor atención son solo tres: la Copa Capital Nacional de Pato, que se juega en General Las Heras, provincia de Buenos Aires; la Copa El Recuerdo, que tiene lugar en Campo de Mayo, y el Abierto Argentino de Pato, que disputa su final en Palermo. Este año, los seis equipos que tendrán el privilegio de disputar la Triple Corona serán El Siasgo, El Relincho, Barrancas del Salado, El Fogón la Chacrita, Las Heras la blanquita y Las Heras Agrofarma.

La principal novedad reglamentaria y deportiva de la cuarta edición de la Triple Corona es la conformación de un comité de disciplina ajeno al Consejo Directivo: el propósito es transparentar las sanciones. "Espero que la independencia para actuar sea plena y que los criterios arbitrales se unifiquen de una vez por todas. Es necesario educar a los jugadores y consolidar un grupo de árbitros fijo, que entiendan y aprendan la dinámica de juego, así se evitan sanciones duras", comenta Facundo Taberna, actual jugador de Las Heras y multicampeón con Los Baguales de Roque Pérez.

Un mito bastante difundido dice que el pato es más democrático que el polo porque patrones y peones se mezclan en los equipos. Sin embargo, a la hora de aplicar sanciones y penas la cosa estaba poco clara, ya que algunos dirigentes actuaban en función de sus intereses personales. "Si queremos lograr que las marcas inviertan en el pato y los medios le den difusión, estamos obligados evolucionar en aspectos deportivos y reglamentarios. Con torneos atractivos vamos a poder firmar acuerdos rentables y duraderos con empresas que lo auspicien durante todo el año y que le interese a los medios de comunicación nuevamente. A través de esta ley Nº 27.268 que nos oficializa como deporte nacional esperamos que se nos facilite ampliar los acuerdos con los organismos públicos", comenta Enrique Freixa, presidente interino de la FAP.

Todo indica que con esta reestructuración, el campo Argentino de Pato, ubicado en Campo de Mayo, volverá a tener protagonismo en el calendario de Alta Ventaja. Para eso, la FAP ya comenzó con la remodelación de las instalaciones y espera, en el corto plazo, poner en condiciones las canchas. "Jugar en nuestro predio nos va a ayudar a recuperar nuestra identidad. El debe necesita causar placer visual y estético en el público ", justifica Risso, que tiene bien claro que su misión principal es popularizar un deporte considerado de élite. Además, hace unos meses reabrió la Escuela Formativa de Pato, con el propósito de que los niños se sumen a la práctica de la disciplina.

Con nueva dirigencia y en busca de visibilidad, el pato ingresó en una etapa de cambios para salir del letargo. Sin la popularidad del fútbol ni el glamour de polo, quiere atraer marcas y público para romper con los prejuicios de clasista y darle valor real al mote de Deporte Nacional.

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