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SALTA.- River no supo ni pudo ganarle a Gimnasia y Tiro. Tuvo siempre la posesión de la pelota, pero las mejores situaciones de gol tuvieron por escenario su propio arco. El conjunto de Ramón Díaz dio muchas ventajas en la defensa y cerca estuvo de quedarse sin nada. Por eso, el empate final en un tanto dejó más conformes a los visitantes que al equipo salteño.
River mostró convicción para ir a buscar el partido, pero falló por incapacidad. Gimnasia, en cambio, fue más simple: aguantó los intentos de su rival y con el contraataque dejó en evidencia los desacoples defensivos de su rival. Y pese a que contó con muchas oportunidades para sacar ventaja, falló en el remate final.
Varios fueron los motivos que impidieron que el conjunto de Núñez lograra un triunfo que lo dejara bien cerca de los punteros del Clausura. A saber: La falta de Gallardo y Berti. Los Millonarios sintieron como pocas veces la ausencia de un conductor. Marcelo Escudero, el asignado ayer para cumplir la tarea, estuvo lejos de ser el nexo entre el medio campo y los solitarios delanteros, Cardetti y el colombiano Angel. Tampoco Solari, que si bien convirtió el gol y estuvo cerca de hacer otro, no fue un derroche de generosidad para habilitar a sus compañeros.
El papel lo asumió Hernán Díaz, que empujó al equipo desde el fondo, con más corazón que eficiencia. Al menos obligó al atrevido Gimnasia a retrasar sus líneas.
Una defensa endeble. Gimnasia comenzó respetando a River en los primeros minutos. Pero la permeabilidad que mostraron los de Núñez, más que nada con la inseguridad de José María Paz, permitió la arremetida de los locales. Con Berizzo generalmente lejos de la pelota, Hernán Díaz y Sorin debieron ocupar lugares que no les correspondían. Y más de una vez dejaron huecos por donde se filtraron Bonnet y Castilla.
Ni toque, ni banda. La postura ambiciosa de River murió en su propia imprecisión. Le costó armar el juego en la zona central y dividió mucho la pelota. Marcelo Gómez, en posición de volante por la derecha, estuvo lento y fuera de tiempo cuando había que cortar el juego. Bien Astrada, con mucha seguridad y solvencia. Pero lo cierto fue que el toque y la movilidad que caracterizan al equipo de Ramón, ayer, en Salta, estuvieron ausente.
El dueño de la pelota. Intuitivo y atrevido, Pedro Guiberguis fue el dueño de la pelota en Gimnasia. Peligroso en el área y fuera de ella. Con tranquilidad para definir, como cuando abrió el marcador a los 10 minutos de la segunda etapa, aunque después lamentara un par de situaciones por confiarse demasiado.
Un planteo efectivo. Gimnasia no fue mezquino, todo lo contrario. Salió siempre bien de contraataque. La acertada tarea de Trasancos en el medio y la de Bonnet en la delantera fue vital para buscar el triunfo. Pero cuando lo tuvo, falló en la definición para ampliar la ventaja. Y River no fue compasivo.
En el balance final, el equipo de Oscar Garré pudo haberse quedado con una victoria impensada, aunque no hubo muchas diferencias entre uno y otro. A River le faltó el fútbol. Tuvo las intenciones, pero esta vez no le alcanzaron...
Dirigió José Méndez y los equipos formaron así:
Gimnasia y Tiro: Manchado (5); Mario Giménez (6), Plaza (6), Cuadrado (5) y Cejas (6); Zurita (6; 40 del ST, Riggio), Trasancos (6), Barlatay (5) y Guiberguis (7; 29 del ST, Chaneton); Castilla (4; 23 del ST, Saldaño) y Bonnett (6). DT: Oscar Garré. Suplentes: Benito Alvarez y Miguel Castilla.
River: Burgos (6); Hernán Díaz (7), José María Paz (4), Berizzo (5) y Sorin (6); Gómez (6; 28 del ST, Netto), Astrada (7), Escudero (5; 32 del ST, Gancedo) y Solari (6); Angel (5) y Cardetti (4; 16 del ST, Rambert). DT: Ramón Díaz. Suplentes: Alejandro Saccone y Diego Placente.
Segundo tiempo: 11, Guiberguis (GyT), y 19, Solari (R).


