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Mientras duró el mini partido, Racing fue claramente superior a Independiente y los dirigidos por César Luis Menotti nunca pudieron sortear con éxito la efectivdad que aportó el equipo de Angel Cappa. Por eso, la marca de 2 a 0 fue una distacia bastante cercana a la realidad.
No hubo sorpresas. Los dos mostraron lo esperado, lo que habían ofrecido hasta el momento en el campeonato, aunque Independiente jugó un partido menos. Racing, por ejemplo, una claridad de conceptos en ataque sustentada en la capacidad individual de jugadores como Angel Morales, Diego Latorre, Rodolfo García y Marcelo Delgado (estos dos últimos de notable tarea), que se entienden casi sin mirarse. A esto, le adosaron una cuota de seguridad defensiva (aunque todavía sigue generando algunos suspiros cuando lo atacan) que hasta el momento no se había manifestado.
Enseguida plasmó en la red de Mondragón eso que insinuó desde el inicio. Tapita García capitalizó una pelota dividida por Esteban Cambiasso con una sutileza, que dejó a Delgado de frente al arco rival, aunque con algunos metros por recorrer. Una tarea a la cual está habituado el Chelo, facilitada por la defensa adelantada de Independiente. Defendió bien la pelota mientras corría palmo a palmo con Cristian Díaz y con la mente fría definió cruzado de izquierda.
Con los minutos, el toque de Racing se fue diluyendo en la misma medida en que le fue cediendo la pelota y el terreno a Independiente. Entonces, el equipo local se encontró ante un desafío, hoy por hoy, tal vez mayor que el clásico mismo: resolver en ataque.
Mauricio Hanuch quiso tomar las riendas del equipo, pero nadie lo acompañó y terminó equivocándose. El pibe Esteban Cambiasso, otro que tuvo chispazos de su fútbol (y que también perdió las dos pelotas que derivaron en los goles de Racing), pudo ser su socio, pero no siempre estuvo cerca del ex jugador de Platense. Víctor López se escondió en el sector izquierdo del ataque y José Luis Calderón fue un vagabundo que nunca encontró su lugar.
Los defensores de Racing, que venían bastante golpeados, se fortalecieron y, aunque los despejes no siempre fueron lo prolijo que podrían haber sido, sacaron todo lo que les pasó cerca. Es un avance y vale.
Con Racing más preocupado por no cometer errores en defensa que por herir con su ataque, y con Independiente irresoluto, el encuentro entró en el terreno de lo previsible.
Pero se sabe que a esta nueva Academia no se le puede dar ni un centímetro de ventaja, porque convierte sin problemas. Independiente pagó el precio de su inoperancia con otro gol en su arco. El Cuchu Cambiasso perdió otra vez el balón, que se llevó Diego Latorre sobre la izquierda. Tocó para Delgado y fue a buscar la devolución. Aunque Diego no llegó, sí lo hizo Matute Morales, que venía con más fuerza, y su derechazo se metió por el medio del arco.
Así fue este Independiente v. Racing, primera parte. Esta historia continuará...


