

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Ver a un pilar tirar un rever pass en la década del 70 era una rareza en una época donde para el futuro -el 2000- se presagiaba que los autos iban a volar. José Pepe Gavito, pilar de Banco Nación en esos tiempos, era capaz de eso y más. Hugo Porta recuerda, entre nostalgia y risas: "Tales eran sus destrezas que debe ser el único caso en la historia de un jugador que pasó de pilar a fullback. Es más: en un partido jugó con guantes. El título fue «Gato con guantes no caza ratones». Pepe disfrutaba eso de jugar, de arriesgar siempre". El ex capitán de los Pumas tuvo a Gavito de compañero y de entrenador en aquel Banco de pelota viva que revolucionó el rugby y que se consagró campeón de la URBA en 1986 y 1989.
Gavito se fue de gira la semana pasada. Repentinamente. Junto a otro pilar, el Indio Roberto Fernández, integró una dupla de entrenadores que condujo a Banco Nación durante la década del 80 con el legado del juego y los títulos. Y de acuerdo con la idea que bajaba desde la dirigencia de otro maestro del rugby que también marchó: el Bocho Lino Pérez. "Pepe era un estudioso. Un tipo amable, sereno, reflexivo. Hacíamos una buena dupla porque yo soy un poco más explosivo", cuenta el Indio. Norberto Cacho Mastrocola, quien al igual que Porta fue compañero y luego entrenado por Gavito, agrega, también entre risas: "Pepe era un pilar no ignorante. Pero con su inteligencia y su acidez era de palabra tan temperamental como lo era el Indio con su físico".
Pablo Di Nisio, formidable tercera línea de aquel equipo, de la camada de chicos que integraban, entre otros cracks, Fabián Turnes y el Aguja Fabio Gómez, y que vino a encajar como anillo al dedo a la estrella de Porta y a todo lo que pretendían Pérez, Gavito y Fernández, recuerda de esta manera al entrenador que se fue: "Pepe nos hablaba como si fuese nuestro padre. Era un fenómeno de tipo, sencillo, educado, de buen humor. Alguien con quien podías hablar de cualquier tema".
Porta, Mastrocola y Di Nisio lo nombran también a Carlos, el Sapito, el hermano de Pepe, como otra persona fundamental. La concesionaria que los Gavito tenían en Libertador y Melo, en Vicente López, era una parada obligada para hablar de rugby y de la vida misma; una especie de subsede de Banco Nación. Edmundo Aguiar, otro hombre de rugby, recuerda también aquellas interminables charlas en el café de Melo y Azcuénaga, cercano a la concesionaria. El Sapito fue el más abrazado en la misa en la Catedral de San Isidro, al día siguiente de la muerte de su hermano.
"Si hoy tuviese que elegir a alguien que esté conmigo para entrenar, sin duda lo llamaría a Pepe", confiesa el Indio Fernández, quien con Gavito también entrenó durante tres años al seleccionado de Buenos Aires. Aquel Banco Nación que condujeron metió una cuña en la elite rugbística de Buenos Aires, con un estilo que atrapaba a público de otros clubes y a no adeptos al rugby. Un domingo, ante Olivos, ese equipo convocó a una multitud. Y metió 70 puntos?
Pepe Gavito, Maestro del rugby, dejó una huella. Hoy, los autos no vuelan, pero ver a los pilares tirar rever pass ya no es una rareza.




