Rosa Godoy y el sueño vivo de Río 2016

A pocos días de cumplir un sueño, la maratonista cordobesa habló sobre su presente pero también sobre su pasado y de cómo, después de un largo camino, a los 34 años llegó a un Juego Olímpico; sus récords, sus sensaciones previas y la posibilidad de formar una familia
Jorge Blanco
(0)
30 de julio de 2016  • 00:28

Podría ser una corredora popular como tantas otras, haciendo cuestas –valgan la redundancia- en Cuesta Blanca, un lugar a cuatro kilómetros de su Carlos Paz adoptivo y donde, como en toda la radiografía de las sierras cordobesas, predomina el aire puro. Pero por circunstancias especiales, está en Famatina, La Rioja, entrenando en altura para la cita de su vida, los Juegos Olímpicos de 2016. Es Rosa Godoy, riocuartense de 34 años que se mudó a Carlos Paz a los 23 y, en la transición de un sitio a otro comenzó a soñar con un boleto al viaje mayúsculo que puede tener un atleta y que hoy es realidad.

Rosa entrena sigilosa, impertérrita, prepara los Juegos Olímpicos de Río 2016 a pura cuesta pero también permitiéndose salir de la hermosa presión que significa participar de unas olimpiadas. Como en su vida, Rosa es silenciosa hasta para entrenar. “Mi rutina consta de correr dos veces al día, realizar semanas de mucho volumen, preparación física general, kinesiólogo, psicólogo, alimentación e hidratación adecuada y por supuesto el descanso.” Rosa Godoy no hace declaraciones estridentes, tampoco aporta demasiadas palabras para enarbolar un concepto. Quienes la conocen de participar en distintas carreras populares, saben que Rosa sólo se preocupa por correr y que, cuando el reloj todavía está prendido esperando al último runner, Godoy ya está lejos de ahí, tal vez disfrutando de otra carrera ganada, de otro aporte económico para su preparación.

Como muchos atletas de elite en busca de la gloria en el atletismo, Rosa también supo que ese paraíso podía dársele en el maratón, la distancia madre de todas. Y fue despacio: corrió desde tres mil metros con obstáculos y mil quinientos hasta diez mil metros, antes de pasar a la antesala del maratón, los 21 km, donde también cosechó éxitos. La distancia es mental y Rosa lo sabe: “Lo que te va pasando físicamente durante esos 42km es algo inexplicable y que cada uno lo vive de diferente manera”. Y agrega que “Entre las primeras maratones y la de Rotterdam (N. de la R. donde logró 2:38.41, la marca B válida para los Juegos), aprendí mucho Empecé a tomármelo con más tranquilidad porque si bien mis marcas en las distancias más cortas hablan de un buen tiempo en maratón pero, ‘hay que hacerlo’, y ese mejor tiempo me está llevando un poco más de lo que me gustaría a mí. Pero sé cuando llegue mi día, yo no voy a ser la sorprendida porque trabajo para eso. Todas las maratones que he corrido me han enseñado un montón.” Rosa Godoy habla en presente, porque ella sabe que su marca puede mejorar. Es una constante en toda la charla: sus expectativas de superación, aún con Río 2016 encima y la gloria que eso significa. Tanto se sometió a ese aprendizaje, que además de haber buscado aquel esquivo pasaje a Londres 2012, lo intentó en Valencia, el año pasado, donde quedó muy cerca. Quizás su año fue 2015, donde además de sumar experiencia en el maratón de Buenos Aires, clasificó a los Panamericanos en 10.000m, distancia donde además ostenta el récord argentino con 32:51,10. Su entrenador, Martín Gonzalez, es también su pareja y también el que la acompaña en su otro sueño, formar una familia, algo que Godoy destaca: “La verdad es que no puedo imaginarme formando una familia, tengo muchas ganas de vivirlo y espero sea pronto. No espero que sean deportistas, si tendrían cultura deportiva pero harán lo más les guste.”

Rosa reconoce que es la pista, donde tiene los récords nacionales en tres, cinco y diez mil metros, lo que más le gusta y donde algún día volverá: “La Pista es lo mío, me encanta, fue lo que me sirvió para prepararme, aunque el maratón me haya alejado bastante de la pista.” Rosa Godoy, además de ser récord nacional en las mencionadas distancias de la pista, es campeona argentina de medio maratón, título que repitió siete veces, la última vez en el Campeonato Nacional de Rosario, en mayo, con un tiempo de 1h17m.

A días de enfrentar el caluroso y serpenteado circuito de Copacabana, su predisposición al optimismo convive con la ansiedad. Le consulto si se imagina lo que pasará por su cabeza ese día, al lado de atletas como Mare Dibaba o Shalane Flanagan: “No lo imagino, pero sé que van a jugar muchas emociones y a medida que pasan los días me veo ahí en la largada con todas las atletas que nos hemos ganado ese lugar.” En sus 22 años de atletismo, cuenta que no hubo momento en el que haya abandonado su sueño de llegar a unas olimpiadas, y cita un pensamiento que le enseñó el maratón: “En los kilómetros críticos recuerdo que estoy ahí por elección y que me prepare para cruzar la meta.” El 14 de agosto, atravesará la meta más importante de su vida.

Sin apoyo se pierde el sueño deportivo

Falta poco más de un mes para el Maratón de Rotterdam, la última posibilidad para que Rosa vaya a Río. El primero de Marzo, Rosa Godoy publica en su cuenta de Twitter: “Inscripta en el maratón de Rotterdam. Ahora sólo falta el apoyo del Intendente de Carlos Paz” y arroba a Esteban Avilés. Hoy, tres meses después de aquel 2:38:41 que le valió la entrada a los Juegos Olímpicos, Rosa afirma que finalmente el aporte del Municipio llegó, aunque como otras veces, lo hace tarde. Aún así, está conforme: “El gobierno de Córdoba por suerte a estado con este apoyo junto al ENARD”. Y reconoce que “Las políticas deportivas son un tanto complicadas y la espera a veces puede hacer que pierdas una visión o sueño deportivo.”Por suerte, no fue el caso de la cordobesa.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.