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Los negros dominan la mayoría de las disciplinas deportivas. ¿Mito o realidad? Para intentar llegar a la verdad, hay que tener en cuenta varios aspectos que están más allá de los simples datos estadísticos. Además de la historia de la raza negra, proscripta hasta no hace muchos años, tampoco pueden escapar del análisis algunas de las diferencias físicas que la distinguen de las demás; ni tampoco las distintas situaciones sociales por las que tuvo y tiene que atravesar.
Al margen de que todos los hombres nacieron en igualdad de condiciones, cada raza obtuvo un desarrollo físico de acuerdo con los diferentes tipos de hábitat (climas, geografías, alimentación, etc.) en los que vivieron. De esta manera, el metabolismo nato del cuerpo cambió adaptándose a las diversas circunstancias de los seres humanos.
Si bien las diferencias atléticas existen, y según varios especialistas son determinantes, para intentar explicar el porqué del poderío negro en algunas disciplinas y su ausencia en otras, el aspecto social tiene el mismo peso, y quizá un poco más. No se trata sólo de buscar las causas dividiendo al ser humano en negros y blancos, sino también en los diferentes niveles de poder adquisitivo de las personas.
Es verdad que el porcentaje de negros que practica boxeo es superior a la de cualquier otra raza, por lo que las posibilidades de ser dominadores son mayores. Pero también es cierto, y de acuerdo con un censo oficial realizado el año último, que en los Estados Unidos, el país con mayor cantidad de campeones mundiales, el 58% de los pobres es negro, y varios de ellos perciben una salida económica solvente arriba de los rings.
Por su contextura física natural, se destacaron y se destacan en las categorías que van desde los pesos medianos hasta los pesados. En los últimos 40 años, sólo hubo dos campeones mundiales blancos entre los pesos completos. Algunos dicen que Ray Sugar Robinson y Joe Louis son los más grandes de la historia de este deporte; otros indican a Muhammad Alí como el mejor. Lo único indiscutible es su color de piel.
Aunque en sus comienzos el boxeo fue un deporte de elite, en el presente la mayoría de los destacados tienen en común, además del color de piel, el mismo origen social: la pobreza. La excepción más demostrativa de ambas reglas es Oscar De La Hoya, campeón mundial de los semimedianos; la nueva estrella del boxeo dijo en varias oportunidades que él no pelea por necesidad económica, ya que proviene de una familia (blanca) de clase media.
Indudablemente, el nivel más alto de competencia en basquetbol es el de la NBA, en los Estados Unidos, donde este deporte es uno de los más populares. Aunque la mayoría de los entrenadores es blanca, en la actualidad, el 82% de los jugadores es negro, y las causas son casi similares a las del boxeo: la pobreza y la esperanza de un sólido porvenir económico. Por otra parte, es un deporte accesible y que se puede practicar con facilidad, ya que en los Estados Unidos las canchas de basquetbol, o playgrounds, son municipales, y, por ende, gratuitas.
Pero aquí sí, las condiciones físicas naturales son un factor determinante. Varios estudios indican que el tendon de Aquiles de los negros es dos y hasta tres veces más largo en comparación con los de las demás razas. ¿Qué significa esto? En líneas generales, el tendón de Aquiles es una especie de resorte que determina la potencia y la altura de un salto; a tendón más largo, salto más potente y alto.
¿Los más grandes? Michael Jordan, Wilt Chamberlain (único jugador que marcó cien puntos en un partido cuando todavía no existían los triples) y Magic Johnson, todos negros. Larry Bird es, según los especialistas, el único blanco que está entre los diez mejores de todos los tiempos, pero, a diferencia de los otros, no por su habilidad, sino por su gran efectividad en los lanzamientos.
Un dato más: once de los doce integrantes del equipo de los sueños, ganador de la medalla dorada en los últimos Juegos Olímpicos, eran negros; la excepción fue John Stockton.
Ninguno de los 25 mejores tiempos en la historia de los 100 metros llanos fue realizado por algún blanco, y en los 200 sólo uno tuvo el privilegio de lograrlo. Tomando como parámetro los campeonatos mundiales de los años ´87, ´91, ´93 y ´95, y los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y Barcelona 1992, los países africanos ganaron el 65,6% de las carreras de 800, 1500, 3000, 5000 y 10.000 metros que se disputaron. Obtuvieron 59 medallas doradas sobre un total de 90. Y todos los ganadores fueron negros.
Trece de las catorce medallas doradas que ganó Estados Unidos en las competencias de campo de Atlanta ´96 fueron conseguidas por negros.
En el caso de los kenianos, amplios dominadores en las carreras de fondo, es conveniente aclarar algo: su país tiene un sistema de detección de talentos atléticos que comienza en las escuelas primarias. A los elegidos se les otorgan becas para estudiar y perfeccionar su técnica deportiva en el exterior, mayoritariamente en los Estados Unidos, es decir que, a lo natural, se le agrega un trabajo especializado.
Kevin Little, el primer blanco norteamericano desde 1956 que gana un título internacional de pista, distinción que logró al consagrarse campeón mundial de los 200m indoor, en marzo de 1997, en París, reconoció: "Cuando termino de correr, la gente no entiende nada, me mira como diciendo: ºPero vos no sos negro! Muchas veces me pregunté hacia dónde se dirige el atleta blanco, y no me supe responder. De lo que estoy seguro es de que, al menos en mi país, se está perdiendo el interés por el deporte".
Los deportes nombrados anteriormente son sólo algunos de los que domina la raza negra, y todos tienen algo en común: para precticarlos no hay que invertir dinero, y si se cuenta con las condiciones necesarias y una buena preparación, los resultados no tardan en llegar. Todo lo contrario a lo que sucede con el automovilismo, el ciclismo o el tenis, tres ejemplos en los que no predomina dicha raza.
Claro que hay excepciones, sobre todo en el tenis. Como la de Athea Wilson, la primera negra que conquistó Wimbledon, el ´57 y ´58. O la de Arthur Ashe, el primer tenista negro que ganó el mismo torneo, en 1968. También Malivai Washington se encarga de vez en cuando de dar alguna sorpresa en el circuito, como cuando llegó a la final del mismo torneo, en 1996. Entre las mujeres, Zina Garrison se destacó en los ´80, y hoy, Venus Williams es la mayor exponente. Lo que nadie dijo es que todos ellos, salvo Ashe, que era de origen humilde pero no de pobreza absoluta, nacieron en familias de clase media y alta.
En golf, si bien ya había ganado algunos torneos profesionales, Tiger Woods, revolucionó al mundo cuando ganó el Master de Augusta, en abril de 1997. Rompió con los moldes históricos y superó las barreras que imperaban en dicho deporte. Esas que decían que un negro no podía, ni debía, jugar al golf.
La revista norteamericana Sports Ilustrated encuestó, durante seis meses del año último, a los estudiantes secundarios y universitarios de su país. El 57% de los chicos negros tiene perspectivas de ser un atleta profesional contra el 41% de los blancos. ¿Los motivos de esa diferencia? Según los sociólogos citados en dicha nota, sólo el 45% de los jóvenes blancos no se cree físicamente inferior a los negros. También, al ver que desde la década del 70 la raza negra es dominante en los deportes más importantes de los Estados Unidos, se inclinan hacia la práctica de nuevas disciplinas. Si bien la estadística es correspondiente a un sólo país, no deja de ser llamativa.
Un tema controvertido que, desde que se planteó, es el causante de discusiones interminables. Con los ejemplos nombrados, símbolos de una tendencia, se podrían arriesgar algunos pronósticos con vistas al futuro. Pero ése no es el trabajo de quien escribe, sino de los propios protagonistas. Y también de la sociedad.
A lo largo de la historia, los negros también soportaron humillaciones en otras ramas del deporte. Estos son algunos de los casos.
Atletismo. El norteamericano Howard Drew fue el primer gran velocista negro de la historia contemporánea y también la primera víctima del racismo. En los Juegos Olímpicos de Estocolmo, en 1912, Drew fue el mejor atleta en las eliminatorias de los 100 metros llanos. Pero el día de la final olímpica, sus entrenadores lo encerraron en el vestuario porque no podían soportar que un negro se llevara todos los laureles. Finalmente fue el blanco Ralph Craig quien ganó la competencia. Sólo en los Juegos de París, en 1928, con la victoria que el norteamericano William Hubbard obtuvo en salto en largo, un negro obtuvo una medalla dorada. En los Juegos de Berlín ´36, Jesse Owens, con cuatro preseas doradas se llevó toda la gloria y dejó perplejo a Adolf Hitler, que organizó las competencias para que sobresaliera la raza aria. En México «68, los norteamericanos Tomie Smith y John Carlos subieron al podio para la coronación de los los 200 metros llanos, y alzaron sus puños con la señal del "Black Power" (poder negro), por lo que fueron expulsados de la villa olímpica. En Münich Ô72, los negros Vincent Mattheus y Wayne Collet fueron descalificados por el Comité Olímpico Internacional porque, mientras sonaba el himno de los Estados Unidos, entonaron: Esta victoria es mi victoria, y no la de mi país.
Basquetbol. En los Estados Unidos, la alta competencia no admitía basquetbolistas negros. En la década del ´20, un grupo de jugadores de esa raza formó los Harlem Globetrotters. En 1948, en un desafío que organizó el diario "Chicago Herald América", este equipo se enfrentó con Minneapolis Lakers, quíntuple campeón de la NBA. Harlem ganó 61 a 59 y, tras el encuentro, los negros tuvieron más prestigio. Pero sólo en 1950, la raza tuvo sus representantes en la NBA: Chuck Cooper firmó para Boston Celtic y Nat "Sweetwater" Clifton lo hizo para New York Knicks.
Béisbol. Como a los negros no se les permitía participar en la liga profesional, formaron la "Negro League". De allí surgió un artista de los home-runs: Joshua Gibson. Logró sacar la pelota de la cancha 961 veces, aunque esa marca no fue considerada oficial. Gibson jamás jugo con la elite blanca y el público no pudo ver al único beisbolista que, de un batazo, sacó la pelota del Yankee Stadium. El primer negro que llegó a las grandes ligas fue Jack Robinson, en 1947, contratado por los Dodgers Brooklyn.
Boxeo. En 1919, Jack Johnson fue el primer afroamericano en conseguir el título mundial de los pesados, tras vencer al canadiense Tommy Burns, en Sydney, Australia. Hijo de esclavos, Johnson fue odiado y perseguido por aquellos que lo veían como una amenaza para la sociedad norteamericana, y su coronación fue tomada como una victoria por los negros de su país. Sólo un detalle: las imágenes de la pelea nunca fueron mostradas. Finalmente Johnson decidió casarse, aunque cometió un error imperdonable para la sociedad de aquellos años: su esposa tenía 19 años y era... blanca. Debió exiliarse en Europa para evitar la cárcel.
Joe Louis, sucesor de Johnson entre los pesados negros, derrotó al alemán Max Schmeling, en 1938, en una pelea con rasgos extradeportivos. Se expuso a Schmeling como prototipo de la raza aria superior que pregonaba Adolf Hitler, y a Louis, como el símbolo de los Estados Unidos. Nada más alejado de la verdad: Schmeling no era nazi, y la mayoría de los blancos norteamericanos quería que Louis perdiera.
Tenis. Arthur Ashe, el mejor tenista negro de todos los tiempos, tampoco estuvo exento de la segregación racial. En 1973, en el abierto de Sudáfrica -en pleno apogeo del apartheid- Ashe, por entonces Nº 2 del mundo, se encontró con la sorpresa de que el gobierno de dicho país le negó la visa de entrada para disputar el torneo. El tenista, fiel a sus principios, se las arregló para ingresar y, amparado en el reconocimiento mundial, participó del certamen. La derrota frente a Jimmy Connors en la final es sólo una anécdota. Arthur Ashe ya había triunfado.
Sobre las diferencias físicas entre la raza negra y las demás se han realizado muchas investigaciones. En general, lo que se conoce es que, comparados con los blancos, los negros tienen en sus músculos una mayor proporción de fibras rápidas que de fibras lentas.
Estas fibras, denominadas blancas, actúan sobre cualquier tipo de movimiento explosivo, ya que poseen menos enzimas aeróbicas (activas) y por lo tanto predominan las anaeróbicas (glucolíticas). Esto facilita que consigan mayor rendimiento en deportes de características explosivas, como las carreras cortas, en las que sacan ventaja en las largadas.
En el caso de los kenianos, que prácticamente en los últimos años se han adueñado de cuanta carrera de fondo se realice, las razones son distintas, ya que hacer largos recorridos a pie en forma permanentemente, les ha desarrollado mucho más las palancas de las piernas.
Además, ellos deben estar llevando a cabo muchos trabajos de resistencia superiores en intensidad a los practicados por los blancos; a esto hay que sumarle las características biomecánicas que poseen. Puede ser que, por esta razón, estén desarrollando dicha capacidad de manera progresiva.
Actualmente, esto es motivo de estudio. Lo seguro es que, tanto por las características anatómicas, como por los rasgos genéticos, el atleta de raza negra se distingue por ser mejor y tener rendimientos más altos en los deportes de resistencia y velocidad.
Las diferencias físicas y musculares son, además de variadas, un punto fundamental en este tema, pero además surge una diferencia mucho más notoria: el tendón de Aquiles. La palanca en donde se inserta dicho tendón es distinta, debido a que los negros tienen el hueso calcáneo diferente. De allí que tengan mayor habilidad para saltar. Un dato que resulta importante destacar es que los negros, al tener esta característica, son más proclives a padecer lo que se conoce como tendinitis, especialmente en los basquetbolistas, tenistas y corredores de mediana edad. También hay que tener en cuenta los factores ambientales y socioeconómicos, y lo que tiene que ver con la alimentación. Esos elementos que, de algún modo, complementan todo lo concerniente a lo anatómico y lo genético.
(*) Doctor, especialista en medicina deportiva.


