Entretelones y lecturas de la polémica por los handicaps en el polo

Claudio Cerviño
Claudio Cerviño LA NACION
El sistema de votación y los cambios aplicados ameritan ajustes para evitar nuevos conflictos
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14 de diciembre de 2017  

Crédito: Rodrigo Néspolo

Mientras la polémica generada por los nuevos handicaps de polo continúa, y varios integrantes de la Subcomisión de Handicaps de la Asociación Argentina de Polo evalúan qué decisión tomar a futuro, vale la pena meterse en los detalles de un martes agitado, sus entretelones, consecuencias y lecturas.

El repaso rápido marca que la Subcomisión entregó, como es tradición, la lista sugiriendo los cambios luego de una reunión que promedió las 4 y 5 horas. Y que una hora más tarde, el Consejo Directivo de la Asociación Argentina de Polo, que tiene facultad para hacer lo que hizo, modificó muchos handicaps de esa nómina, contemplando datos complementarios: el ranking de la Triple Corona, una encuesta secreta entre los 40 participantes del Abierto de Palermo y las recomendaciones de los clubes. Novedoso, no anunciado oficial ni públicamente y, lo más delicado, no avisado a los integrantes de la Subcomisión, según consultó la nacion y a pesar de que Eduardo Novillo Astrada (h.), presidente de la AAP, sostuvo que “sí se avisó”.

Más allá de las facultades del Consejo Directivo, hubo un procedimiento no aceitado y también falta de delicadeza con quienes votan, muchos de ellos ex campeones de Palermo y 10 de handicap. Que se enteraran más tarde por redes sociales de los “cambios adicionales” –tres subas a 9 goles, por ejemplo: Fred Mannix, Facundo Sola e Ignacio Novillo Astrada– es, cuanto menos, desprolijo. Y en segundo término, algo que se deberá revisar en esta serie de pruebas que se están realizando en la nueva gestión: que los propios jugadores voten quién debe subir o bajar de handicap no parece lo más atinado. Ser juez y parte es un desliz en el que ya han incurrido otros deportes.

Ahora bien, otro de los cuestionamientos son los 40 goles de Ellerstina, a partir del ascenso a 10 de Polito Pieres. Se señala que no puede tener el mismo handicap que el pentacampeón argentino, La Dolfina, cuando hace cinco años que no gana Palermo. ¿Cómo se procede? Hay 15 integrantes y se vota individualmente. Para subir a un jugador debe reunir la mitad más uno de aprobación; para bajarlo, dos tercios. La votación de Pieres fue 11-4. Y cuando se puso sobre la mesa el handicap de sus compañeros (Gonzalo, Facundo y Nicolás Pieres), ninguno vio peligrar su 10. Por otra parte, lo de los 40 de uno y otro también puede ser relativo en cuanto a méritos: ¿cuántas veces escuchamos sobre la rareza de que haya otros 10 cuando se los compara con el 10 de Cambiaso?

La polémica por el nuevo sistema ameritará reuniones, explicaciones y ajustes. Extrañamente, nadie vio venir un conflicto que, tal como se dieron las cosas, se caía de maduro.

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