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Con los dientes apretados con algún sufrimiento hasta el pitazo final y sin sobrarle nada River llegó por segunda vez en su historia a conseguir la ansiada y prestigiosa Copa Libertadores.
También habrá que apresurarse a decir que con justicia más allá del esfuerzo del América y de las contingencias del juego el equipo de Ramón Díaz cumplió el objetivo fijado. Fue a buscar la gloria no la esperó. Con errores con más de una circunstancia afortunada River ante un fervoroso y anhelante público salió a darle la satisfacción que su gente le pedía. Y lo logró. Pegó en los momentos justos y valió. Las explicaciones en ciertos momentos no valen de mucho. A la hora del festejo sólo vale el triunfo. Así lo entendió el hincha de River y su equipo le otorgó ese deseo.
River debía remontar un tanto en contra del éxito colombiano en su casa. Y en esa mira salió a jugar "su" partido. América debía defenderlo y también hizo lo suyo.
Cuando nada estaba definido sobre el juego vino la explosión de Ortega y su centro que conectó Crespo para el primer grito del gol de la noche. Iban 6 minutos.
Era la tranquilidad que necesitaban los locales para que la presión del público no le fuera en su contra. Se empezaba a festejar sin nervios extras. Y fueron 20 minutos de un fútbol rápido preciso y potente de los ganadores. Con un Ortega inspirado e imparable. Pero River se equivocó en los metros finales y tiró más pelotazos que toques cuando había que definir.
Los colombianos soportaron el asedio no se desarmaron y se mantuvieron en el planteo inicial. Tener el balón lo más posible y progresar de a poco para llegar a Burgos.
River perdió el balón en el medio allí resultó fundamental Berti en los visitantes y América empezó a inquietar. Hasta un penal de Rivarola a Zambrano que el árbitro no vio.
En la segunda etapa ante un River que peleaba más que jugaba los colombianos se animaron más y Burgos pasó situaciones difíciles. Había olor a empate. Pero aquello de los momentos justos se volvió a dar.
Erró el arquero Córdoba o se confió y Crespo no perdonó. Segundo gol respiro y la Copa al alcance de la mano.
América no se dio por vencido pero estaba herido. A River no le sobraba mucho pero era la hora de poner y puso. No era tiempo de pensar ni de lujos. El triunfo estaba a la vista el rival no cejaba en su empeño. River defendió lo obtenido y así con algún sobresalto llegó a la gloria. Tiene la Copa nadie se la podrá sacar. Es la hora de tomar un sorbo.
Dirigió el uruguayo Julio Matto (regular) se recaudaron $ 2.762.375 y los equipos formaron así:
River Plate: Burgos (6); Hernán Díaz (5) Ayala (7) Rivarola (6) y Altamirano (6); Escudero (5; 29 del ST Juan Gómez) Almeyda (6) Cedrés (5) y Ortega (8; 43 del ST Sorin); Francescoli (capitán 6) y Crespo (8; 41 del ST Gallardo). Suplentes: Bonano y Medina Bello. Director técnico. Ramón Díaz.
América: Córdoba (4); Bermúdez (6); Dinas (5) y Asprilla (5); Cabrera (6) Berti (8) Escobar (capitán 5) y Maziri (5); Oviedo (7); De Avila (5) y Zambrano (5). Suplentes: Niño Ortegón Hernández González y Ricardo Pérez. Director técnico: Diego Umaña.
Primer tiempo: 6 minutos Crespo (R).
Segundo tiempo: 14 Crespo (R).
La caravana de la gente empezó bien temprano con todos los pertrechos de las grandes finales en muchos casos exaltados al máximo con la pintura roja y blanca maquillando los rostros. Antes de las 20 el Monumental ya tenía a todos los hinchas que es capaz de recibir. Una multitud que dejó una recaudación millonaria que repercutirá directamente en las cuentas bancarias de los futbolistas a medias con los dirigentes en el gran negocio de la Copa.
Porque la alcancía de los premios de los jugadores de River siguió recibiendo contribuciones en otros rubros. Quilmes auspiciante en la camiseta y Adidas que provee la indumentaria aportaron 100.000 dólares cada uno. Estos montos pasaron el pozo general de las retribuciones que incluyen el 50 por ciento de la recaudación y el mismo porcentaje de los derechos de televisión.
Pasado en limpio un dirigente de la comisión de fútbol pasó el dato de que cada jugador se llevará 55.000 dólares sólo por la final.
Si hay alguien de River que vivió esta última etapa de la Copa con más amargura que expectativas ése fue Gabriel Amato literalmente borrado por Ramón Díaz a partir de las semifinales. Todo comenzó en Chile ante Universidad cuando a Amato no le gustó nada que el técnico lo dejara todo el partido en el banco. Desde entonces el delantero no figuró más ni entre los suplentes lo cual aceleró notoriamente sus ganas de irse.
Ni en el más optimista de los sueños Hernán Crespo se hubiese imaginado una despedida envuelta en tamaña celebración. Porque si ya mucho había tenido que ver el delantero para que su equipo llegase hasta la instancia decisiva de la Copa Libertadores anoche convirtió los dos goles fundamentales para el logro del equipo de Ramón Díaz.
Crespo (8) no jugó un partido para el recuerdo pero quién duda de que sus dos tantos quedarán en la retina de los emocionados ojos millonarios. En definitiva le brindó la Copa a River y en su último partido en el equipo de Núñez antes de marcharse a Parma le devolvió a los hinchas la sonrisa más amplia. Mucho tuvo que ver en este título con sus 10 tantos a sólo uno del colombiano Anthony De Avila que se coronó goleador del certamen continental.
Pero en la materia fútbol el que descolló fue Ariel Ortega (8). Que siempre se mostró como salida clara y punzante. Porque hizo pesar su habilidad con criterio. Llevó la pelota hasta donde debía hacerlo y la soltó en el momento preciso para desequilibrar al adversario. Además de aportar el centro para el primer gol de Crespo.
En la defensa local tantas veces el punto débil del equipo de Díaz el paraguayo Celso Ayala (7) no cometió errores. Con fuerza y personalidad cortó cada intento que el conjunto caleño intentó hilvanar para acercarse a los dominios de Burgos.
Guillermo Rivarola (6) y Ricardo Altamirano (6) tampoco desentonaron. Clausuraron su sector aprovecharon la tibieza ofensiva de Zambrano y de De Avila y en el caso del lateral se proyectó con oportunismo en un par de ocasiones.
Mientras Germán Burgos (6) tampoco debió pasar zozobras -desbarató en el segundo tiempo con arrojo la jugada más profunda de América que encabezó De Avila- Matías Almeyda (6) aportó su acostumbrado despliegue y batallar en el medio campo.
Enzo Francescoli (6) no estuvo en su mejor noche. Claro que no desentonó pero a un jugador de su fina y elegante categoría siempre se le exige más. La falta de continuidad en la gestación del ataque local es el mayor reproche que se le puede formular.
Hernán Díaz (5) ofreció algunos flancos por su sector y nunca se transformó en salida clara de su conjunto; Marcelo Escudero (5) se prodigó en la marca pero muchas veces se confundió en un estéril torbellino y Gabriel Cedrés (5) rindió de mayor a menor: amenazó con hacer un gran juego y se diluyó en prolongadas intermitencias.
América pese a su pasividad y lentitud exhibió en el argentino Alfredo Berti (8) y en Franky Oviedo (7) a dos volantes que manejaron el balón con propiedad tino y precisión. Hicieron circular la pelota la entregaron con destino cierto y a veces se sumaron a la ofensiva. No encontraron respuestas.
River tuvo un símbolo. Un héroe. Un emblema de humildad de sacrificio y de calidad. Estaba algo enojado porque le habían robado la medalla y aunque no hace falta nombrarlo Enzo Francescoli dijo: "Es vergonzoso que sucedan estas cosas. Por suerte me dieron otra medalla. Encima no pudimos dar la vuelta olímpica pero ¡qué le vamos a hacer! Ya sabemos cómo somos. Estoy muy agradecido a mi familia. Fue fundamental el apoyo de ellos".
Ramón Díaz fue el más criticado cuando a River las cosas no le salían del todo bien. Hasta se habló de renuncias o despidos. Pero el técnico de River campeón de América nunca aflojó y ahora disfruta del sueño hecho realidad de todos los hinchas millonarios.
"Me siento inmensamente feliz. Es difícil hacer un análisis ahora. Sólo quiero decir que esta copa es para toda la gente de River" dijo emocionado el entrenador.
Hernán Crespo el goleador que se va a Parma dijo presente con dos conquistas. Luego los goles le dejaron lugar a las lágrimas: "Esto es para la gente para mi viejo para toda mi familia y para mis amigos. Soy muy afortunado y le agradezco a Dios por lo que me dio esta noche".
Francescoli no sólo es admirado por los fanáticos sino también por sus compañeros. Hernán Díaz comentó: "A Enzo hay que hacerle un monumento en vida no deberían desaprovechar esta oportunidad. No sólo por lo que significa como jugador sino por todo lo que es como persona". Respecto del logro expresó: "Logré mi objetivo máximo. No sé si merezco tanto".
Germán Burgos se acordó de alguien muy especial: "Se lo dedico a Amadeo Carrizo. El siempre me defendió en los momentos más difíciles".
El sacrificio fue lo que destacó Guillermo Rivarola: "Era el sueño de todos. Costó mucho como siempre cuando querés ser el campeón".
Por último el presidente Alfredo Davicce no cabía en sí mismo de la alegría: "Hoy es un día muy especial a pesar de todo lo que se produjo tras el final del partido nada puede empañar el gran triunfo".


