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ROSARIO.- La copiosa lluvia aplacó ayer, a media mañana, un amanecer abrasador; no, la ilusión de los simpatizantes de Rosario Central, que permanecen con sol o con lluvia; y aunque se dependa del resultado que obtenga River con San Lorenzo, los hinchas canallas se preparan para la gran fiesta.
La euforia se advierte en los reductos centralistas: en el barrio Alberdi, en el de Pichincha -lugar donde nació Alberto Olmedo- o en las peatonales, la gente vibra con los colores amarillo y azul; y el sentimiento va más allá de la posibilidad que tiene Central de ir a un desempate, pues todos están conformes con la campaña del equipo, que se clasificó para la próxima Copa Libertadores.
Naturalmente que se sueña con el Apertura, pero el partido de hoy, a las 18.10, frente a Vélez, también es tomado como un festejo a modo de agradecimiento. Es que para los canallas lo que puede llegar a suceder en la cancha de Arroyito es como de yapa o como "un milagro", según lo definió hace unos días el volante Maximiliano Cuberas.
Cuanto más llueve más grita Pablo Torres, de 50 años, metalúrgico durante la semana y vendedor ambulante de banderas en los ratos libres, enfrente de la subsede del Cruce Alberdi, uno de los puntos de venta de entradas. Hay que ver esas manos. No hay trabajo que se resista ni tiempo para un descanso. "Esta lluvia me liquidó, pero no me puedo quejar. Desde que Central le ganó a Instituto que me estoy ganando unos buenos pesitos extras", reconoció Torres. El agua no frena el entusiasmo de los hinchas que apresurados bajan de sus autos en busca de su entrada. En las primeras horas se vendieron a buen ritmo, luego todo fue más tranquilo y ya se recaudaron 151.000 pesos; claro que para la hora del partido se espera que el Gigante de Arroyito este cubierto en un 80 por ciento.
La inocencia de un niño de 8 años puede con la billetera de su padre. No alcanza con tener la camiseta puesta y en consecuencia Franco Fantín implora por una bandera que es más grande que él. "Es imposible no vestirlo con los colores de Central para esta fiesta. Con esta campaña estamos hechos, pero igual creemos que el equipo está para campeón", explica Fabio, el papá que pagó 5 pesos por los colores del alma.
Aquellos colores que un día como hoy -19 de diciembre de 1971- se produjo la imborrable palomita de Aldo Pedro Poy frente a los rivales de toda la vida: Neweell´s, en las semifinales del Nacional que quedó en sus manos. Y porque en 1995, también un 19, ganó la Copa Conmebol ante Atlético Mineiro.... Dicen que no hay dos sin tres.
ROSARIO.- La mitad de la ciudad gira alrededor de Central. Edgardo Bauza lo sabe y así se lo hace saber la gente:


