

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Dolor, mucho dolor. Y una profunda sensación de vacío. Un amigo que se fue antes de tiempo y que no volverá más. La tristeza lógica y el desgarro por la pérdida del ser querido: eso se vivió ayer por la mañana en el velatorio y en el entierro, en el cementerio de Flores, de Mirko Saric, el jugador de San Lorenzo de 21 años que anteayer se ahorcó con una sábana en un cuarto de su casa a raíz de un estado depresivo.
En el 1069 de Treinta y Tres Orientales, en el barrio de Boedo, los restos de Mirko fueron velados. Y hasta allí concurrieron amigos, compañeros de San Lorenzo y dirigentes de esa institución para brindarle el pésame a la familia del jugador.
Casi en la madrugada de ayer, por ejemplo, se presentó el presidente azulgrana, Fernando Miele, además de Héctor Veira y de Roberto Mariani, ex entrenador de la reserva. También estuvieron Sergio Marchi, titular de Futbolistas Argentinos Agremiados, Silvio Carrario y los ex jugadores Darío Siviski, Jorge Borelli y Héctor Almandoz.
Las condolencias para la familia Saric llegaron también desde otros clubes. Se recibieron coronas de los planteles de Racing, Independiente, Rosario Central, Chacarita y otra de la familia de Néstor Gorosito. El día del debut de Mirko en primera fue, justamente, el 22 de diciembre de 1996, en reemplazo del ex Nº 10 azulgrana.
Por la mañana, la sala velatoria desbordaba de familiares, amigos y algunos curiosos hinchas de San Lorenzo, deseosos de saludar por última vez al futbolista.
El DT, Oscar Ruggeri, que había permanecido en el lugar hasta las 5 de la madrugada, se acercó nuevamente a las 10, acompañado por Esteban González, su ayudante. Media hora más tarde salió con paso presuroso y al borde del llanto, en silencio. Un símbolo del sentimiento que vivió el plantel de San Lorenzo.
Poco a poco, uno a uno, se fueron acercando sus compañeros: todos ellos, los más amigos y los que eran simplemente compañeros, lloraron y se lamentaron por la tragedia. Desde Bernardo Romeo hasta Ariel Lezcano, que actualmente se desempeña en El Porvenir, que ganó junto con Saric el torneo de reserva de 1998.
En medio del desconsuelo general, el que parecía más afectado era Martín, el hermano menor de Mirko, que también hizo las inferiores en el club del Bajo Flores y que ahora juega en Sportivo Luqueño, de Paraguay. Mientras subían el féretro al coche que lo trasladaría al cementerio, el joven gritaba, con una mezcla de bronca y de lamento, y nada ni nadie parecía capaz de calmarlo. "Mirko está bien", repetía entre sollozos.
Casi en el mediodía, finalmente, Mirko Saric encontró la paz y la tranquilidad en el cementerio de Flores, donde fueron enterrados sus restos. Cerca de quinientas personas poblaron el lugar para acompañar a los familiares. Los llantos y los gritos de los hermanos de Mirko (Martín, Mirna y Mariana) formaban un cuadro desgarrador en el Bajo Flores, donde dos camisetas de San Lorenzo asomaban sobre una montaña de coronas.




