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El deslucido desempeño del seleccionado argentino de voleibol en la Liga Mundial, a menos de dos meses del Mundial que se desarrollará en nuestro país, mereció variadas reflexiones. Y en estos tiempos de preparación para la cita máxima, bueno es escuchar una voz de afuera, con la experiencia necesaria. Tal el caso de Raúl Quiroga.
A los 40 años, el sanjuanino, integrante de los seleccionados que lograron la medalla de bronce en el Mundial de 1982 en la Argentina, y en los Juegos Olímpicos de Seúl 88, cuenta con una notable trayectoria local e internacional que le permite analizar con autoridad la realidad del equipo.
“Considero que el paso de la Argentina en la Liga Mundial no fue un fracaso. Quedó en evidencia que es un equipo en formación, con muchos jugadores nuevos que pueden dar el salto de calidad para llegar mejor al Mundial. Me acuerdo de que a nosotros nos pasó: antes de jugar la Copa del Mundo de 1982 no ganamos nada y después dimos el batacazo: salimos terceros”, recordó un optimista Quiroga.
Con relación al proceso de recambio por el que parece atravesar el combinado nacional, Quiroga sostuvo: “Creo que es algo que se tenía que haber dado antes. Pero ya está; ahora no sirven de nada los cuestionamientos y hay que pensar en un mejor futuro”.
Es muy común escuchar a los actuales integrantes del equipo argentino decir que durante los partidos de la Liga Mundial el equipo tuvo baches o que hubo desconcentración, por lo cual no se rindió de la manera esperada. Palabras que a Quiroga le resultan difíciles de aceptar. “En mi opinión, lo de la desconcentración no es tan así, sino que hay irregularidades técnicas. Porque si las cosas te salen bien seguís para adelante”, señaló. Y hace especial hincapié en un aspecto del juego que considera determinante mejorar para que el equipo argentino sea más eficiente: el saque.
“Creo que la mayor falencia de la argentina es su servicio. Si no se saca bien es imposible contar con un buen desempeño. Esto es algo que veo desde hace tiempo y me sorprende que no se haya mejorado. Si durante los entrenamientos se entrena con un saque flojo, después, cuando jugás con potencias, la recepción no funciona y se limita la distribución del armador, que siempre se la va a dar al mejor. Y en nuestro caso, todo el mundo sabe quién es. Entonces, es difícil sorprender”, analizó.
Sin nombrarlo, Quiroga o “El bombardero”, como se lo conoció en el ambiente mundial debido a su gran potencia, se refirió a Marcos Milinkovic, la principal arma de ataque de la Argentina.
“El único que tiene nivel internacional es Milinkovic, por algo está en Italia. A los demás todavía les falta para contar con un rendimiento de elite y es algo de gran conocimiento”, comentó.
La Liga ya es historia. Falta muy poco para el gran compromiso. Quiroga ya vivió lo que es una etapa previa mundialista, con las críticas y la expectación que genera este certamen. Por ello, con esa visión especial que le da su trayectoria, ya cuenta con un pronóstico para la Argentina.
“Hace 20 años nadie pensaba que podríamos llegar al podio y lo hicimos. Espero que a nuestro equipo nacional le pase lo mismo. Pero por el momento creo que el equipo está para pelear un lugar del 5° al 8° puesto”, aventuró.
Ayer, hoy y el futuro del voleibol argentino, en la óptica de Raúl Quiroga. Una voz de peso.
Jugó en Obras, de San Juan, de 1974 a 1978. Luego actuó en GEBA y a partir de 1983 se desempeñó en Italia. Pasó por: Ricadona, Modena (logró dos scudettos y una Copa de Europa), Montechiari (Copa de Europa), Treviso y Spoleto. Fue el mejor jugador de la Liga Italiana en las temporadas 85/86 y 88/89.


